miércoles, 8 de junio de 2016

CARLISMO: rechazo al liberalismo capitalista

El anticapitalismo carlista fue una constante en su esse


El antiliberalismo del carlismo hace referencia al rechazo de las desamortizaciones privatizadoras. La protesta carlista contra la concentración de los recursos en manos de una minoría oligárquica fue lo que originó su apelativo de "antiliberal". También el planteamiento ultracatólico religioso de la minoría "apostólica" decimonónica impuso una visión antiliberal del carlismo hasta aseverar: "el liberalismo es pecado".


 Legitimista digital
  08 de junio de 2016 

Y así se escandalizaban los liberales tachando a los carlistas de "comunistas"


¡Viva Carlos VI y la Constitución!
"...lo que no pretende restablecer Montemolín es el absolutismo y si en cambio un gobierno constitucional. Pero no para aquí el engaño que padece nuestra credulidad. Tampoco es monarquía constitucional, como la que tenemos, ni a don Carlos lo que se pretende, no, montañeses: es el fatal comunismo en toda su extensión y horror, es este sistema desorganizador del mismo; es, en fin, el terrible combate del que no tiene contra el que tiene: en una palabra, la destrucción de la religión; es decir, “que los bienes sean comunes”, esto es, de todos en general, y de ninguno en particular: que los padres no tendrán dominio sobre sus hijos; ni éstos sujeción respecto a sus padres; que los templos y sus ministros serán abolidos... tal es el comunismo". 

“Manifest del poble de la Garriga”, 25 de enero de 1849 citado por J.C. Clemente y C. S. Costa en Montejurra 1976, Barcelona 1976, pág 13.

Como diría Don Carlos Hugo I en sus entrevistas a la prensa: "muchas veces el enemigo es quien mejor comprende"


Si el carlismo alguna vez se definió con las acusaciones de sus enemigos, fue porque en parte el enemigo capitalista es quien mejor comprende.
El liberalismo del carlismo se entiende por la práxis y desarrollo del comunal a través del principio de subsidiariedad y la capacidad de autogestión de las sociedades infrasoberanas a diferentes escalas: local, comarcal, confederal, estatal.

El liberalismo del carlismo siempre fue anticapitalista y por tanto antiliberal en su sentido económico.
Que el carlismo buscaba en la Corona un ente protector del pueblo, implica la visión que tenía el Carlismo de la misión justiciera del Estado.
El Estado liberal o el que construyeron los liberales, fue un instrumento de la oligarquía dominante que utilizaba como utiliza prácticas absolutistas en detrimento del pueblo y favorable a la plutocracia capitalista. Este es el Estado de los liberales, pero no de los Carlistas.

El Estado de los Carlistas sería un instrumento por el cual la oligarquía capitalista estaría sometida al interés de todos.
Cuando Hilarie Belloc afirmaba que "la misión de la realeza es someter a los ricos en interés de todos", es toda una declaración de guerra contra la plutocracia que tutela la democracia, clase usurera que denigra la democracia.

El carlismo no es una fuerza estatista, pero somos conscientes de la implicación de la inexistencia hoy del Estado. 
 Los Estados hoy son burgueses, son entes que favorecen su propia destrucción, por las sucesivas privatizaciones a las que nos tienen acostumbrados sus dirigentes neoliberales. Nuestra misión es revertir el proceso, porque son las fuerzas del mercado las que asumen el protagonismo total de las decisiones públicas. Personas a las que no se ha votado, imponen una serie de normas incidiendo en lo público, yendo contra la esencia fundamental de la democracia. 

Es al pueblo a quien corresponde hacer las leyes y autogobernarse a sí mismo. Y en este sentido el liberalismo que sostenemos es político, pero NO económico. Porque el liberalismo económico, lleva a determinados agentes que no se presentan a las elecciones a tomar decisiones no electas y por tanto ilegítimas y antidemocráticas.
 Hoy el pueblo exige la presencia de un ente público capaz de hacer frente a las arbitrarias fuerzas del libre mercado que han puesto en tela de juicio nuestras democracias. Lo que hoy tenemos no es democracia, es plutocracia disfrazada con el nombre de democracia, y por tanto es una farsa tutelada por los mercados y el bipartitito que los representa.

Si exigimos la supresión total y completa del Estado, trabajaríamos a favor de las fuerzas neocapitalistas que abogan por el anarcocapitalismo. Esta concepción de la vida y la sociedad es que absolutamente todos los designios y mandatos imperativos vienen de los Tenedores de Deuda, de las Agencias de Calificación, de la Banca privada y los intereses de las multinacionales. Es dejar al pueblo desnudo ante semejantes engendros.

Cuando el Carlismo afirmaba en voz de Juan Vázquez de Mella, "Mas Sociedad y menos Estado" no era para construir una sociedad mediatizada y postrada a las decisiones del liberalismo económico capitalista. Este mismo lema hoy es defendido por los anarcocapitalistas, que buscan la aniquilación del Estado para acabar con los impuestos, terminar con la estructura pública que es la que fundamenta la existencia de la Corona, de la Monarquía. La Monarquía nació para terminar con los feudalismos territoriales, y el Estado socialista nació para acabar con los feudalismos financieros y los paraísos fiscales.

La monarquía carlista es una institución comprometida con los derechos del pueblo y la garantías públicas sociales, porque es una institución pública, que pretende acabar con los feudalismos financieros agravados por la existencia del neoliberalismo capitalista.

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