domingo, 11 de diciembre de 2016

IZQUIERDA UNIDA Y EL MUSEO DEL CARLISMO

El Partido Carlista fue cofundador de Izquierda Unida en el año 1986.

Algunos miembros y dirigentes de Izquierda Unida en Navarra y el resto de las Españas, siguen señalando al carlismo como el responsable único de la guerra civil española, niegan al carlismo su carácter popular, no entienden que el pueblo tuviera una adscripción carlista o se sintiera identificado con el legitimismo carlista. Deberían reivindicar en pro de la memoria histórica colectiva, que el Partido Carlista fue cofundador entre otros partidos socialistas y comunistas de Izquierda Unida en 1986.

Cierta izquierda oficial, está muy interesada en seguir vinculando al carlismo con la guerra civil de 1936. Pretenden dejarnos anclados ahí, como si no hubiéramos evolucionado, como si la patente de la evolución sólo fuera exclusivamente suya.

JOSEP MIRALLES CLIMENT / L.D.
11 de diciembre de 2016 
Fotografía publicada en la portada del ABC el día 30 de abril de 1986 del acto de firma de constitución de IZQUIERDA UNIDA, bajo este titular: “SE UNIERON LAS FUERZAS A LA IZQUIERDA DEL PSOE” .

Izquierda-Ezkerra pide la revisión de los contenidos del Museo del Carlismo porque no acepta que sea presentado como lo que fue: un movimiento popular de disidencia social en pro de los Fueros, las Libertades y el Comunal en defensa de la Monarquía Legítima. La obsesión de algunos por estigmatizar al carlismo, les hace olvidar por completo el origen de su propia formación política, Izquierda Unida, cuyo miembro cofundador entre otros fue el Partido Carlista en el año 1986. Menos hipocresía amig@s de Izquierda Unida.

Leída la notica en "Diario de Navarra"·, edición digital: “Izquierda-Ezkerra pide la revisión de los contenidos del Museo del Carlismo” quisiera hacer algunas puntualizaciones:
1º) Si bien es cierto que un sector minoritario del carlismo participó en la represión en Navarra durante el levantamiento cívico y militar de 1936, ello no es razón para negar el carácter popular del mismo como reconocen muchos historiadores.

2º) Que la bicentenaria historia del carlismo -que fue el último baluarte popular y espontáneo contra el liberal-capitalismo en las Españas (Léase "El Comú català. La historia dels que no surten a la historia", de David Algarra)-, no puede reducirse a unos hechos de 1936  
3º) No se puede hablar tan a la ligera de “asesinados por el Carlismo” ni de “víctimas del Carlismo”, ni tampoco que éste fuera “el principal responsable de la matanza de cientos de navarros en 1936”. Porque fue, como se ha dicho, un sector minoritario de retaguardia, mientras la mayoría estaban luchando en los frentes.
4º) El carlismo estaba dividido entre un sector de la Junta Carlista de Navarra (el que después aceptaría la Unificación) y el sector mayoritario -que se enfrentó al franquismo y al nazismo- presidido por D. Javier de Borbón Parma, y del que formaba parte el jefe regional de Navarra, Joaquín Baleztena Azcárate, que el 25 de julio de 1936 publicó una vnota en "El Pensamiento Navarro" en la que se decía que “ningún movilizado voluntario ni afiliado a nuestra inmortal Comunión debe ejercer actos de violencia, así como evitar se cometan en su presencia”
5º) El Museo del Carlismo actual acaba su exposición precisamente en los años treinta del siglo XX, sin abordar los años que el carlismo se enfrentó casi como fuerza única al franquismo. 
6º) Los antecesores de los que ahora quieren denunciar al carlismo (Izquierda-Ezquerra), o sea, el Partido Comunista que en Navarra dirigía Jesús Monzón, hizo, en la inmediata posguerra, un llamamiento de Unión Nacional contra Franco y la Falange, en los que pretendía incluir al carlismo precisamente por su carácter popular y antifranquista.
7º) Pocos en la izquierda cuestionaron al carlismo durante los años de oposición al régimen franquista, ni en Navarra ni en el resto del Estado, ni tampoco  cuando en las Españas se formó Izquierda Unida de la que fue fundadora el Partido Carlista.
8º) Si bien en Navarra elementos carlistas fueron victimarios contra militantes de la izquierda, hay que decir también que, simultáneamente, los carlistas estaban siendo víctimas, asesinadas por militantes de la izquierda, en las zonas fieles a la República. En estos casos los carlistas fueron víctimas por partida doble, ya que, además, fueron reprimidos también por el franquismo desde que Franco asumió el poder en los primeros meses de la guerra (Sólo en la provincia de Castellón está documentado que fueron asesinados medio millar de carlistas).
9º) Se intentan justificar las matanzas de carlistas por haberse enfrentado a la República, o sea, a la democracia burguesa, cuando todo historiador sabe que los primeros en enfrentarse violentamente a la República burguesa en el mismo año que se implantó, fueron los anarquistas y los comunistas (éstos muy pocos entonces). Y sobre todo los que más, las clases populares –a veces desvinculadas o desengañadas de los partidos y sindicatos de izquierda- que sufrieron una represión atroz por parte de la Guardia Civil,  la de Asalto y los militares al servicio de la República, tanto durante el bienio socialista-azañista, como durante el gobierno radical-cedista o el del Frente Popular, tal como fueron los casos de Casas Viejas, Castilblanco, Yeste, Yecla, Arnedo, Viana, Cirauqui, Valtierra, Pasaia, etc, etc. Por no citar el caso de la represión de la revolución de octubre de 1934. (Félix Rodrigo, "Investigación sobre la II República española, 1931-1936". 
10º) Conviene recordar que, aunque parezca mentira, cuando se empieza a visitar el Museo del Carlismo parece más bien dedicado al liberalismo decimonónico. Y no es eso; se trata de un museo sobre el carlismo, no  sobre el liberalismo ni tampoco sobre el “espíritu de la Ley Foral de Memoria Histórica". Hágase si se desea otro museo dedicado a las víctimas navarras de la guerra civil y del franquismo.
Como colofón, quiero decir que fui personalmente represaliado por el franquismo y soy también familiar de represaliados tanto por la dictadura como por la república, así como miembro del Grup Per a la Recerca de la Memòria Histórica de Castelló y, como tal, reivindico el derecho a desenterrar y dar digna sepultura a todos los asesinados durante la República, la Guerra y el Franquismo, que estén o puedan estar en cunetas, simas, o fosas, con acuerdo de la familia y a cargo del Estado. Pero no concibo que se tenga que reavivar un nuevo enfrentamiento ni un nuevo juicio contra los victimarios, porque de ser así –y dado que los juicios del franquismo han de ser tenidos por ilegales y nulos- habría que juzgar a todos los que de uno y otro lado cometieron asesinatos o los permitieron, fuesen personas, grupos, o gobiernos.
Josep Miralles 
(Historiador)