jueves, 26 de octubre de 2017

S.A.R. Doña María Teresa de Borbón Parma y los acontecimientos en Catalunya

"La estabilidad democrática sólo puede existir con el acuerdo de los pueblos que la integran"

Redacción. La sociedad española está atravesando un profundo y doloroso episodio como consecuencia de las complejas relaciones entre Cataluña y el Estado español. La princesa María Teresa de Borbón Parma analiza la situación con un periodista francés

S.a.r. doña maría teresa de borbón parma / L.D.
26 de octubre de 2017 


Presentó la visión de su familia, que defiende el federalismo (no la independencia), así como del Carlismo, pieza fundamental por su Historia para entender el problema catalán, mientras que su sobrino, el Duque de Madrid, ha defendido recientemente en un comunicado, como ya hizo en otros anteriores, el diálogo y la concordia. En una densa entrevista, doña María Teresa expresa la posición oficial y política de la Casa Real de Borbón Parma.

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Princesa María-Teresa de Borbón.
“La nacionalidad es un hecho primordial. De la identidad nacional se dice incluso que es el alma de cada pueblo. Pero las tradiciones heredadas del pasado así como las aspiraciones del futuro que se quiere construir, necesitan una sólida estructura política y económica que es el Estado, que les permite converger, siempre que el pueblo se adhiera y camine con él. Un Estado se organiza evidentemente en torno a una Constitución, pero la estabilidad democrática sólo puede existir con el acuerdo de los pueblos que la integran.

En España existen, entre otras, una nación catalana, una nación vasca, una nación gallega y una nación andaluza. Somos partidarios de la unidad de todas ellas pero a partir del reconocimiento de esa diversidad previa al Estado. La Constitución de 1978 ha envejecido de manera acelerada convirtiéndose en un freno que restringe las autonomías nacionales, en lugar de desarrollarlas, como esperaban muchos ciudadanos, y como reclamó una mayoría del pueblo catalán. Estamos asistiendo a las consecuencias de esa deriva, de una involución realizada sin el acuerdo de la población, lo que nos lleva a un enfrentamiento lamentable y peligroso.

Tenemos que recuperar la adhesión del pueblo catalán a la idea de España pero para ello debemos recuperar también el respeto a su personalidad nacional, respeto que no ha existido por parte del Gobierno central ni por la prensa madrileña. Ha habido bastante beligerancia en esta última, y esto no es bueno. El secesionismo es perjudicial para todos, pero debemos resaltar igualmente que el actual marco institucional de relaciones territoriales ya no sirve. Tal como lo ha proclamado mi sobrino, nosotros promovemos el dialogo y la concordia como valores cívicos. Es cierto que el referéndum fue ilegal, pero tendríamos que haber hablado mucho antes, porque ahora nos encontramos en una situación verdaderamente muy preocupante. La búsqueda de una solución duradera desborda ya los límites del ordenamiento jurídico vigente.

La prensa francesa debería profundizar en el análisis de este desencuentro. Así la opinión pública francesa podrá valorar los hechos acaecidos de manera ecuánime. Merecen destacarse por su interés algunos artículos publicados en medios como La Croix y Libération.

Desde los dos bloques antagonistas se han exaltado inadecuadamente los sentimientos más profundos. Ni es España contra Cataluña, ni Cataluña contra España. Por eso la prioridad para nosotros es recomponer la paz civil.”

(A nuestra pregunta sobre la violencia ejercida): “La fuerza fue ejercida de manera innecesaria. Hubo poco heridos graves, como una persona que perdió un ojo, o Pepe Nadal, el antiguo Rector de la Universidad de Girona, pero en cambio fueron muchos, realmente muchos, los heridos leves. Se dispararon pelotas de goma, lo cual es muy peligroso. Todo aquel despliegue de fuerzas policiales no fue más que un gran absurdo. Además fue un error porque legitimaba la posición política del contrario. Cuando no se reconocía la validez jurídica del referéndum, no era necesario enviar a la policía.

Nosotros estamos por un acuerdo entre todos. Rajoy jamás ha escuchado ni atendido las reclamaciones realizadas desde Cataluña. Durante los últimos años los políticos del Gobierno Central y de la Generalitat no han hablado, ni se han comunicado de ninguna manera.

Sin el rechazo al diálogo, no existiría tanta patrioterismo “de charanga y pandereta”. He vivido durante largas temporadas en Cataluña y, recientemente, he pasado el mes de agosto en el norte de su territorio, donde hay un sentimiento muy desarrollado a favor de la independencia. Algunos catalanes lo viven así, para ellos Cataluña tiene una posición óptima, está preparada para la integración europea bajo la fórmula de las grandes euroregiones. Son muy europeos, y con cierto candor, pues pensaban que Europa los aceptaría e incluso les ayudaría.”

(Sobre Puigdemont) : « Es un hombre cortés, y con cultura, y no es un fanático.»

(Sobre el Rey y el Gobierno): «No estamos en su contra, pero las decisiones deben adoptarse de manera responsable, con una comprensión profunda de los problemas. Si el referéndum se hubiera realizado de otra manera, conoceríamos la distribución social de los diferentes planteamientos. Pero tal como se ha hecho todo, los partidarios de la independencia han sido muy violentados con la intervención de la policía. Esta acción policial ha sido inoportuna, y sólo ha servido para acrecentar la fuerza del independentismo.

Se debe privilegiar una actitud política basada en el dialogo y en la concordia, con el fin de llegar a un pacto, no vale de nada un legalismo excluyente.”

(¿Existe una aspiración de la población catalana por la independencia, además de la de los dirigentes independentistas y sus apoyos?) : “Si, pero desgraciadamente se ha visto acentuada desde hace tiempo. La Constitución de 1978 se ha quedado obsoleta y sus estatutos de autonomía ya no sirven para avanzar en el reconocimiento de la pluralidad nacional de España. Se tenían que haber actualizado. Debido al crecimiento económico, los catalanes deseaban una red de infraestructuras más amplia y modernizada, también se ha rechazado. Desde el gobierno central no han dejado de decir no y, con su autoritarismo, han exasperado a muchos catalanes.

Hay que tener en cuenta las difíciles circunstancias en las cuales fue votada la Constitución de 1978. Se planteaban dos preguntas: ¿Quiere Vd. un sistema de libertades democráticas, incluyendo dentro del paquete una monarquía con Juan Carlos? ¿O quiere Vd. continuar con el mismo régimen de antes?.

Max Weber mencionaba la existencia de dos tipos de moral. En este asunto de Cataluña, se tendría que haber planteado la pregunta desde la moral de la responsabilidad, ¿estarán realmente acordes las consecuencias de nuestros actos con lo que defendemos? Sin embargo, es la moral de la convicción, que impide el consenso, y apela, como se ha visto, a argumentos jurídicos, aunque sobre el papel más que sobre la realidad, lo que ha prevalecido. En ambos casos, pero sobre todo en Madrid.”

(Hablando de su familia): “Mucho más que un lugar heredado dentro de las familias reales, lo importante es que mis sobrinos sean unos líderes cívicos de opinión pública tanto en España como en Europa. Unos referentes en términos de cultura democrática y de equilibrio integrador, capaces de proponer y de hacer descubrir horizontes nuevos.”

(El texto ha sido publicado en medios digitales franceses)

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