miércoles, 18 de mayo de 2016

EURIBOR PLUS ULTRA

La nueva estafa es YA realidad


La historia que se dispone a leer habla de la superacn, de la tenacidad, y del Espíritu Humano. Cuenta sobre nuestros alegres amigos, los bancos; de su lucha por abusar una y otra vez de sus clientes, sin rendirse jamás ante los reveses judiciales, y de cómo su persistencia les llevará finalmente al éxito.

 JOSé ANTONIO SÁNCHEZ CABEZAS / L.D.
  18 de mayo de 2016 

CAPITULO 1. EURIBOR EN TIPOS NEGATIVOS: ESTA CASA ES UNA RUINA.





El Euribor es el indicador de referencia para el tipo de interés de las hipotecas más utilizado. Pero no el único. Es poco conocido que existe otro indicador de referencia que, aunque minoritario, se utiliza en muchos contratos de hipoteca: el IRPH. Sin embargo, lo que resulta todavía menos conocido es en qué consisten uno y otro.

Abreviado, el Euribor es el tipo de interés al que se prestan dinero los bancos entre sí, y en el que influye de forma decisiva el Banco Central Europeo. Es decir, el Euribor responde a la pregunta de “¿a qué tipo de interés ha conseguido el banco el dinero antes de prestarlo a personas y empresas?”. Y sobre ese tipo de interés se establece el diferencial; porque resulta que en las hipotecas, el tipo de interés a pagar suele ser Euribor + diferencial, siendo el Euribor el coste del dinero que soporta el banco, y el diferencial es la rentabilidad o beneficio que sacará el banco de la operación. 


Y recientemente, el Euribor está bajando a toda velocidad. Hasta el suelo. ¿Puede eso perjudicar a los bancos? En principio, parece que no, dado que, si bien un bajo Euribor significa unos intereses más bajos para las personas y empresas que han contratado hipotecas, también significa que los bancos comerciales obtienen el dinero que prestan a un tipo de interés igualmente bajo, y siempre tendrán a su favor el diferencial pactado para sacar beneficio.

Ahora bien, el Euribor ya está a cero… y continua bajando. Estamos ante lo imposible: Euribor en negativo. Y esos tipos negativos comienzan a comerse incluso el diferencial…

Para asegurarnos de que lo anterior queda entendido, vamos a ponerlo en números:

Digamos que se pacta una hipoteca en la que el cliente debe pagarle al banco un tipo de interés variable de Euribor como tipo de interés de referencia, más 1% de diferencial. Es decir, de Euribor + 1%.

Digamos que el Euribor ha bajado hasta el 2%. Entonces, el cliente paga al banco un 3% (el 2% de Euribor, más el 1% de diferencial).

El Euribor se sigue hundiendo, y alcanza el 0%. Ahora el cliente paga el 1%, que es el diferencial.

Pero el Euribor continúa descendiendo, y comienza lo divertido: tipos negativos. El Euribor ya está en -0,50%. ¿Cuánto paga ahora el cliente? Ya solo el 0,50%, pues al diferencial ahora hay que RESTARLE el Euribor, precisamente porque está en negativo. Y los beneficios del banco comienzan a disminuir a toda velocidad…

Pero vayamos aún más lejos en nuestro escenario hipotético, y pongamos sobre la mesa la verdadera pesadilla de nuestros banqueros: el Euribor negativo llega al -2% o al -3%. ¿Qué ocurre ahora con nuestro contrato de hipoteca con 1% de diferencial? Pues que el banco tiene que comenzar a pagar intereses al cliente; ¡es el mundo al revés!

 Ah, pero los bancos, que manejan mucha más información de la que nosotros podamos llegar a imaginar, ya tenían preparados algunos mecanismos para evitar que ocurra tal cosa.



CAPITULO 2. CLAUSULA SUELO. LOS FANTASMAS ATACAN AL JEFE.







A partir de 2002 (previsión que nos da idea de la ventaja informativa con la que cuentan los bancos) se comenzaron a introducir en los contratos de hipoteca, de forma sigilosa y sin mayor explicación, una cláusula que, escondida en mitad del contrato, rezaba algo así como “En ningún caso el tipo de interés variable aplicado será inferior al 3%, sin importar cuanto descienda el Euribor...”

