viernes, 28 de octubre de 2016

PABLO IGLESIAS Y LA CRUZ DE BORGOÑA

"Las dos instituciones tradicionales a prueba de crisis son la Monarquía y el PNV, bien unidos por la Cruz de Borgoña"

La cruz de San Andrés fue emblema de los borgoñones durante la guerra de los Cien Años, en Francia. Llegó a la Península a principios del siglo XVI con Carlos I y Felipe II, y desde entonces fue utilizado por los Reyes de las Españas como símbolo de la vieja e histórica monarquía hispánica, tando por Austrias como por Borbones. A lo largo del siglo XIX, la Cruz de Borgoña fue el emblema y símbolo del bando carlista que apoyaba la monarquía proscripta. A ver si es Pablo Iglesias quien no debe confundir este, nuestro preciado símbolo carlista, con la actual monarquía franquista vigente representada por Felipe el "VI".

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28 de octubre de 2016 

El símbolo del carlismo y de los carlistas aparece en boca del líder político de Podemos, Pablo Iglesias Turrión, al afirmar que tras tantos escándalos de corrupción, parece que sólo el PNV y la Monarquía han quedado completamente indemnes, sin mácula, quizá al estar unidos por la Cruz de Borgoña. Así Pablo Iglesias de alguna manera reconoce el símbolo de pureza de nuestro emblema. Es posible que lo dijera con sarcasmo, porque todavía no se han aireado los posibles casos de corrupción de ambas instituciones, tanto de la actual monarquía como del PNV, que hay que recordar que es solo un partido político, aunque tan institucionalizado, que el propio Pablo Iglesias reconoce que es ya prácticamente una institución.


Ha dado mucho que hablar, porque Iglesias de alguna manera ha señalado la mediocridad cultural de la cámara al no saber qué es la Cruz de Borgoña, muchos todavía no lo saben. Con tanta roja y gualda se olvidaron del histórico emblema de las Españas, que era la Cruz de San Andrés o de Borgoña desde la época de Carlos V de Alemania hasta la primera guerra carlista en 1833.

Pablo, al señalar al centralismo lerrouxista del partido Ciudadanos de Alvert Rivera, diciéndole que “debería buscarlo en google”, les trató de absolutos ignorantes, al menos en lo que a la historia se refiere. A la derecha en general, y al tripartito neoliberal capitalista PP-PSOE-Ciudadanos se les llena tanto la boca con el nombre de España, que ignoran la historia de las Españas, y por tanto, ignoran el origen y la historia de la Cruz de Borgoña o San Andrés.

Ay, esa derecha que antiguamente se creía representante y heredera del tradicionalismo político, y que tenía a pensadores católicos como Chesterton o Hillarie Bellock de referentes políticos, los han terminado olvidando asumiendo los postulados del capitalismo anglosajón más neoliberal, imperante. Esa derecha conservadora que tenía en Maurice Harold Macmillan, el último ministro del Partido Conservador Británico, que decía que “está feo vender los pendientes de mamá, y las joyas y los muebles de la abuela”, en referencia a los bienes y sectores de la economía que estaban todavía en manos públicas, como fruto de un planteamiento histórico que recogía la herencia jacobita tradicionalista del movimiento decimonónico de “La Joven Inglaterra”, y la realidad del pacto de la postguerra, a partir de 1945 hasta los años 70 del siglo XX, por el cual, la oligarquía, temerosa de que occidente cayera en manos del comunismo, accedió a escuchar a los líderes sindicales y a llevar a cabo una política proteccionista que salvaguardara el bien público, los sectores estratégicos de la economía en manos del Estado. Eran los tiempos, como reconoce Owen Jones en su libro “El Stablishment-la casta al desnudo”, en que el Partido Conservador Británico competía con el Partido Laborista por ver cual de los dos ofertaba más vivienda pública, más empleo público, mejores pensiones públicas. Eran tiempos en que nadie, ninguna fuerza política en occidente ponía en duda la necesidad de que lo público estuviera protegido por el Estado y por tanto nadie planteó en ningún momento la privatización de los sectores estratégicos de la economía, ni de lo público, hasta la llegada de Margareth Thatcher en 1973.
A partir de la llegada de Thatcher al poder, y en lo que había sido una lucha política en el seno del Partido Conservador Británico, asumieron postulados económicos ajenos a su ser histórico, al dejar al gabinete del antiguo primer ministro conservador británico Maurice Harold Macmillan completamente marginado. Así el neoliberalismo capitalista había triunfado con Margareth Thatcher, al rechazar todo planteamiento proteccionista, arancelario y defensor de lo público en manos del Estado.

