lunes, 17 de agosto de 2015

LAS MENTIRAS DE LOS ULTRAS SOBRE MONTEJURRA 76

¿Cómo es posible mentir tanto? La tergiversación de los crímenes de Montejurra 76 por los ultras

Las declaraciones realizadas por José Arturo Márquez de Prado son completamente inmorales y engañosas, además de animar a los jóvenes tradicionalistas a empuñar las armas contra sus compatriotas por el hecho de pensar diferente. 

LEGITIMISTA DIGITAL
17 de agosto de 2015 

En el presente vídeo, José Arturo Márquez del Prado, miembro de la Comunión Tradicionalista de Sixto Enrique de Borbón, realiza una serie de declaraciones que son realmente insultantes, torticeras, deformadoras y manipuladoras respecto a la verdad de lo ocurrido el día 9 de mayo de 1976 en Montejurra, pues tiene como misión reescribir los crímenes de Montejurra 76 para no asumir su autoría, la autoría de los criminales que estaban respaldados por los servicios secretos del gobierno Carlos Arias Navarro, cuando era ministro del interior Fraga Iribarne. Existen suficientes documentos gráficos periodísticos del momento que desmienten completamente estas declaraciones.

Es completamente INSULTANTE, DENIGRANTE E INMORAL, además que podrían constituir prueba de delito no sólo por falsear los hechos allí ocurridos, sino por animar a los jóvenes tradicionalistas "a ser fuertes" y "a salir a luchar", lo que perfectamente se entiende como promover a la juventud tradicionalista a derramar sangre de aquellos que no pensemos como ellos, lo que prueba su actitud fascista. Historiadores como Josep Carles Clemente, Josep Miralles Climent, Jordi Canal o Manuel Martorell desmienten estas declaraciones, hasta se realizó un informe pericial fotográfico y documental donde se explicaba la trayectoria de las balas y desde donde habían salido las ráfagas de ametralladora, y todo apuntaba eran originarias desde las filas que acompañaban a Sixto Enrique de Borbón Parma, hermano del Rey don Carlos Hugo I de Borbón quien representaba el Carlismo socialista y de izquierdas. A pesar que muchos tradicionalistas no estaban de acuerdo con la línea ideológica del Partido Carlista, rechazaron completamente apoyar lo que fue conocido con el nombre de "Operación Reconquista" de Montejurra. 

La "Operación Reconquista" tenía como misión quitarle protagonismo a los carlistas para dárselo a los tradicionalistas afines al franquismo, y a Fuerza Nueva. Junto a tradicionalistas sixtinos se presentaron miembros de los cuerpos de seguridad del Estado Español como la guardia civil que estaba presente y no hizo absolutamente nada, lo que hizo impune los hechos delictivos allí cometidos por parte de la comitiva sixtina que se componía de militares que no eran carlistas sino franquistas fieles al bunker que representaba Girón en las Cortes postfranquistas del gobierno del presidente Carlos Arias Navarro. Los servicios secretos del Estado Español junto a los descontentos tradicionalistas sobre la evolución del Carlismo, actuaron en connivencia para aniquilar el Carlismo del Partido Carlista, cuyo Secretario General en aquellos días era José María de Zavala

Sixto Enrique de Borbón creyó actuar en favor del carlismo y lo que hizo fue servir de instrumento a los enemigos de siempre del carlismo, para matarlo políticamente a los ojos de la opinión pública, pues ese era el objetivo de Carlos Arias Navarro, Manuel Fraga Iribarne y todos los elementos ultras, tradicionalistas e integristas que rechazaban el Carlismo sindicalista y socialista que ya existió en el pasado Montemolinista y Jaimista, dándose de nuevo con S.M. Don Carlos Hugo I.

El error de este vídeo es considerar a los sixtinos de carlistas

Cuando en el vídeo habla José Arturo Márquez de Prado que en la comitiva sixtina iban elementos netamente carlistas, miente completamente de nuevo, pues olvida intencionadamente al hombre de la gabardina Luís Marín García Verde, que era militar retirado y no era carlista, o por ejemplo los pistoleros de extrema derecha de la Triple A, Batallón Vasco Español, que posteriormente formarían los GAL en tiempos de los presidentes Adolfo Suarez y Felipe Gónzalez como Jean Pierre Chèrid, quien tampoco era carlista, estaban con Sixto Enrique, en su misma comitiva. 