Eran las clausulas-suelo, y, por supuesto, no todas estaban al 3%; eso es solo un ejemplo. Las había que ponían el límite al 2%, y otras al 4,5%. Las había, incluso, que acompañaban un límite superior – el techo- a un tipo de interés absolutamente increíble, que no habría de aplicarse jamás – del 13%, y semejantes, cuando el máximo histórico del Euribor es del 5,4%-, para dar una apariencia de ecuanimidad.

En cualquier caso, la jugada era redonda: el Euribor – tal y como ya sabían los bancos desde hacía tiempo- bajaba y bajaba hasta el 0%, así que los bancos conseguían el dinero a un tipo de interés prácticamente inexistente, pero la cláusula suelo mantenía bien alto el interés que pagaban los clientes. Lo que daba lugar a unos beneficios para el banco enormes, muchísimo más altos de  los que obtendría de un simple diferencial.

El problema es que tropezaron con el poder del Estado más inmune al poder de los bancos -y, por cierto, también el más carlista de los poderes del Estado- : el Poder Judicial.

Desde hace años, se han sucedido las sentencias judiciales que tumban las clausulas suelo. Y es que la élite financiera tiene, a través del poder político, más o menos controlado el Tribunal Supremo y el Constitucional, pero aún no ha logrado descifrar la forma de hacer con los miles de Juzgados de  Primera Instancia (en los cuales los jueces acceden a su plaza a través de oposiciones, y no por designación política, como en el TS y en el TC), ni tampoco el muy reciente Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea (TSJUE), en el cual, tal vez por descuido, han dejado que se colasen unos juristas que se toman su trabajo en serio. Y entre los primeros y el segundo se estableció el siguiente diálogo: “oye, ¿estas cláusulas suelo no son abusivas?”,  preguntaron desde los Juzgados de Primera Instancia. “Son abusivas y nulas de pleno derecho.”, respondió el TSJUE.

“...nulas de pleno derecho…

¡Oh, aquello sí que fue una putada para los bancos! Porque resulta que, cuando se declara que una clausula es “nula de pleno derecho” (efecto conocido entre los juristas como “nulidad absoluta”), hay que hacer como si esa cláusula nunca hubiese existido.  Es decir, que los bancos debían devolver a los clientes – y con intereses-  todo el dinero que habían cobrado de más gracias a la cláusula suelo. Lo cual representaba, dependiendo de lo alto que estuviese el suelo y de la antigüedad del contrato de hipoteca, miles y miles de euros por cada hipoteca. Y desde el 2002 habían sido cientos de miles  de hipotecas con cláusulas suelo...





Algo había que hacer para salvar el desastre, y los banqueros llamaron en su ayuda a los políticos, que su vez presionaron a los magistrados del Tribunal Supremo que ellos mismos habían elegido a dedo.

Pero el TS, atrapado entre la rebelión de los pequeños Juzgados de Primera Instancia, por abajo, y la Sentencia del TJUE, por arriba, no era mucho lo que podía hacer. De hecho, y si de haberse atenido a la Ley, no habrían podido hacer nada. Así que decidieron violarla, y emitieron la infame Sentencia de 9 de mayo de 2013, en la cual decidieron que sí, que vale, que no había más remedio que reconocer que las clausula suelo eran abusivas y nulas de pleno derecho, pero que los bancos no tendrían que devolver lo cobrado hasta la fecha gracias a esas cláusulas abusivas.

Para que nos entendamos, es como si te ponen una pistola en la cabeza y te obligan a aceptar (por ejemplo) una cláusula en tu contrato de hipoteca que te obliga a pagar 1.000 euros más al mes, porque sí. Esa cláusula sería “nula de pleno derecho”, eso es, que deberían devolverte todo lo que has estado pagando en virtud de dicha cláusula.

Y esto es así, no solo en virtud del más básico sentido de la Justicia, sino que está consagrado en el art. 1303 del Código Civil. Y es importante señalarlo, porque la Ley y la Justicia no siempre coinciden.

