sábado, 2 de julio de 2016

¿Por qué ha perdido las elecciones Unidos Podemos?

La derecha pepera pasó factura a la superioridad moral de la izquierda.


Nuestra sociedad perdona los casos de corrupción de la derecha, y castiga a la izquierda por su puesta en escena. La crítica que realizan los electores a Podemos, es una crítica estética y superficial, que nada tiene que ver con el programa político, económico y territorial que llevan, sino con los prejuicios y los fantasmas que agita la derecha sobre la izquierda.

 Legitimista Digital.
  02 de julio de 2016 

Presentíamos tras la que está cayendo, que la izquierda de Unidos Podemos ganaría las elecciones, sin embargo, no ha sido así. Ni la reducción de la deuda gestionada en los llamados “ayuntamientos del cambio”, ni el mantenimiento de los comedores sociales, ni los intentos de evitar los desahucios por parte parte del nuevo gobierno local, ni el programa social político y económico que llevaba Unidos Podemos han convencido a los electores, quienes, incapaces de comprender las limitaciones del poder municipal para hacer frente a leyes superiores dictadas por el PPSOE que siguen permitiendo injusticias como los desahucios, han hecho posible la victoria del Partido Popular. 

No es posible una buena gestión y ejecución del gobierno local, sino va acompañada del soporte global del poder público estatal. Si las leyes generales del Estado permiten desahucios, resulta complicado para un ayuntamiento local que trate de hacer frente a esta situación, por muy buena voluntad que tenga. Los españoles no han perdonado estos errores a la izquierda.
Han dado por sentado que podrían hacer frente a lo que decían, sin ni siquiera pensar en las dificultades de poner en marcha su proyecto social. Los gobiernos locales de los “ayuntamientos del cambio” se han encontrado con contratos y acuerdos firmados por el Partido Popular, que no han podido cesar, muchos de ellos firmados durante el último año, para blindar así las explotaciones privadas de sus amigos en temas como la gestión de basuras y residuos, que fueron otorgadas por el PPSOE a las empresas privadas de amigos afines.

Los “ayuntamientos del cambio” no han podido acabar con el paro local que afecta a los jóvenes y a los mayores de 55 años principalmente, porque no existe tejido productivo diversificado local para absorber la mano de obra. Los españoles no entienden la dinámica a la que nos ha abocado el nuevo liberalismo capitalista. Deberían de hacer cursillos de formación y aplicarse todos.

El libre mercado ha favorecido la descapitalización de muchas zonas geográficas españolas por la competencia desleal exterior. La llegada de las multinacionales hundió el mercado local empresarial hasta hacerlo desaparecer. Los efectos de la globalización y el libre mercado, han establecido una dinámica económica por la cual España no tiene una estructura económica solvente, productiva y diversificada, capaz de hacer posible una economía soberana e independiente. Así que la existencia del paro, es un mal endémico que sólo puede corregirse si se adoptan políticas proteccionistas que regeneren nuestro tejido empresarial. Pero esto, no lo entienden los ciudadanos españoles, que se han dejado influir por el miedo feroz al régimen de Venezuela señalado por la derecha mediática. Antes del 26J electoral, toda la derecha mediática señalaba “las consecuencias de tener en España un gobierno bolivariano y chavista como el que representa Podemos”. Los ciudadanos españoles se lo creyeron a pies juntillas. 

Nuestra sociedad española, es una sociedad hedonista, egoísta, hipócrita y superficial que sólo permite a los ricos los privilegios morales y estéticos que se condenan a la izquierda, cuando la derecha los lleva en el fondo de su ser. Quizá por la “superioridad moral de la izquierda”, la ciudadanía exige un comportamiento impecable a la izquierda, que roza lo surrealista y lo absurdo, pues no son más que excusas y reproches, para evitar que la izquierda realmente gane.

