lunes, 11 de enero de 2016

CATALUNYA: Caminando hacia la secesión

La autodeterminación es la solución que expresa la voluntad popular a través del referéndum democrático

La cerrazón del gobierno de Madrid para poner fin a esta situación de conflicto entre las burguesías catalana y española, se ha traducido con el nombramiento de Carles Puigdemont como nuevo President de la Generalitat Catalana.

No es lo mismo hacer de Catalunya un Estado independiente que un Estado separado. Son cosas distintas y así lo entendemos los carlistas. 

 LEGITIMISTA DIGITAL
  11 de enero de 2016 

Ayer domingo 10 de enero, la CUP alcanzaba un acuerdo exprés con Junts pel SI. Los miembros de la antigua Convergencia Democràtica de Catalunya y de Esquerra Republicana de Catalunya que ahora representan la formación de Junts pel SI acabaron teniendo los votos necesarios favorables de la CUP para apoyar la investidura del nuevo president de la Generalitat Catalana Carles Puigdemont. 
En Madrid se ha sentido como un jarro de agua fría pues todo el mundo daba por sentado nuevas elecciones en Catalunya , dando por finiquitado el "procés sobiranista català". Y es que muy hábilmente el expresident Artur Mas ha sabido quitarse se en medio y echarse a un lado, pues en repetidas ocasiones se le había escuchado que no quería ser obstáculo alguno al proceso secesionista, aunque si es verdad que ha apurado mucho en contemplar su decisión última antes de hacerlo encallar.
Que la bandera de Catalunya y el soberanismo esgrimido por la familia Pujol y por el mismo Mas esconden numerosos casos de corrupción como el del famoso 3% que ya nombró Pascual Maragall es evidente, pero esta lectura realizada desde Madrid y que se expande por el resto de España para atacar la idea de la independencia de Catalunya es en realidad un grave error que terminará por ver la separación y desmembración de Catalunya del resto de España.
No podemos ser tan idiotas y tan indiferentes a lo que nos está diciendo una buena parte del electorado Catalán, pues ya en las urnas durante las últimas elecciones autonómicas aunque la ley d´Hont le daba mayoría parlamentaria a las fuerzas políticas independentistas, y pese al análisis del señor Mas de los resultados: "Hemos ganado las elecciones", recordad que los políticos nunca las pierden; todos vimos que sólo el 47% de la sociedad catalana apostaba por la idea de la secesión, o al menos los resultados se tradujeron en la clave en que el señor Artur Mas pretendía: convertir las elecciones autonómicas catalanas en un plebiscito que perdió, que el bando separatista había perdido completamente. Pero como esta lectura ya no le interesaba a los Convergentes, ni a ERC, sacaron a relucir la evidencia que significaba la Ley d´Hont en Catalunya, y es que Junts pel SI había logrado una mayoría parlamentaria pero necesitaban el acuerdo con la CUP si querían investir al señor Artur Mas.

Así que con su mayoría relativa Junts pel SI estuvo de negociaciones con la formación anticapitalista de la CUP y como un buen amigo mío dice: "al final la izquierda es devorada por el nacionalismo derechista" pues para eso nació el nacionalismo para hundir a la izquierda. ¿Qué hace una formación anticapitalista apoyando a la burguesía catalana? Muy fácil, lo que hizo Marx y Engels cuando apoyaban en sus escritos a la burguesía capitalista por su papel aniquilador del mundo antiguo medieval y paternalista, del cual destacaban paradójicamente muchas cosas positivas, pero hacían hincapié en la necesidad del proceso revolucionario burgués capitalista, de la obra burguesa capitalista para aniquilar ese antiguo mundo del caballero y los ideales para hacerlo sucumbir y poner al descubierto el sucio dinero de los mercaderes por lo que finalmente toda la sociedad se había vendido escupiendo sobre las tradiciones de los pueblos y sobre sus garantías sociales expresadas también en las cartas medievales de derechos, aquí llamados Fueros.
Así Antonio Baños de la CUP y el resto de dirigentes de la CUP proclives al separatismo, no tenían inconveniente en hacer a Artur Mas Molt Honorable President. ¿Acaso no iba la CUP a ser más incisiva y hacer más hincapié en los casos de corrupción que sacuden a Convergencia y al señor Artur Mas? ¿Acaso no iba a denunciar la CUP los tremendos e impresentables recortes sociales realizados por la derecha catalana que representa Convergencia y que tampoco parece importar a los miembros de ERC? Es que tienen un proyecto, señoría, y se llama independencia de Catalunya.
Las fuerzas políticas catalanas han dejado de lado sus diferencias y han enterrado el hacha de guerra en favor de construir una Catalunya independiente y separada del resto de España. Y esto desde Madrid no se ha querido ver, se ha negado, se está negando una y otra vez, y además no se le da un cauce político de solución pues las fuerzas políticas que en Madrid proponen cambiar el sistema hacia un modelo territorial federal son minoritarias en las Cortes, de manera que lo que argumenta la representante de Ciudadanos Inés Arrimadas es pura demagogia porque no hay visos en el corto plazo ni a medio que en realidad nos puedan hacer pensar en una situación favorable a hacer de España un Estado Federal, y que para su construcción desde abajo a arriba, se recurra al derecho a decidir de autodeterminación para construirlo.