Pero ahora el Tribunal Supremo estaba estableciendo una “excepción”, tanto a la Justicia como a la Ley; aunque las clausulas suelo fuesen abusivas, aunque fuesen nulas de pleno derecho, aunque lo imponga el art. 1.303 del Código Civil, los bancos no tenían que devolver lo cobrado. Porque ellos lo valen.

En el colmo de la desvergüenza, y tras intentar vestir a la mona de seda durante algunos párrafos, el Tribunal Supremo reconoce a las claras, en la misma Sentencia de 9 de mayo de 2013, la verdadera razón de violar tanto la Ley como la Justicia:

Es notorio que la retroactividad de la sentencia generaría el riesgo de trastornos graves con trascendencia al orden público económico, al extremo que el Ministerio Fiscal, pese a recurrir la sentencia de apelación, se pronuncia en el sentido de que no procede reconocer efectos retroactivos a la decisión de nulidad de las cláusulas controvertidas.

Traducción: aplicar la Ley no le viene bien a los bancos, así que nos la saltamos. Por lo que pueda pasar. Un reconocimiento explícito, en una Sentencia del Tribunal Supremo, de que el Estado de Derecho está secuestrado por el poder de los Bancos. Y sin embargo, al TS no le quedaba otra salida que decir lo que dijo, pues no tenía ningún razonamiento jurídico al que agarrarse.

Una vez perpetrado semejante horror por parte del TS, pocas opciones le quedaban  los Juzgados de Primera Instancia; el principio de jerarquía de la doctrina del Tribunal Supremo les obligaba a acatar lo sentenciado por este último, así que a los magistrados de Primera Instancia se les estaba proporcionando todas las excusas para mirar hacia otro lado. Cualquier otro camino supondría una suerte de rebelión contra el Supremo.

Pues agárrense: hubo rebelión.

Lo bueno de las injusticias es que, cuando son lo suficientemente grandes, te obligan a reaccionar, y la reacción de algunos magistrados de Primera Instancia y de Audiencias Provinciales, ante la bochornosa doctrina del TS sobre el tema fue, lisa y llanamente, ignorarla.

Pero hubo otros Juzgados de Primera Instancia que hicieron algo incluso más útil: volvieron a llamar a la puerta del TJUE.

Mientras escribo estas líneas no hay todavía pronunciamiento del TJUE sobre el tema, pero la Comisión Europea ha emitido un informe, fechado el 13 de julio de 2015, en el cual se pronunciaba sobre el asunto, y, tras asestar una sucesión de diplomáticas ostias a nuestro Tribunal Supremo, concluye con un puñetazo en la mesa:



"NO ES POSIBLE que los tribunales nacionales puedan moderar la devolución de las cantidades que ha pagado el consumidor -y a la que está obligado el profesional- en aplicación de una cláusula declarada nula desde el origen por defecto de información y/o transparencia"

Y lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible.



CAPITULO 3. I.R.P.H.: LA NUEVA GRAN ESTAFA.

Las clausulas-suelo habían fallado, pero, cual villanos de cómic, nuestros astutos bancos habían previsto la posibilidad de que su plan fuese un fracaso, y tenían preparado otro: el IRPH.







Como ya comentamos al principio, el Euribor es el indicador de referencia para el tipo de interés de las hipotecas más utilizado, pero no es el único. Los bancos se han encargado de forjar un segundo indicador de referencia, al cual bautizaron con el poco imaginativo nombre de “Índices de Referencia de Préstamos Hipotecarios”, o “IRPH”. Y es la única alternativa al Euribor, así que, si su hipoteca no está referenciado a uno, lo está al otro.

Estos índices IRPH (en plural, porque los hay de varios tipos) consisten en un mecanismo curiosamente redundante que debo explicar lentamente, porque tiene su miga: los bancos y cajas prestan dinero a los clientes, y lo hacen a un tipo de interés. Ese tipo de interés está compuesto de Índice de referencia + diferencial. Los Índices de referencia que pululan por nuestras hipotecas son dos: Euribor e IRPH. Y este último consiste - atención- en hacer la media de los tipos de interés que imponen los bancos y cajas en las hipotecas, incluidas las que están referenciadas al propio IRPH.