¿Realmente la ciudadanía española o la mundial, va a votar libremente la reducción de sus privilegios de consumo en atención a la sostenibilidad ecológica ambiental? La ciudadanía española jamás votará un proyecto económico comunista que establece sacrificios por la comunidad, porque es una sociedad egoísta. No votará una autolimitación de privilegios, que no son derechos, porque significa la agresión capitalista al medio ambiente. Este es un ejemplo del por qué en España jamás la ciudadanía votará por un proyecto de economía ecológica, ya que requiere de la limitación del consumo, del racionamiento de todos los recursos, de nula producción, de una austeridad social. Eso jamás será elegido por una ciudadanía alienada en el capitalismo porque piensa que algún día será igual de rica que Botín o cualquier futbolista de la selección española, por poner un ejemplo.

Así, la superioridad moral de la izquierda, tiene muy poco que hacer, no puede competir contra la mediocridad de los ciudadanos, la falta de interés por el común, por lo público, que ha inoculado la derecha desde los años 70.
La gente que ha dejado de votar a Unidos Podemos, no son de ningún partido político porque se mueven en torno a la realidad social electoral indecisa, pero pertenecen al sustrato social derechista, se han criado con los valores cristianos, y con los prejuicios asociados a esa educación. Si antes votaron a Podemos y ahora no lo han hecho, es por un motivo de “crítica estética superficial”. No se trata pues, de una crítica de fondo, bien razonada y fundamentada basada en los principios programáticos que lleva la izquierda, sino en la externalidad superficial que representa los prejuicios de la derecha sobre la izquierda.

Esos prejuicios y críticas superficiales de los ciudadanos españoles sobre la izquierda, empezaron el mismo día en el que sus señorías llegaban a reunirse en el Congreso de los Diputados tras las elecciones del 20D. Toda la derecha mediática empezó a recriminar la presencia de Podemos en el Congreso de los Diputados. Se les llamó de todo, desde piojosos, hasta mal olientes, señalando en todo momento las formas estéticas de la formación política de Podemos, como informal, y detestable. La ciudadanía española es superficial, porque piensa que “eso no es como Dios manda”, porque “eso no son formas de ir vestido y presentado”. La ciudadanía española tiene prejuicios, es una ciudadanía acomplejada, cobarde y aborregada, que todavía usa criterios de lo que estima como “normalidad”. Lo que se sale de la normalidad mental de los españoles, resulta chocante, y eso es tildado de circo político mediático, circo que por otra parte es señalado y jaleado por la derecha mediática: “mirad como van vestidos”, “mira, mira, mira donde dejaron sus objetos personales y abrigos”, “mirad a Carolina Bescansa con su hijo en brazos”, “es impresentable”, “es inaceptable”, “inconcebible”, afirma la derecha mediática. Y todos lo ciudadanos como BORREGOS, aceptaron estos criterios y juicios derechistas mediáticos que se establecieron contra Podemos. A los que se unieron los juicios y los falsos informes policiales que interior ha utilizado contra Podemos en lo referente a Venezuela y a la supuesta financiación irregular e ilegal de este partido. Se cree el ladrón que todos son de su condición, y los casos internos de corrupción del PP se catapultaron a la esfera política de Podemos bajo en contexto de la lamentable realidad Venezonala, de la que empiezo a estar preocupado, porque una vez acabadas las elecciones, los medios de la derecha mediática ya no nos hablan ni de Venezuela, ni de Grecia.

Tras la imposibilidad del nombramiento de un nuevo presidente de gobierno, y la nueva convocatoria electoral, la derecha del PPSOE, volvió a señalar el centro de la campaña electoral en Venezuela, haciendo hincapié en la supuesta financiación irregular de Podemos por el régimen chavista, cuestión que se ha demostrado totalmente falsa, y archivada por el juez. La derecha mediática, no obstante ha incidido una y otra vez en las mismas mentiras y desprestigios, porque era una forma de erosionar a Podemos con bulos y falsedades, que han sido muy aceptadas por la ciudadanía de este país. Esto ha pasado factura a Podemos, mientras que los sobres de Barcenas y la financiación ilegal del PP que está probada, no le ha pasado factura a este entramado de corrupción que es el Partido Popular.

