miércoles, 30 de noviembre de 2016

SUIZA Y EL PARTIDO CARLISTA

Borgoña no es Suiza, aunque alguno se empeñe

En el reciente XIV Congreso del Partido Carlista, una de las ponencias perdedoras presentaba el modelo suizo como el camino político a seguir en el carlismo. El espíritu del carlismo es el Borgonón, que responde a una monarquía confederal, no el Suizo que representa una República Federal.

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30 de noviembre de 2016 

La Confederación Helvética nació a través de la lucha contra los Habsburgos, ya en el siglo XV. De 1450 a 1477, los cantones suizos se aliaron con las ciudades de Alsacia, constituyeron un entramado mercantil burgués que puso en jaque, no sólo a los Habsburgo, sino al mismo Duque de Borgoña, hasta derrotarlo el 5 de enero de 1477 en la batalla de Nancy. La gran confederación, aliada con las ciudadas de la Baja Unión y con los habitantes de Lorena, lograron aplastar a Borgoña.
Borgoña nacía de un pacto medieval multiconstitucional, sus duques eran Condes en Flandes, en Hainault o en el Franco Condado, más conocido como Condado Palatino de Borgoña; pero también eran soberanos de Brabante, Borgoña o Luxemburgo.
Suiza recelaba de Borgoña porque el pueblo borgoñés se había asentado desde la caída del Imperio Romano en la parte occidental de la actual Suiza, la zona de Lausana, el País de Vaüd, que era reclamado por el Duque de Borgoña como histórico territorio borgoñón.
Suiza era una confederación de mercaderes orgullosos de poder superar con su banca a los príncipes medievales representados por Borgoña.
Suiza evolucionó y pasó de ser una Confederación a ser una República Federal durante el siglo XIX, y en el siglo XX se quedó con todo el oro de las familias judías desaparecidas de la faz de la tierra. Suiza, no es más que un país enriquecido por la rapiña, caracterizado por la ruidad de su rapiña. Suiza es hoy un paraíso fiscal que aprovechó su situación geográfica y su neutralidad durante las guerras mundiales, para enriquecerse a costa de los demás. Para algunos en el Partido Carlista, parece que Suiza es el ejemplo paradigmático de la política y la economía, y la defienden pensando en que sigue manteniendo su histórico y pasado acuerdo territorial basado en la Confederación.
En los Estados Borgoñones la Cruz de Borgoña podía ser blanca o roja. Caballeros Borgoñones del siglo XV

La Confederación Suiza no se regía por las normas internacionales que hoy impera legalmente para una Confederación. Y mucho menos la Confederación en si representó o ha representado una forma de Gobierno, sino que ha sido la expresión territorial o una forma de organización territorial,  pero no una forma de Gobierno.
Mientras que Borgoña representaba el Pacto Dinástico Feudal entre los pueblos y los príncipes, que es una de las referencias del Carlismo histórico, no solo por su cruz de Borgoña sino por su simbología histórica y referencial; Suiza representaba lo contrario a Borgoña, porque había nacido de la rebeldía de sus habitantes contra su legítimo soberano, y es por esta razón por la cual algunos antidinásticos en el Partido Carlista han tomado a Suiza como referente.
Los Suizos en la Batalla de Morat sorprendieron al ejército de Carlos el Temerario de Borgoña, y lo pusieron en fuga

Borgoña no es Suiza, Suiza no es Borgoña, esto les debería quedar muy claro, porque se trata de espíritus políticos bien diferenciados. Borgoña representa el acuerdo entre los pueblos y sus reyes legítimos. En el antiguo ducado de Borgoña, sus catorce estados borgoñones se regían por leyes propias e instituciones propias, y territorios en efecto, independientes. El Toison de Oro era la mas alta distinción que los duques de Borgoña otorgaban a sus leales. Estos leales se encargaban de dar un sentido de unidad al conjunto del territorio Borgoñón desde un sentido dinástico pactista. El historiador John H. Elliot reconoce a Borgoña como uno de los Estados medievales que se constituyen a través y conforme el modelo de monarquía compuesta. Este mismo modelo territorial es el que funcionará también en los Estados Peninsulares, en las Españas.
No sólo heredamos de los Duques de Borgoña, la Cruz de Borgoña, sino toda una cosmovisión pactista de monarquía compuesta, territorial y polisinodial. Suiza no representa nada de esto, no refleja bien el espíriu del carlismo. El espíritu del carlismo es Borgoñón, no sólo por el emblema de su cruz, sino por lo que aquí expresamos. El espíritu del carlismo NO es Suizo.
Consejo Federal Suizo. Pudiendo poner a Don Carlos Javier de Borbón como Alto Juez del Tribunal Supremo y Defensor del Pueblo, haciendo de las Españas una monarquía democrática, socialista autogestionaria y confederal, algunos tienen sublimado el modelo Suizo que para nada responde al modelo y espíritu carlista

