viernes, 11 de septiembre de 2015

LA DIADA CATALANA: La Diada por las Españas

La vía carlista al confederalismo foralista de la monarquía multiconstitucional

La monarquía hispánica siempre fue un conjunto de Estados territoriales políticamente soberanos e independientes donde el Rey legítimo era el denominador común, representando su persona una monarquía confederativa a través del Pacto Foral entre la Dinastía y los ciudadanos de los pueblos y naciones de las Españas.

LEGITIMISTA DIGITAL
  11 de septiembre de 2015 
La República Catalana en la Monarquía Confederal


En el recuerdo de los defensores de la Ciudad de Barcelona, Catalunya y el resto de las Españas, sus ciudadanos, homenajeamos el significado de este día 11 de septiembre de 2015, pues hace 301 años que la ciudad condal se propuso con su resistencia al planteamiento centralista, defender los derechos y libertades constitucionales de los ciudadanos de las Españas manteniendo por todo lo alto las libertades Constitucionales del Principat de Catalunya.

Las Legítimas Libertades, la libertad de las Españas, ya se invocaron en el Principat de Catalunya en tiempos de la guerra de Sucesión 1700-1714. La lucha por la patria Catalana y sus Libertades eran el antemural constitutivo invocado por el propio Archiduque Carlos de Austria. Se trataba de la defensa de la "libertad de España" en la línea de lo que fue la monarquía compuesta de los Austrias, de caracter Confederal, finiquitada en 1707. Las proclamas Foralistas de aquella época venían a decir: "No penséis que nuestra animosa resolución se reduce a lo angosto de nuestros límites, (en referencia a Catalunya); sino que aspira a la cabal libertad de nuestra Península".


Curiosamente y en la misma línea de pensamiento durante la Tercera Guerra Carlista 1872-1876, Don Carlos VII de Borbón, Legítimo Rey de las Españas, afirmaría que el Señorío de Vizcaya y su Constitución, sería el antemural de España, teniendo por objetivo hacer restablecer en cada uno de los Reynos, Señoríos y Principados de las Españas, las antiguas Libertades que habían sido conculcadas, y al mismo tiempo, y por analogía a la proclama austracista o maulet anterior.

Els maulets austracistes fueron los máximos representantes del primer carlismo de principios del siglo XVIII en defensa de los Fueros y Constituciones existentes en los diferentes estados territoriales que componían la vieja y antigua monarquía hispánica, que mantenía la independencia y soberanía política de Catalunya a través del pacto foral entre sus ciudadanos con su legítimo Comte de Barcelona.

El Carlismo y su representante dinástico tiene mucho que decir ante la significación de este día. Uno, al ser el Rey Carlos Javier I de Borbón heredero de Felipe V y del rey carlista Carlos VII, pues el primero conculcó los Fueros y Constituciones a los habitantes de los Estados de la Corona de Aragón, mientras que el segundo, don Carlos VII, heredero de Felipe V devolvió las Constituciones Forales en un solemne acto a través de un manifiesto que ha quedado para la posteridad con gran significado que nos afecta en este día porque continúa su personificación de ese discurso en el legítimo Comte de Barcelona y Rey de las Españas don Carlos Javier I de Borbón

Aquel manifiesto a los catalanes, valencianos y aragoneses decía:

Yo os devuelvo vuestros fueros, porque soy el mantenedor de todas las justicias; y para hacerlo, como los años no trascurren en vano, os llamaré y de común acuerdo podremos adaptarlos a las exigencias de nuestros tiempos”. “Lo que él os quitó como Rey –afirmaría, en referencia a Felipe V-, yo como Rey os lo devuelvo; que si fuisteis hostiles al fundador de mi Dinastía, baluarte sois ahora de su legítimo descendiente” –

El carlismo a lo largo de la historia ha defendido la importancia y necesidad del buen entendimiento entre los ciudadanos de las Españas reivindicando la solución Foral para dar con el Pacto histórico y democrático permanente que ha significado a lo largo de la historia de la península ibérica la vigencia y existencia de las Constituciones Forales que el liberalismo oligárquico burgués uniconstitucionalista terminó por mermar, anular y aniquilar.