(¿Qué? ¿Mareado? Pues espera, que ahora vienen las náuseas)

Así que el IRPH es la media de los intereses de las hipotecas (recuerda: Índice de referencia + diferencial), incluidas las que tienen IRPH, lo que significa que, si subes el diferencial de las hipotecas, también subes el tipo de interés de referencia IRPH. Pero como el IRPH se incluye a sí mismo a la hora de calcular el IRPH, cualquier subida del IRPH provoca una nueva subida del IRPH. Y esta última subida del IRPH provoca otra subida del IRPH, que a su vez debe ser computada a la hora de calcular el IRPH. Y si ahora estás comenzado a sentir arcadas, no te preocupes; significa que eres humano.

Hagamos una pausa para recuperarnos. Respira hondo tres veces... profundo...aspira... espira... eso es. Y ahora sigue leyendo, que la cosa es peor de lo crees.



Porque es posible que se te haya ocurrido que este sistema de cálculo del IRPH, tipo “vaca que come vaca”, producirá el mismo efecto redundante si baja el IRPH. Y es así, en teoría. Pero nunca lo veremos en la práctica, ya que en el cálculo se computan, no solo las Entidades bancarias grandes y famosas, como el BBVA y el Banco Santander, sino también una serie de Entidades algo más pequeñas, más desconocidas, y no necesariamente independientes de las grandes.

Por ejemplo, ¿conoce usted el Banco de Alcalá, SA? ¿no? ¿y el Banco Caminos, SA? ¿Ha escuchado alguna vez hablar sobre el Banco Primus, SA? ¿Tampoco? Pues no me los he inventado; son todo Entidades bancarias reales – sí, el Banco Primus también-. Y todos computan a la hora de calcular el IRPH.

¿Y cómo se calcula exactamente? Pues el Banco de España solicita a los bancos que le digan a qué tipo de interés (índice de referencia + diferencial) están concediendo hipotecas, y se hace la media. Tan sencillo como eso.

Voy a repetirlo: tan sencillo como eso.

No, no hay ponderación alguna. No se tiene en cuenta el tamaño ni el número de hipotecas que concede cada Entidad. El Banco Primus, SA, cuyos clientes podrían ser solo unas pocas docenas, cuenta igual que el Banco Santander, SA, con sus cientos de miles de hipotecas. Y a lo mejor resulta – mira tú por donde- que el Banco Primus, SA, y otros bancos pequeños, ofrece las hipotecas con un tipo de interés enorme, por la razón que sea (porque se meten en hipotecas de alto riesgo de impago, por ejemplo. Hipotecas que los grandes bancos no concederían). 

Así que, aunque también las hipotecas con Euribor computan para calcular el IRPH, las entidades bancarias lo pueden compensar fácilmente. De hecho, el IRPH ha permanecido invariable mientras se derrumbaba el Euribor. Atención al gráfico comparativo:



Sí, lo que permanece en lo alto, mientras el Euribor y el IRS se arrastran por el suelo, es el IRPH.

Así que los bancos ya tenían su solución al problema del Euribor negativo: un índice de referencia alternativo que tenían perfectamente controlado. De hecho, creo que la escena en las reuniones internas de los bancos sería la siguiente:

Director general: Señores, a partir de hoy todas las hipotecas serán referenciadas al IRPH.

Directores de banco: Sí, señor. Lo que usted mande.

Director general: Olvidaos por el momento del Euribor. El IRPH es la ola del futuro. Y nos tenemos que subir a esa ola, señores. Así que NADA de referenciar al Euribor; a partir de ahora referenciadlo todo al IRPH.

De repente irrumpe un empleado en la reunión, pero se queda en la puerta, con la respiración agitada y el semblante pálido, ante las miradas de todos.

Director general: ¿¡Diga!? A ver, ¿qué es eso tan urgente que no puede esperar a que acabemos la reunión?