Mientras aparecían a la luz nuevos casos de corrupción del Partido Popular relacionados con el ministro del interior Fernández Díaz y sus falsos informes policiales que tenían toda la intención de desacreditar a las formaciones políticas independentistas catalanas y a Podemos; la ciudadanía española, ha dado como válidos estos informes votando de nuevo al Partido Popular.

¿Qué ha quedado en la retina de los ciudadanos españoles, de los borregos españoles, para votar al Partido Popular una vez más? Porque para ser ciudadanos hay que ser realmente libres, no timoratos influidos por el miedo y el temor.
En la retina ha quedado la Cabalgata de los Reyes Magos de Manuela Carmena y la estúpida frase de Cayetana Álvarez de Toledo: “mi hija de seis años: esos no son los reyes magos, son gente disfrazada. Jamás te lo perdonaré Manuela Carmena, jamás”. No sólo, no se lo perdonó Cayetana, el pueblo borrego español, tampoco se lo ha perdonado.
La procesión, cabalgata, escenificación de las Reinas Magas del alcalde de Valencia, Joan Ribó, durante los días 2 y 3 de enero de 2016, se consideró como un ataque profundísimo a las tradiciones católicas de este país, y se empezaron a publicar bulos, como que Joan Ribó pretendía eliminar la cabalgata tradicional de los reyes magos en Valencia, para la noche del 5 de enero.
Las retiradas de retratos y bustos de Juan Carlos el impostor, del heredero de Franco, del pleno del Ayuntamiento de Barcelona, y del callejero, junto con la retirada de nombres vinculados a la dictadura franquista, no sólo en Barcelona, sino también en Madrid, ha llevado a los borregos españoles a no considerar, los grandes esfuerzos de reducción de la deuda de los respectivos ayuntamientos, porque para los borregos españoles, eran más importantes, el busto de Juan Carlos y el mantenimiento de los nombrecitos de los represores franquistas en el callejero público.

A la derecha española, le da pánico cuando estos alcaldes del cambio enarbolan la bandera republicana, símbolo que me resulta particularmente indiferente, pero a algunos les da taquicardia, y ve en todo esto síntomas de revancha política guerracivilista.

Efectivamente, el borreguismo español, no ha perdonado a la izquierda todos estos “circos y escenificaciones” públicas, consideradas como un ataque a su honor y a su consideración. Los ciudadanos españoles consideran que merecen una mejor representación institucional, y no todo ese circo izquierdista radical que se junta con las declaraciones de Juan Carlos Monedero, y entonces ya el rechazo es absoluto para el borreguismo cerril español... Y claro, han optado por el Partido Popular, porque SI les representa.

Del “no te lo perdonaré jamás Carmena” al “no os perdonamos este circo izquierdista”, porque "nos gustan los cambalaches corruptos derechistas" , deja muy claro, que los ciudadanos españoles consideran que España merece otra clase política y no ese circo del niño de Bescansa y los reyes Magos de Carmena.
La realidad de lo que ha elegido el borreguismo español el 26J:
Ha elegido la corrupción del ex-tesorero del Partido Popular: Barcenas y sus sobres que también los cobró en B, el presidente Rajoy por el M.R. Que aparece en la contabilidad B de Barcenas del Partido Popular. Para el borreguismo español, esto no es un circo, ni siquiera corrupción, por eso han votado de nuevo al PP.
Ha elegido la estafa de las preferentes de Bankia y de Blesa, amigo de Aznar. Los abuelos volvieron apostar por el Partido Popular, porque les gustan que quienes gestionen la banca, les sigan estafando. Esto lo han premiado votando al PP, porque para ellos esto no tiene la consideración de circo mediático, ya que el circo mediático y la indecencia política vienen representados por la izquierda política y radical de este país.

