martes, 29 de septiembre de 2015

DEMAGOGIA, NO GRACIAS

Estoy a punto de escribir un artículo totalmente demagógico

La muerte violenta del elefante Yongki, todo un símbolo de Indonesia, envenenado esta semana para arrancarle sus colmillos y venderlos, me ha recordado aquella foto que saltó a la fama hace tres años. Sí, la de Juan Carlos de Borbón posando orgulloso tras matar un elefante.

rAFAEL ARENCÓN
 29 de septiembre de 2015 
Hipopótamo Obaysch, Fotografía tomada por don Juan III en el parque zoológico de Londres, 1852.

La ilustre Reina Victoria era una amante de la fotografía también. Ella escribió en su Diario en diciembre de 1852, tras asistir a una exposición fotográfica en la Society of Arts:

Un conjunto de fotos de los animales del Jardín Zoológico, realizadas por don Juan, el segundo hijo de don Carlos, son casi las mejores de todas”.

El Rey Juan III era un entusiasta de la fotografía. Fundó la Royal Photographic Society y formó parte de su Consejo directivo. Fue el primer hombre que fotografió un pez vivo. Cuarenta y tres de sus fotos se muestran en la Colección Real británica.


Tal vez la foto más conocida de don Juan III sea la del hipopótamo Obaysch. Había sido capturado en el Nilo en 1850 y enviado a Londres como regalo de buena voluntad por el virrey de Egipto. A su llegada la expectación fue enorme pues nunca antes se había visto un hipopótamo en Europa.

Ahora es cuando llega el turno de la demagogia. Si yo quiero, puedo regodearme en la comparación de ambas fotografías. En una, un gobernante tosco y bon vivant se dedica a matar elefantes como entretenimiento, mientras su pueblo sufre una crisis económica sin precedentes.

En la otra, el legítimo soberano emplea su tiempo en el exilio en una especie de binomio entre tecnología y ecología; fotografiando animales nunca vistos por el pueblo y explorando nuevos avances en I+D.

Es evidente que yo podría usar estas dos fotos para manipular el sentimiento y voluntad de las personas. Podría decirles que los descendientes de aquel Rey sabio y ecológico propiciarán mejoras en la calidad de vida, garantizarán pensiones más elevadas, etc. Y que los sucesores de Juan Carlos por el contrario terminarán por traernos un corralito…

Por extraño que parezca en una sociedad que pretende ser considerada madura, la campaña electoral catalana se ha movido en todo momento dentro de estos dos parámetros: miedo y promesas paradisíacas. No se ha desviado ni un milímetro de estos dos vectores.

Dicen que las mentiras ofenden a los inteligentes y a los ignorantes les dan esperanzas. Si esta campaña electoral te ha ofendido, vota lo que quieras pero considera dejar de seguirles el juego a los manipuladores; ganaremos todos.
Rafa Arencón

No hay comentarios: