jueves, 29 de octubre de 2015

CUANDO EL CARLISMO PROPUSO QUE EL CATALÀ FUERA LA ÚNICA LENGUA EN CATALUNYA

La relación de Catalunya con el resto de "les Espanyes"

Los seguidores de Don Carlos avalaron en 1930 la creación de los "Països Catalans" y reclamaron que la unión a España fuera una decisión libre del territorio.

JUAN SANCHIS / fuente: Las provincias
 29 de octubre de 2015 
Manifestació favorable als Països Catalans
Aunque pueda parecer contradictorio, el carlismo es una de las corrientes políticas que alentó el mito de los Països Catalans. De hecho, en 1930 presentó un proyecto de Estatut que a su lado el aprobado en 2006 parece un manifiesto sobre la unidad de España. Recogía, entre otros aspectos, el catalán como única lengua oficial y la libre unión al Estado español.Desde sus inicios el carlismo tuvo un fuerte arraigo en Cataluña. Junto a sus principios tradicionalistas, este movimiento hizo de la restauración del sistema foral abolido por los borbones uno de sus puntos más reconocibles, propuesta que era muy bien acogida entre el naciente nacionalismo catalán.

No en vano el carlismo y el nacionalismo catalán tienen varios puntos en común. Ambos añoran y luchan por un pasado que han mitificado y que nunca existió. Los dos idealizan la España foral, que equiparan con un periodo de libertades, y demonizan el Estado borbónico.


Carlismo y nacionalismo catalán se desarrollan de forma simultánea conincidiendo con el fin del Estado dinástico y el nacimiento de los primeros estados nacionales que buscan su identidad y raíces en el pasado. El problema viene cuando cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

El término Països Catalans tiene su origen en la Reinaixença (segunda mitad del siglo XIX) aunque lo populariza el ensayista valenciano Joan Fuster a principios de la década de los 60 del pasado siglo con sus obras 'Nosaltres els valencians' y 'Cuestión de nombres'. Fuster identifica con el territorio aquellos lugares en los que se habla catalán de acuerdo con el concepto decimonónico. De esta forma en los Països se incluye Cataluña, la Franja Aragonesa, la Comunitat, Baleares, algunas zonas del sur de Francia y L'Alguer en Cerdeña.

El gobierno autonómico catalán le dio su mayor impulso durante la Transición y alcanzó su mayor difusión, especialmente a través del sistema educativo y de la televisión pública catalana. En cualquier caso se trata de una denominación que no tiene ninguna base histórica, política o geográfica.
Lo curioso es que fueron los carlistas quienes abrieron la puerta a la popularización de este término. En los momentos finales de la dictadura de Primo de Rivera, el movimiento presentó una propuesta de Estatuto autonómico para Cataluña (1930).

El proyecto iba mucho más allá de lo recogido en el Estatut de 2006. Así, entre otros puntos, el carlismo proponía que el catalán fuera la única lengua oficial (el castellano quedaba reservada a las relaciones con el resto de territorios de la federación) o que los distintos pueblos que constituyen el Estado español podían federarse libremente conservando siempre una plena autonomía.
Uno de los puntos clave era que el territorio estaría conformado por las provincias de Barcelona, Tarragona, Girona y Lleida, pero no renunciaba a las tierra de la antigua "Catalunya estricta", puerta abierta a la creación de los Països Catalans. Además, los posibles conflictos entre las autoridades confederales y Cataluña tendrían que ser derimidas por un tribunal arbitral.
Curiosamente en 1936, sólo seis años después, el movimiento carlista se adhería al levantamiento de Franco y su propuesta quedó en aguas de borrajas y nunca nadie parece haber pretendido recordar este proyecto.