Cuando habla de las familias tradicionalistas de toda la vida, vuelve a errar y a mentir Márquez de Prado al dar apellidos carlistas para alinearlos en las filas sixtinas,  pues muchas de esas familias estaban con S.M. Don Carlos Hugo I y no con la recien activada "Comunión Tradicionalista" de Sixto Enrique, aunque lo que buscaban los sixtinos era otorgar peso al "tradicionalismo por despecho" que había liderado José María Valiente, Fagoaga, Zamanillo y Forcadell, quienes habían estado en la época colaboracionista medrando y sirviéndose del carlismo y de los muertos de la "Cruzada" para obtener favores gubernamentales bajo la promesa sutil de mantener al carlismo "quietecito" y afín al régimen franquista y a los sectores ultras que se habían señalado tras la muerte de Franco. En fin, como siempre la extrema derecha fascista, mintiendo. 

El fascismo está cuando se plantea pelear derramando sangre de aquellos que no pensamos como estos fascistas, que tienen por objetivo imponer unas ideas represivas ya trasnochadas y antidemocráticas, por eso Márquez de Prado anima a los jóvenes tradicionalistas a realizar asesinatos en nombre del "puro tradicionalismo" cuando dice: "la juventud debe ser fuerte y salir a luchar de nuevo como nuestros ancestros". Están fuera de lugar, fuera de órbita, son puro fascismo, pura extrema derecha fascista integrista disfrazada de un falso tradicionalismo que entiende España como "una, grande y libre", y esto apreciados lectores, ya lo conocemos. 


La interpretación que realiza la periodista conservadora y liberal Victoria Prego, afín al periódico EL MUNDO en su vídeo sobre la Transición, toda una retaila de capítulos que han tenido como objetivo lavar la cabeza a toda la población para hacernos pensar lo ejemplar, edificante, consecuente, equitativa, magnífica y estupenda que fue nuestra "Transición" a la "Democracia", narra los acontecimientos de los sucesos de Montejurra 76 como una pelea entre hermanos. Se trata de una interpretación que alimenta las interpretaciones de los ultras respecto al tema. Montejurra 76 no fue una pelea entre hermanos, Victoria Prego, no fue una pelea entre carlistas, sino el intento gubernamental para aniquilar la Monarquía Carlista que don Carlos Hugo de Borbón Parma representaba frente a Juan Carlos de Borbón, príncipe franquista que había sido designado por el dictador Franco a título de "Rey de España". 

El carlismo era una ampolla para el régimen postfranquista, era un elemento social subversivo que rechazaba el modo y la forma en la que se estaba desarrollando el proceso de la "Transición" Española, que no fue ejemplar, ni paradigmática, ni magnífica, ni nada por el estilo. La Transición fue el proceso mediante el cual los estamentos populares tuvieron que aceptar la dirección del mando del gobierno, las empresas y el poder, a los estamentos privilegiados que venían del régimen franquista, incluso de antes, y estos a cambio les cederían parte de las migajas del poder a todos aquellos que supieran controlar a los obreros y los trabajadores. 

El Carlismo proponía la ruptura con el régimen franquista, cuando resulta que no fue así, y por eso hoy nos encontramos con los que llamamos "LA CASTA", las mismas familias de la época franquista hoy siguen detentando el poder pero aliadas con el capitalismo internacional y han quedado diluidas en el seno de una oligarquía plutócrata y burguesa.

Los elementos ultras gubernamentales cuando era presidente Carlos Arias Navarro y ministro del interior Manuel Fraga Iribarne se atrajeron a los  antiguos elementos colaboracionistas del tradicionalismo que habían militado en la CEDA y en la Comunión Tradicionalista y que en 1976 se hicieron pasar por Carlistas para arruinar las reivindicaciones que anualmente se realizaban en Montejurra contra el gobierno y el Estado Español. Desde Madrid, el carlismo era una amenaza y tenían que destrozarlo, y lo triste es que algunos picaron el anzuelo como le ocurrió a Sixto Enrique de Borbón quien tenía mucho afán de protagonismo y creía ser el líder de un carlismo completamente deformado en su esfera ultraderechista. 

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