Así pues el camino de una parte de la sociedad catalana correspondiente a un 47% es el de caminar hacia la secesión, y ese camino ya está tomado con la investidura del antiguo alcalde de Girona Carles Puigdemont, una persona cuyos antepasados fueron carlistas. Si el espectro político del carlismo vota hoy secesión es porque las soluciones federalistas que siempre propuso el carlismo para solucionar este conflicto político territorial que hay en las Españas, NO se están teniendo en cuenta porque el Federalismo del que habla el PSOE es un proyecto realizado desde arriba, desde la cúspide, es un falso federalismo que no permite implementar el derecho de autodeterminación. En el caso de PODEMOS, parece que ha tomado relevancia sus planteamientos federalistas que apenas se les oía anteriormente, y sólo tras las elecciones generales hemos visto todos de donde provienen los grandes caladeros de votos, de Catalunya y Euzkadi principalmente, y esto ha despertado en la dirección madrileña de PODEMOS un respeto mayor por estos planteamientos que todavía en la izquierda convencional española siguen sin entender, porque beben del jacobinismo centralista revolucionario francés y piensan que España es una única nación, cosa errónea y falaz, al ignorar pretendidamente la plurinacionalidad de las Españas y la necesidad de vertebralas en diferentes Estados Federados o Confederados teniendo su punto de Unión en la Monarquía Carlista e Hispánica. 
Los carlistas llevamos desde 1833 defendiendo un proyecto de Monarquía Confederativa que restituya a los Pueblos sus Estados históricos para proteger sus Cartas de Derechos (Fueros Constitucionales), donde las respectivas Naciones Ibéricas tengan representación política respetando la idiosincrasia territorial y esa plurinacionalidad convertirla en multiconstitucionalidad y multiestatalidad, pero unidos en la Unidad Dinástica representada por la Monarquía Histórica que blinda en su compromiso Pactista con los diferentes Pueblos de las Españas sus Derechos Públicos Forales y sus Libertades Públicas garantizando la protección de las Rexpúblicas Españolas. El Rey Don Carlos VII dijo que él quería ser el Rey de las Repúblicas Españolas porque entendía esa plurinacionalidad de las Españas. En el carlismo estaban los auténticos foralistas comprometidos con la elaboración de un proyecto verdaderamente Federal desde abajo, desde lo local y municipal a lo global, respetando las distintas federaciones a los distintos niveles territoriales, entendiendo el principio de subsidiariedad como base para el desarrollo del federalismo cooperativo y social, no competitivo, marginal y discriminatorio que es el que enarbola la derecha y además desde arriba para a través del egoísmo poner a competir en guerra a todos los pueblos contra todos en una incesante y agotadora carrera por ver que pueblo sobresalta más y se impone finalmente al resto a través del dominio de los recursos y del capìtalismo fomentando deudas y dependencias que llevan a los pueblos, NO a la idependencia, sino a la DEPENDENCIA más absoluta del gran capital.
La solución a este conflicto interterritorial que ha generado y sigue generando debates en el seno del carlismo sociológico, no está en marchar por la puerta de atrás olvidando al resto de pueblos ibéricos para hacer  una Catalunya egoísta bajo un prisma neoliberal burgués de paraíso fiscal al estilo Mónaco o Lietshestein, no. La solución no está en utilizar al 47% de la sociedad catalana para enfrentarla al 53%, sino en sostener una posición de diálogo que lleve a la realización de distintos referendos de autodeterminación territorial, no sólo en Catalunya, sino en todos los Estados Ibéricos peninsulares para a partir de ahí construir un proyecto Federalista o Confederalista. Y para nosotros ese proyecto se expresa en la idea del Pacto, del Pacto Histórico y Dinástico de la unión en la Corona de las Españas, y para hacerlo posible, la idea es ponernos de acuerdo, porque los años no transcurren en balde, decía Carlos VII.
Si en el resto de España no se entiende la necesidad evidente del derecho de autodeterminación que el carlismo siempre expresó a través de la autarquía privativa, la autogestión territorial, el reconocimiento nacional de cada una de las naciones ibéricas teniendo en cuenta su desarrollo en los diferentes Estados Hispánicos peninsulares, no quedará otro remedio de ver a la España Catalana desgajada como lo está ahora la España Portuguesa del resto de España, que ya va camino de dejar de ser España para ser únicamente "NACIÓN CASTELLANA"