jueves, 2 de junio de 2016

DECISIONES ELECTORALES

Para una decisión electoral, prima el tema económico


Muchos de los afectados por la crisis económica, no son capaces de discernir y comprender su situación personal con el contexto económico que vive el país, realizar un análisis serio y votar en consecuencia, porque se pierden en diatribas y disquisiciones ornamentales.

 Legitimista digital
  02 de junio de 2016 


El incremento del paro, los desahucios y las subidas de impuestos y recibos como la energía, agua y teléfono es algo que nos afecta directamente, pero algunos no son capaces de relacionarlo con la situación económica en la que nos encontramos.

La masa social derechista, aquella que su voto es liberal, conservador, o incluso en aquellos llamados tradicionalistas, muchos de ellos se niegan a votar a grupos políticos de izquierdas aunque se digan anticapitalistas.

Pugna por la rivalidad ideológica: Izquierda y extrema derecha

El anticapitalismo es un fenómeno social como respuesta a la acumulación de recursos en pocas manos por parte de la oligarquía, derivado del empobrecimiento que supone la dinámica de este sistema en la población con mayor dificultad para la “picaresca emprendedora”. No todo el mundo está dispuesto a vivir bajo las reglas y exigencias del capitalismo. Pero aunque no se quiera, sus efectos los padecen millones de habitantes en el mundo, y tu eres uno de ellos, apreciado lector.

Surgen en el panorama político diversos grupos anticapitalistas, sobretodo en la izquierda. La extrema derecha no sabe lo que es, a veces también se presenta como anticapitalista, pero cuando sube al poder pacta con la derecha neocapitalista. Luego no es oro todo lo que reluce.


Sociología del carlismo

En el fenómeno carlista también ocurre este hecho. La sociología política del carlismo es tan amplia que los hay que se llaman carlistas y son muy tradicionalistas, muy religiosos. Aunque se dicen anticapitalistas, por diversas razones muchos de ellos, terminan votando al PP o a VOX. Para ellos lo más importante es la lucha por la vida y contra el aborto, aunque estén en paro, al borde del desahucio y en una penosa situación económica. No se quieren dar cuenta que el capitalismo les ha abortado su vida. En lugar de escuchar las propuestas de las formaciones izquierdistas (el PSOE = derecha) y venirse a razones, tratando de empatizar, incluso de personalizar su situación con las reivindicaciones de protesta social; su reacción es tajante y masoquista: “NO a la izquierda, sean cuales fueren sus propuestas, la vida de millones de no nacidos está en peligro”, “No al aborto”, “No al matrimonio gay”. Toda una retaila de noes que les llevan a la marginalidad más absoluta, como le ocurre a los del Palmar de Troya.

No se quieren dar cuenta que los males que existen en nuestra sociedad provienen de la dinámica e impacto del sistema de explotación capitalista.



Los votantes del PP, Ciudadanos y PSOE

Son simplemente neoliberales, quieren una economía basada en el sistema capitalista al que no tienen intención de sustituir por otro, ni siquiera limitar. El PSOE ni siquiera es un partido socialdemócrata, pues para ello debían enarbolar los principios de economía mixta con la defensa de los sectores estratégicos de la economía en manos estatales.

Muchos de los electores de estos partidos a quienes perjudica gravemente la crisis económica están dispuestos a seguir votándoles, porque se consideran liberales: liberal conservadores, liberal centristas, y social liberales. Su liberalismo no es más que neoliberalismo extrapolable a la defensa de la globalización neoliberal capitalista y la privatización de la economía.

Estos votantes son muy inconscientes de lo que se está haciendo con nuestro país al hacerlo depender cada vez más de decisiones de personas y grupos económicos que NO se presentaron nunca a las elecciones, como son los representantes de la BANCA y las MULTINACIONALES o las Agencias de Calificación.

Fuerzas pro Troyka y anti Troyka

La realidad del panorama político español dirime un tema estrictamente económico: Bienestar&Recortes.

Los Pesoistas afirman que para conseguir el bienestar es necesario recortar, esto también lo dicen los Conservadores del PP y los liberales de Ciudadanos. Nos piden a los ciudadanos realizar esfuerzos, apretarnos el cinturón, pero no exigen absolutamente nada a la oligarquía capitalista que ellos mismos representan con sus decisiones arbitrarias.

Los partidos pro Troika (PP-PSOE-Ciudadanos)  patrocinadores de recortes y de la entrega de la soberanía económica y política, no sólo a la Unión Europea sino a los Tenedores de Usura que vienen multiplicando la deuda desde comienzos de la crisis, se han encontrado con la aparición de las fuerzas que ellos denominan como “comunistas”. Ya los liberales en el siglo XIX se referían así a los carlistas en el Manifiesto de la Garriga.

¿Con qué fuerzas se alinea el carlismo sociológico? Con aquellas que defienden La Troyka capitalista de recortes y derechos sociales: vivienda, sanidad, pensiones, trabajo; o con aquellas que pretenden poner límites a los abusos privatizadores y recortadores para garantizar el regreso del incremento de los ingresos públicos (empresas públicas de los diferentes sectores estratégicos de la economía), con el objetivo de alcanzar los beneficios públicos a través de una balanza de pagos positiva que permitan unos Ingresos Públicos superiores a los Gastos Públicos.

Carlismo Anticapitalista

Siempre el carlismo fue un movimiento popular anticapitalista porque adivinó desde el principio los efectos perniciosos de la desamortización comunal. Las privatizaciones desamortizadoras habían comenzado en menor escala a final del periodo del despotismo ilustrado llevándose a cabo en tiempos de los reyes Carlos III, Carlos IV o Fernando VII.

Decir carlismo, es decir anticapitalismo, es defender el socialismo autogestionario. Socialistas fueron nuestros reyes carlistas. Algunos de ellos se sintieron y se declararon socialistas, como Don Jaime III o Don Carlos Hugo I. Otros simplemente se sintieron sin mencionarlo.