Los Cantones Suizos rompieron unilateralmente su relación con los Habsburgos. Llevaban rebelándose contra ellos desde el siglo XIV, y finalmente en el siglo XV lograron constituir una entidad territorial que siguió poniendo en serios aprietos a dicha familia que gobernaba el Ducado de Austria y tenía mucha influencia en el territorio del Sacro Imperio Romano, la Germania, muy dividida en diferentes estados.
La República Suiza es actualmente un Estado Federal que mantiene a veces el nombre de Confederación de forma nominal, pero NO es una confederación. La forma que tiene Suiza de elegir a su presidente de la República o Jefe del Estado Suizo, no es mediante un plebiscito en el que el pueblo a través del sufragio universal pueda claramente elegir al presidente de la República como hacen hoy los ciudadanos franceses, NO, al contrario, Suiza es en realidad una República Parlamentaria, donde unos señores reunidos en una cámara que es la Asamblea Federal, eligen desde ese Parlamento al futuro presidente de esa "Confederación". ¿Ese es el modelo y referente que se quiere para el carlismo? ¿Ese es el modelo que se quiere para el Partido Carlista?
Suiza es el ejemplo de la siniestra piratería que representa los dineros de la oligarquía capitalista en Europa. ¿Ese es el socialismo autogestionario de algunos?
Obviamente la ponencia que defendía la Confederación como una supuesta forma de Gobierno superadora del binomio (Monarquía/República), quedó completamente arrumbada y deslegitimada en este XIV Congreso del Partido Carlista, porque además de no representar fielmente el espíritu del carlismo, es un modelo que rompe con la Dinastía Carlista. Afortunadamente, esta ponencia fue derrotada con 48 votos en contra de la misma, y por tanto significa que el Partido Carlista NO ha aceptado este modelo político, y si ha aceptado el modelo político que viene muy bien explicado en la "Ponencia sobre la Monarquía Carlista". En esta ponencia presentada, defendida y aprobada en el XIV Congreso del Partido Carlista, durante el día 26 de noviembre de 2016, recibió el apoyo de 60 votos, 3 abstenciones y 24 votos en contra. La misma refleja y representa el espíritu histórico del carlismo en cuanto al Pacto entre la Dinastía y los Pueblos de las Españas, reflejando ese espíritu borgonón del que hablamos antes. Esta ponencia si que refleja el espíritu del carlismo, porque posibilita una Confederación monárquica de los distintos Estados Ibéricos unidos en el seno de la Corona Carlista. Con el triunfo de esta ponencia ha quedado bien claro y determinado que el Partido Carlista a pesad de la nota oficial que ha trasladado a los medios de seguir y continuar siendo un partido accidentalista, no debe olvidar lo que se ha aprobado en el XIV Congreso del Partido Carlista. Se ha aprobado una Ponencia que explica perfectamente con sumo detalle la relación y Pacto Dinastía-Pueblos de las Españas, y las competencias del monarca legítimo. En el Partido Carlista se apuesta, no por el divorcio con la Dinastía, sino al contrario, por un entendimiento con la misma, y ha quedado patente en esta "Ponencia sobre la Monarquía Carlista" cual sería el papel que debe desempeñar Don Carlos Javier de Borbón Parma.
A Don Carlos Javier de Borbón Parma se le reconoce el papel de Defensor del Pueblo y de Alto Juez del Tribunal Supremo. Esto ha quedado claramente definido, defendido y aprobado en esta ponencia que repetimos, ha sido aprobada en el XIV Congreso del Partido Carlista, frente a una ponencia, que pretendía el divorcio completo con la Dinastía Carlista.
Quienes tienen a Suiza por modelo, deberían hacérselo mirar, porque precisamente el modelo suizo normalmente es defendido por muchos fascistas peperos, y de esos somos conocedores de varios.

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