Empleado: Señor, los Juzgados de Primera Instancia acaban de anular el IRPH por abusivo.

Se hace el silencio en la sala.

¿A que eso no os lo esperabais?



CAPITULO 4. TRIBUNALES VS IRPH: EL AMANECER DE LA JUSTICIA.










Todo comenzó en el País Vasco. Y no es sorprendente, dado que fue la Entidad Kutxabank - prácticamente desconocida en el resto de España, pero muy potente en Euskadi- la más aficionada a esto de imponer el IRPH en sus hipotecas.

Ahora bien, como ya dije, hay varios tipos de IRPH, y uno de ellos es el IRPH Cajas, que se calcula haciendo la media de los tipos de interés de las cajas de ahorros, incluidas las referenciadas al IRPH (“vaca que come vaca”, ¿recuerdas?).

El problema  que puso en marcha todo el asunto es que en 2012 se produce la famosa reestructuración bancaria en la que desaparecen casi todas las cajas de ahorros. Y hubo a quien se le ocurrió cuestionar la validez de un índice que ahora estaba controlado por las unas pocas cajas de ahorro que habían sobrevivido.

Para ir abreviando, el asunto llega al Juzgado de lo Mercantil de Donostia, que encuentra los argumentos bastante razonables; la Ley impide que las condiciones de un contrato puedan estar controladas unilateralmente por una de las partes, y si el IRPH estaba prácticamente bajo el control de tres o cuatro entidades, resultaba un poco desvergonzado. Porque si esas tres o cuatro entidades se ponen de acuerdo, pueden mover el IRPH en la dirección que les dé la gana.

Luego, por supuesto, hay otra cosilla. Se llaman “leyes de transparencia bancaria”, y, entre otras cosas, vienen a decir que los bancos no te pueden dar a firmar una condición contractual sin haberte explicado previamente en qué consiste.  Tienen que mostrarte proyecciones, enviarte una Oferta Vinculante, y toda una serie de requisitos que durante los locos años de la burbuja inmobiliaria no se molestaba en cumplir ningún banco.

Al fin y al cabo, ellos tenían prisa por firmar la siguiente hipoteca; no se iban a para a explicarte en detalle qué estabas firmado. Joder, si hasta existía el riesgo de que lo entendieses…

Y entre unas cosas y otras, el Juzgado de lo Mercantil de Donostia llegó a la conclusión de que la del IRPH Cajas era una cláusula abusiva, y, por tanto, nula.

 Y si la cosa se hubiese quedado ahí, pues no habría sido tan mala la cosa; todavía quedaban muchos tipos de IRPH.

Posteriormente la Sentencia del Juzgado de lo Mercantil de Donostia fue recurrida, y la Audiencia Provincial la tumbó. Pero para entonces, ni era solo ese Juzgado de lo Mercantil, ni tampoco era el IRPH Cajas el único cuestionado: todos los tipos de IRPH estaban siendo recurridos ante multitud de Juzgados de toda España, y hasta organismos tan diversos como las asociaciones de consumidores y Defensores del Pueblo (como el catalán Sindic de Greuges) andaban ya detrás del IRPH.

Y una de esas organizaciones era una plataforma ciudadana denominada “Stop IRPH” que tuvo la afortunada idea de solicitar un informe al Banco de España con una pregunta muy sencilla: ¿Cómo calculan ustedes el IRPH?

Y en su informe de respuesta, el Banco de España no solo confirmó todo lo dicho sobre el IRPH, sino que además añadió algo que nadie esperaba: que calculaba el IRPH en base a los datos que le facilitaban los bancos sin comprobarlos. Las entidades bancarias podían falsear los datos sin temor a ser descubiertos, pues el Banco de España se fiaba a ciegas de la honradez de los bancos…

Las Sentencias continuaron cayendo por todas partes y, si bien no había unanimidad en las resoluciones, la presión social y oficial seguía aumentado.

