miércoles, 22 de julio de 2015

PEDRO ZEROLO LOGRA UNA PLAZA EN MADRID DESPLAZANDO A VÁZQUEZ DE MELLA

No se puede vestir un santo, desnudando a otro

Ambas personalidades desde su compromiso de lucha activista merecen ser recordados. Zerolo es más cercano y nos ha impactado mucho su reciente fallecimiento, sin embargo pensamos que Juan Vázquez de Mella merece también estar visible pues no es ningún pensador franquista como algunos señalan, sino un militante comprometido carlista y tradicionalista que sin vivir bajo el franquismo, la dictadura criminal se lo apropió al igual que hizo con tantos nombres de pensadores históricos del siglo XIX y XX.

LEGITIMISTA DIGITAL
22 de julio de 2015 
militante socialista Pedro Zerolo, voz de los colectivos homosexuales y minorías desfavorecidas, fallecido el 9 de junio
Nos alegramos que Pedro Zerolo, militante del PSOE, tenga reconocido su nombre en una placa en la plaza pública, pues durante muchos años ha sido uno de los referentes ejemplares de la lucha por los derechos y libertades del colectivo homosexual. Fallecido el día 9 de junio, tanto las fuerzas progresistas de Ahora Madrid, el PSOE y la centroderechista Ciudadanos han respaldado en el pleno del Ayuntamiento de Madrid que la plaza que hasta ahora estaba destinada a Juan Vázquez de Mella, a partir de ahora en adelante recibirá el nombre de Pedro Zerolo.

Cuando nos ha sorprendido el fallecimiento de Pedro Zerolo con lo joven que era, nos hemos dado cuenta de su lucha y su compromiso social como activista militante que era, y en realidad gracias a él, muchas personas que eran homófobas, hoy no lo son porque con Zerolo se hizo visible políticamente la diversidad que representa el colectivo homosexual. Todavía faltan muchas cosas para su absoluta normalización social.


Entendemos que a Pedro Zerolo se le debía recordar y nos pareció muy loable que su nombre quedara significado en la referencia para dar nombre a una plaza pública, pero no esperábamos que esta plaza fuese la que mantenía el nombre de Juan Vázquez de Mella.

Decían nuestras abuelas que no era muy correcto desnudar un santo, para vestir a otro, y esto es lo que se ha hecho "desplazando" al pensador carlista y tradicionalista Juan Vázquez de Mella. Hay muchos de los que se han alegrado por el cambio de nombre de la plaza, que no saben, ni sabían quien era Vázquez de Mella, y otros muchos que piensan que saben quien fue Vázquez de Mella para vincularlo injustamente con el franquismo. 

Hoy mismo se producían diversos debates en las redes sociales respecto a este tema, de gente que afirma que Vázquez de Mella era franquista cuando resulta que había muerto mucho antes que se produjera la llegada de semejante dictadura criminal. Otros decían que franquismo y carlismo que son lo mismo, que eran lo mismo y que por tanto Vázquez de Mella era un franquista o un carlista, que daba igual, porque los carlistas eran los absolutistas y los reaccionarios.

Cuando la memoria histórica es sesgada y sólo empieza el 14/04/1931 y se menosprecia toda intelectualidad, todo fenómeno hstórico porque no coincide con los valores y la forma de pensar del momento actual, es cuando toda nuestra sociedad cae en el error de la incultura, el cortoplacismo y la mediocridad, llegando al riesgo de borrar la historia y de repetir los peligros históricos. La historia es maestra de la vida y no podemos ignorarla, por ello la memoria histórica debe ser completa, no selecta ni sesgada.

La izquierda convencional tiene el referente de la indiferencia respecto a la memoria histórica que tanto señala y dice sostener, porque en su mismo himno dice que "del pasado hay que hacer añicos", así se lo entregan a la extrema derecha sin darse cuenta, para que ésta interprete según considere, aunque luego se terminen quejando de esa "dejación de la historia". Una gran demostración de irresponsabilidad cultural.