Y podríamos alargarnos con un suma y sigue de casos de corrupción del PPSOE, que no les ha afectado, al menos así ha sido en el caso del Partido Popular. La gente, la ciudadanía española, ha votado con el temor, con la nariz tapada, han preferido una vez más el circo del Partido Popular. No han sido igual de duros juzgando a Podemos, que al PP. Los argumentos críticos contra Podemos son y han sido únicamente superficiales, porque hacen referencia al comportamiento supuestamente excéntrico de sus representantes, tachados de extremistas, sectarios, radicales, engreídos, locos, revolucionarios. No se ha querido ver, ni recordar, por ejemplo, las declaraciones cínicas, falsas y engreídas de los miembros del Partido Popular, generando falsas expectativas, o simplemente justificando la represión política, como Esperanza Aguirre, María Dolores de Cospedal, Susana Saenz de Santa María, Esteban Gonzalez Pons, Alfonso Alonso, Javier Maroto, Pablo Casado,... A esta gente se les perdonan todas las barbaridades mediáticas, todas las excentricidades populistas, todos y cada uno de los casos de corrupción.
Se ha pretendido poner en igualdad de condiciones y hacer un juicio público a Juan Carlos Monedero con Bárcenas o Miguel Blesa.

Los electores españoles necesitaban una excusa para no votar a Podemos, y estos la han encontrado en las puestas en escena de la formación morada y en las declaraciones consideradas exaltadas de algunos de sus líderes.
Monedero en la campaña pasada afirmó creer en las posibilidades extraordinarias que la gente tiene en democracia. Este es un pueblo cobarde y mediocre, señor Monedero, no se merece poder votar. Nos han vuelto a demostrar los ciudadanos, o mejor decir, los borregos españoles, que no son ciudadanos, porque han votado con el temor.

Si Podemos quiere ganar las elecciones debe cambiar de estrategia. No debe salir a la palestra el señor Monedero diciendo que los españoles quieren que el gobierno ordene a la policía, la guardia civil y a los jueces, la detención y procesamiento de los corruptos, porque eso a la ciudadanía española, le suena a franquismo, y aquí todos son muy liberales como Esperanza Aguirre y Margareth Thatcher.
Que las chicas y chicos de Podemos deben ganar la superficialidad y la externalidad, es decir, la falsedad social, para convencer a todos los estamentos populares de la sociedad civil, y por tanto deben cuidar su imagen estética, para no ser víctimas de la crítica estética. Porque para los ciudadanos españoles, perdón, borregos españoles, lo más importante es la estética de los candidatos y del equipo. Esa superficialidad, deben aparecer todas y todos muy guapas y guapos, con banderitas españolas rojas y gualdas en las muñecas, haciendo consignas de “yo soy español, español, español”. También deberían hacer guiños a la Iglesia Católica, este país es un país beato, de valores beatos, aunque quienes los profesan obren con laxitud y cinismo, de forma hipócrita. Así pues, deben obviar toda crítica a la Iglesia Católica, deben hacer como que ni existe, aunque tal flamante obispo diga barbaridades, como si no existiera... Deben dejar que la gente y los soldados legionarios salgan con sus santos y sus Cristos, sus Vírgenes y sus elementos de religiosidad popular. Al pueblo le gusta mucho todo ese circo de santos y tal, así que lo mejor es que se les deje estar, y no se hagan declaraciones o consideraciones negativas al respecto, porque esto es España, país de borregos y de fachas, y por tanto, es necesario no entrar al trapo sobre esta índole. Podemos debería obrar con mucha más inteligencia y sutilidad de la que lo hace, debería ser más maquiavélico y no presumir de serlo.

Toca explicarle a la gente de izquierdas que lo importante es tomar el poder y no reñir con la Iglesia católica, que se la necesita para llegar al poder, que lo más importante es ganar las elecciones con mayoría absoluta, no ser un grupo marginal ridículo en el Congreso de los Diputados. Y que una vez, hayan ganado las elecciones y formado gobierno, entonces que hagan como el Rajoy, pero por la izquierda, que comiencen aplicar las medidas del programa oculto, que se desmelenen políticamente si quieren. A Podemos le toca asentarse y disimular, para convencer, prosperar y ganar. Si la sociedad es facha, tendrá que ser estéticamente facha, también. Les toca disfrazarse para ganar a la superficialidad ciudadana y a la hipocresía social.

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