A todo esto, el IRPH Bancos y Cajas dejó de publicarse en 2013; las fusiones en el mercando bancario habían dejado tras de sí tan pocos bancos -y aún menos Cajas de Ahorros- que era demasiado evidente su carácter manipulable. Solo sobrevivía el IRPH Entidades, que era la media de las hipotecas firmadas por todas las entidades, fuesen bancos o cajas.

Pero incluso este último baremo peligraba, no solo por las denuncias de su carácter manipulable, amparadas ahora en las revelaciones del Banco de España, sino también por la misma razón que el Tribunal Supremo se había visto obligado a fallar en contra de las clausulas suelo: las normas sobre transparencia bancaria. ¿Habían cumplido las entidades con su obligación de explicar detenidamente a los clientes, con gráficas y proyecciones, el efecto que tendría el IRPH en las hipotecas que iban a firmar? Creo que el lector podrá adivinar la respuesta…

Llegados a este punto, los bancos no necesitaban más pistas para saber que el IRPH, su túnel de escape de los tipos negativos del Euribor, se había derrumbado; la batalla sería larga todavía, pero el resultado, como en el caso de las clausulas-suelo, se veía venir.




CAPITULO 5.- EURIBOR PLUS: EL IMPERIO CONTRAATACA.





Estamos en 2016, y el Euribor a tipos negativos ya no es una amenaza, sino una realidad. Y es ahora, un par de años después de que los bancos se pusiesen a prepararlo en la trastienda, cuando el Euribor Plus asoma en nuestras vidas.

Ya habíamos explicado antes que el Euribor es el tipo de interés al cual se prestan los bancos entre sí. Difícilmente pueden falsear semejante indicador cuando se tendrían que hacer trampas entre ellos, y, de hecho, cuando seis de los mayores bancos del mundo -Deutsche Bank, Royal Bank of Scotland, Société Générale, JP Morgan, Citigroup y RP Martin- lo intentaron, fueron descubiertos ipso facto, y les cayeron multas record. (El episodio, por cierto, llevó al vicepresidente de la Comisión Europea, y responsable de Competencia, Joaquín Almunia, a observar que "Lo que es impactante en los escándalos del líbor y del euríbor no es sólo la manipulación de los índices de referencia sino también la colaboración entre bancos que deberían competir entre ellos")

Así pues, es realmente difícil trampear el Euribor, incluso cuando los bancos se ponen de acuerdo.  Es demasiado sencillo hacer las comprobaciones pertinentes.

Pero he aquí que los bancos llegan a la siguiente conclusión: si no podemos saltarnos las reglas, entonces las cambiamos y punto.

Porque en eso consiste el novedoso Euribor Plus: un nuevo indicador que, en virtud de un futuro decreto del Banco Central Europeo que ya se está preparando, sustituirá al Euribor de toda la vida. ¿Diferencias? Ahora, los préstamos que se hacen los bancos seguirán computando, pero a estos se añadirán también los de las grandes empresas, otras instituciones financieras, instituciones públicas, pymes no financieras, aseguradoras, fondos de pensiones, así como los valores a corto plazo aportados por cualquier cliente mayorista.

¿Recordáis cuando, unos párrafos más arriba, explicaba que el IRPH era siempre más alto que el Euribor porque incluía en su cálculo los préstamos concedidos por un montón de pequeños bancos semidesconocidos, que imponían unos tipos de interés exageradamente altos? Pues esto del Euribor Plus viene a ser lo mismo.

Así pues, todo está ya preparado: los bancos recibirán su dinero al Euribor de toda la vida, ese que está hora en tipos negativos (¡dinero gratis!), pero vosotros, pobres pringados, pagaréis vuestras hipotecas al tipo de interés – nunca negativo, y siempre mucho más alto- que marque el Euribor Plus. Más diferencial.

Y tal vez os estéis preguntado quien nos rescatará esta vez: ¿los valientes Juzgados de Primera Instancia? ¿las plataforma ciudadanas? ¿el defensor del pueblo? ¿el Tribunal de Justicia de la Unión Europea? Y la respuesta es que de esta no nos va a librar nadie.

¿Qué os pensabais? No estamos en una película, sino en la vida real. Y en la vida eral los malos sí pueden ganar.



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