Juan Vázquez de Mella representado por la revista satírica española Gedeón: "el payo de la carta". En el año 1897 un sector Jacobita fundaba The Society of The Red Carnation defendiendo el Socialismo y la monarquía legítima. Vázquez de Mella señalaría también lo siguiente haciendo una referencia al Socialismo Carlista: "El carlismo ha sido ante todo y sobre todo, una fuerza social; y las muchedumbres carlistas, en caso de quedar sin rey, pueden irse a su casa o a engrosar el socialismo"

Juan Vázquez de Mella fue uno de los oradores y pensadores carlistas tradicionalistas que estaba muy sensibilizado con la pluralidad de las Españas, de la diversidad de los pueblos que componían lo que hoy llamamos "Estado Español", y hacía hincapié en la necesidad que se reconociera el autogobierno y la autogestión para los ciudadanos que viven en cada uno de esos Estados que fueron antiguos Reinos, como el de Asturias. Vázquez de Mella se enfrentó a los caciques de Madrid y a la oligarquía capitalista de los partidos conservador y progresista para hacerles ver lo necesario que a Euzkadi "se le reconozcan sus Fueros sin menoscabo de una coma". En un acto que tuvo lugar en 1910, organizado por la Juventud Carlista en Durango, el político asturiano señalaría:

"...nosotros queremos la restauración completa de la organización foral. Queremos que a Euskalherria se le devuelvan sus fueros íntegramente, sin menoscabo de una tilde; no como era antes de toda intervención parlamentaria, ni siquiera como eran antes del año 1839; sino, entiéndanlo bien, como se manifestaban con anterioridad a la constitución de 1812, y aún con anterioridad a la de 1808, confeccionada por José Bonaparte."

Vázquez de Mella también fue un referente social carlista en la doctrina sociedalista al reconocer que el carlismo era una fuerza política socialista y que si el carlismo quedaba sin Rey, que era lógico y perfectamente loable que las masas carlistas fueran a parar a engrosar el socialismo, entendiendo que si el socialismo era repúblicano, el socialismo monárquico legitimista era carlista.

Vázquez de Mella desarrolló la teoría política de los cuerpos intermedios autogestionados bajo el término de la autarquía política, económica y territorial, porque analizó agudamente el funcionamiento de la sociedad comunal de antiguo régimen y vio su dinámica expresándola en el carlismo para renovar la tradición que todavía estaba enquistada en posicionamientos inamovibles del absolutismo patriarcal como actitud jurídica y el foralismo multiconstitucional como actitud política. 

Así se desprende que con Vázquez de Mella se desarrolló la doctrina social y política del carlismo de una manera independiente a los esquemas primarios del catolicismo, pues a diferencia de los pensadores católicos que imprimían una línea política fundamentada en la religión, Vázquez de Mella fue uno de los pensadores políticos que partieron de un profundo análisis del funcionamiento de las instituciones del antiguo régimen, que trató de anteponerlas a los gobiernos liberales de nuevo cuño que se turnaban políticamente a través de golpes de Estado de militares como Narvaez, Espartero, O´Donell,...

La gran mayoría de las personas en las Españas ignora por completo el funcionamiento político de los llamados partidos liberales que llevaban gobernando desde el siglo XIX, exactamente desde el 03/10/1833 hasta la actualidad. Entienden desgraciadamente y por un gran desconocimiento, que el carlismo es ultraconservador, reaccionario y absolutista, mientras que el liberalismo es siempre progresista y amante de las libertades, cuando se demostró lo contrario. Nos señalan a los carlistas como reescritores de la historia, y se nos mete a todos en un colectivo criminal, golpista y sanguinario como si los demás movimientos políticos no hubieran tenido sus sanguinarios con nombres y apellidos.

Pero Vázquez de Mella no terminó sus últimos días en el carlismo, tuvo y cometió unos errores de gran calado que le llevó a enfrentarse con el Rey Socialista y Sindicalista don Jaime III de Borbón, un príncipe muy avanzado para su época. Del Partido Carlista se escindiría un sector tradicionalista liderado por Juan Vázquez de Mella, sobretodo a causa de la posición política que Mella creía que debía tener el Partido Carlista a raíz de la primera guerra mundial, si estar con los aliados o con los imperios centrales. 