Con la defensa de la monarquía tradicional los carlistas en el pasado, hicieron un esfuerzo docente y pedagógico para explicar al conjunto de ciudadanos la necesidad de vertebrar las Españas de manera Confederal, y por eso se hablaba de Monarquía Federativa argumentando la importancia de las autarquías territoriales expresadas en la posterior soberanía política territorial de la autogestión a través de la participación democrática de la ciudadanía de las Españas.

Hemos hecho hincapié sobre la necesidad de la vertebración foral actualizada en la forma de la autogestión territorial desarrollando el concepto de la soberanía política representada por la voluntad popular correspondiente a los distintos pueblos y naciones de las Españas manteniendo el pacto Foral con el representante dinástico de la Corona de las Españas, que cada pueblo reconoce como Rey, Señor, Príncipe o Conde, de acuerdo a la realidad histórica transmitida a través de los siglos en las Españas, y señalando que Catalunya siempre ha sido y es una Nación.

El carlismo ha advertido siempre sobre la necesidad del mantenimiento de la vertebración Foral y del pacto democrático con la Corona para preservar las libertades forales a través del socialismo, la confederación y la autogestión teniendo como marco incluso el derecho de autodeterminación de los pueblos. Sea cual sea el resultado político tras las elecciones catalanas de septiembre de 2015, los ciudadanos de Catalunya siempre tendrán en don Carles Xavier de Borbó a su legítimo Comte de Barcelona, porque en él recae el príncipio monárquico de la soberanía jurídica que respalda y reconoce el derecho histórico Foral por el que se expresa el Pacto Dinastía-Pueblos de las Españas.
El Carlismo quiere contribuir como siempre lo ha hecho, a la solución por el diálogo basada en el respeto democrático entre todos los pueblos y naciones de las Españas.


ANEXO:

Artículo de Tomás Caylà Grau, Jefe del Carlismo Catalán, reivindicando la Nacionalidad de Catalunya en 1930.

Catalanismo, la única solución

"El Estado español atraviesa un agudo período crítico. El alma de las diferentes nacionalidades que forman el Estado español se alza fuerte y valiente y exige de los poderes centrales el reconocimiento de sus personalidades.
Es vanguardia de este resurgimiento la que ha sido más oprimida y la que ha estado durante más tiempo y de una manera especial durante el período dictatorial el blanco de las iras de los gobiernos centralistas, Catalunya.
La cuestión catalana, y la de las demás nacionalidades, ha de ser afrontada y solucionada si el gobierno actual y los venideros quieren paz y tranquilidad.
Acabar de una vez con esta "parodia" que se llama "unidad española" e ir hacia una confederación en la que las diferentes nacionalidades puedan entrar libremente y por vía de pacto*, es lo único que puede traer la pacificación de los espíritus.
Ha sido pretensión tonta y absurda de un centralismo caído y desacreditado, pretender unificar por la fuerza y en un solo cuerpo partes heterogéneas y diferentes entre sí, como son los pueblos que forman España.
Pero ahora el problema ha de solucionarse y esta solución la ha cegado, sin duda, la mala política del Directorio y todavía más los peores procedimientos empleados para ahogar esta cuestión.
Después de dos siglos de esclavitud, el alma del pueblo catalán reclama su libertad.
Catalunya quiere gobernarse con Cortes propias y conocedoras de sus problemas y de sus necesidades, quiere hablar su lengua, regirse con su Derecho y voltear a todos los vientos la bandera de las cuatro barras.
Toda solución que no sea esta, será motivo de discordia y malestar para el Estado español."
(traducido del original en catalán)
Fuente: Revista "Joventut", de Valls (Tarragona), el 12 de abril de 1930.


* entrar libremente y por vía de pacto, en lenguaje actual: autodeterminación por la confederación para la autogestión de Catalunya y el resto de las Españas.

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