Esto explica en parte los nulos referentes de la derecha europea, todos anglosajones partidarios del neoliberalismo capitalista, se olvidaron de aquellos filósofos políticos y poetas como Chateaubriand, Chesterton o Bellock. Había triunfado la derecha neoliberal capitalista que capitalizaba los votos de los tradicionalistas, a pesar de no representar fielmente el programa tradicionalista. Tenían que combatir ciegamente al “enemigo comunista” y cayeron todos bajo el yugo del mercado capitalista. Así, la derecha española es un reflejo del neoliberalismo capitalista anglosajón con una clara forma franquista en un sentido autoritario, represor y estético, pero que ha terminado privatizando en connivencia con el PSOE, las telecomunicaciones, la banca y la energía, dejando muy claro la orientación política y económica de su discurso: se olvidaron de aquellos pensadores católicos tradicionalistas que defendían al pueblo, como Hillarie Bellock quien afirmó en numerosas ocasiones “que el Parlamento era un nido de ladrones y de aprovechados orientados hacia la corrupción”, a pesar de formar parte como parlamentario en el Parlamento Británico. Cuando esto afirmó Bellock en sus textos y libros acusando al poder del dinero de penetrar en las instituciones públicas y al hacerlas parecer un entramado de corrupción, no podemos sino darle la razón a Pablo Iglesias, el actual dirigente de Podemos, quien se ha pronunciado de igual manera en este sentido. Y efectivamente, el Parlamento o Congreso de los Diputados ha demostrado ser un entramado potencial para los negocios de corrupción política donde se demandan y venden favores, donde el fino velo entre lo público y lo privado no existe, donde los intereses privados comerciales y usureros terminan secuestrando las decisiones políticas soberanas y democráticas. Así Hillarie Bellock defensor de la teoría económica del Distributismo, que era una especie de “marxismo católico”, venía aceptar el derecho de propiedad privada sometido a la voluntad pública del común. Es decir, al rechazo de la propiedad privada absoluta que defiende el sistema capitalista, porque este autor bebía de las fuentes del tradicionalismo al defender una interpretación muy diferenciada de la propiedad privada, basada en la amortización y en el respeto al comunal público de los comunes, de la generalidad.

Cuando la derecha, sus medios de comunicación, sus fines egoístas, ponen sobre la mesa la importancia de la anécdota parlamentaria para obviar el drama y la injusticia que aquí denunciamos, dando más peso a la frase que ha dicho Pablo Iglesias sobre la Cruz de Borgoña, la Monarquía y el PNV o la respuesta de capullo o gilipollas de Albert Rivera, en lugar de dar importancia a la realidad parlamentaria que señala Pablo, de que es potencialmente un entramado de corrupción porque es ahí, en el Congreso de los Diputados donde se concentran los ladrones, piratas y corruptos, tal y como decían aquellos pensadores tradicionalistas ingleses, franceses o españoles en el pasado, no podemos más que felicitar al líder de Podemos por su certero juicio severo, y al mismo tiempo con ello señalar la podredumbre del sistema constitucional imperante vigente.

Aprovechamos para recordar a Pablo Iglesias y a todos los militantes, simpatizantes y seguidores de Podemos, que en la referencia que hace a la institución de la monarquía en la que citaba la Cruz de Borgoña, señalar, que nosotros los carlistas, nada tenemos que ver con la actual y vigente monarquía que preside Felipe el Impostor como jefe legal del Estado Español heredero de Franco por su padre Juan Carlos; por mucha cruz de Borgoña que lleven algunos de los regimientos militares. Esperamos también que esas frases tan grandilocuentes dichas por el líder Pablo Iglesias Turrión en la Cámara del Congreso de los “Imputados” no sean sólo un coqueteo que tiene a bien una simple POSE, porque para eso ya hemos tenido durante mucho tiempo al PSOE. Por ello esperamos que si PODEMOS llega al poder en las Españas, lo primero que haga sea derogar la monarquía franquista, y no se someta a la figura de Felipe el “VI”, porque no hay ninguna coherencia en proclamarse republicano, ser antifranquista y terminar presidiendo un gobierno teniendo como Jefe Legal del Estado al actual usurpador de la Corona.

Las frases brillantes y grandilocuentes en el Congreso, están muy bien, sobretodo para demostrarles a todos esos lacayos del capital que son unos auténticos ignorantes en muchos temas, en temas de histórica, de economía, de política,... eso es de agradecer, pero esperamos que estos argumentos no sólo tengan por objetivo amalgamar a una masa social partidaria de Podemos para la conquista del poder, sino que exigimos coherencia política con la POSE que PODEMOS, a través de Pablo Iglesias Turrión, sostiene en esa Cámara actualmente. También debería saber el dirigente de Podemos Pablo Iglesias Turrión, que el Carlismo, los carlistas y nuestra Cruz de Borgoña, no representan la monarquía impostora que hoy representa Felipe el "VI", sino que representa a la monarquía socialista y confederal que encarna hoy S.M. Don Carlos Javier I de Borbón Parma.