El Rey Don Jaime III de Borbón, que era hijo del famoso Carlos VII de la "tercera guerra carlista", pensó que lo ideal y quien llevaba razón en el conflicto eran los aliados, mientras que Vázquez de Mella era germanófilo  y era partidario de la alianza con los imperios centrales. Así que Don Jaime III de Borbón valoró que era conveniente una política de neutralidad porque al fin y al cabo las burguesías europeas del liberalismo económico y capitalista, habían llevado a los pueblos europeos a enfrentarse en una guerra injusta e inmoral. 

Pero a Don Jaime III le pilló la guerra cuando estaba en Austria, y el Emperador de Austria Francisco José lo confinó impidiendo su regreso a las Españas. Vázquez de Mella aprovechando la ausencia del Rey don Jaime III dictaminó a los carlistas que debían posicionarse por la causa germánica contraviniendo las disposiciones de neutralidad a las que en el carlismo se había llegado para no apoyar a ninguno de los dos bandos.

Así, cuando terminó la primera guerra mundial, y don Jaime III pudo salir de su confinamiento en Austria, a su vuelta a las Españas, pudo constatar la traición de Juan Vázquez de Mella, que terminaba abandonando el carlismo para fundar un nuevo Partido Católico y Tradicionalista. Mientras que este partido redundaba en tesis más conservadoras, el carlismo, muy debilitado se convertía en el Partido de los Jaimistas, que bajo el liderazgo de Don Jaime III de Borbón profundizaría en el anticapitalismo, en el comunalismo sindicalista con la aparición de los sindicatos libres vascos que eran anticapitalistas y dirigidos de forma autogestionaria por los obreros, y también profundizaría en un discurso vertebrador para las Españas muy confederalista. Así don Jaime III de Borbón declararía:

Cuando se ha tratado de mejorar las condiciones sociales del obrero, me han parecido siempre tibias todas las reformas e insuficientes todos los esfuerzos; me considero y me he considerado siempre como un socialista sincero, en el sentido exacto de la palabra, y nadie podrá negarme que en todo momento he hecho cuanto he podido para conocer las necesidades verdaderas del pueblo y procurar que se considerara la cuestión social como el problema esencial para todos los hombres de gobierno. La autonomía municipal, los estatutos regionales, las autonomías universitarias, son los primeros pasos de este gran movimiento descentralizador que está ya en camino en la obra presente. Hay que ir preparando hoy el espíritu de las masas a los beneficiosos avances de la tendencia federativa. Los políticos que pretenden ir contra esta corriente natural, poderosísima desde el día en que se penetra de su alcance el alma popular, serán arrollados fatalmente por querer luchar contra una aspiración indestructible que saca toda sus fuerzas de las entrañas mismas del pueblo. En un sistema netamente regionalista como el nuestro, España vendría a ser una confederación de Repúblicas sociales gobernadas por la Monarquía; reconocida a las regiones su personalidad jurídica, su legislación autónoma, sus libertades administrativas, judiciales y universitarias, el Poder central tendría como misión privilegiada, lejos de todo despotismo, ser lazo de unión entre todas las regiones” (Don Jaime, el Príncipe Caballero, Francisco Melgar, 1932, Espasa-Calpe)

Invitamos a los militantes de los partidos de izquierdas, de la izquierda convencional a que realicen un análisis más exhaustivo, no sólo del carlismo, sino de la apropiación que el franquismo se hizo de cuantos nombres y personalidades históricas consideró oportunas para darse un barniz intelectual, porque con dicha apropiación y vinculación, sin un juicio exacto, minucioso y justo, la propia izquierda está siendo cómplice de una actitud franquista al aceptar la historiografía oficial que el franquismo trasladó a la opinión pública al considerar a Mella como un pensador del régimen criminal cuando no había vivido ni trabajado para el mismo, al eliminar su nombre de una plaza pública sólo por la ignorancia y el desconocimiento de la historia que tienen tantas personas en las Españas.
De una manera u otra, esperamos que Juan Vázquez de Mella tenga reconocido su nombre en alguna plaza de Madrid aunque sólo sea en otro lugar.


  

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