jueves, 30 de julio de 2015

LA MENTIRA DE LA NACIÓN ESPAÑOLA: España NO es una gran Castilla

Los liberales capitalistas desde 1833 sabían perfectamente de la manipulación de este concepto

El Carlismo siempre ha recordado que España era en realidad la monarquía histórica, que estaba compuesta por diversos Pueblos y Naciones que habían constituido los antiguos Estados Medievales con Constituciones Forales propias, Cortes propias, Hacienda y Justicia propias bajo una apariencia de Confederación Foral Hispánica.

LEGITIMISTA DIGITAL
30 de julio de 2015 
Debemos propagar la imagen de la "nación", e inculcar apego a ella y unirlo todo al país y a la bandera, a menudo inventando tradiciones o incluso naciones para tal fin. Uno de los objetos principales que nos debemos proponer los castellanos, es hacer de la nación española una nación, que no lo es ni lo ha sido nunca hasta ahora
El problema del encaje territorial de las Naciones Ibéricas en la actual Constitución Española como es el caso de la Nación Catalana pone de manifiesto el fracaso de las políticas de los liberales capitalistas que desde 1833 vienen forzando la centralización del Estado Español bajo el corsé de una Constitución única, homogénea, centralista y capitalista.

Toda la historia del constitucionalismo español desde 1812 tiene esa intencionalidad que busca eliminar la personalidad política, cultural, territorial de los distintos pueblos ibéricos como es el caso de Catalunya.



En diversas ocasiones nos hemos pronunciado contra la falsedad, la mentira y la manipulación histórica que los ciudadanos de las Españas hemos sufrido desde el poder político económico que controla los poderes fácticos mediáticos que han venido a sustentar en vano el nombre de la "Nación Española". España NO es una nación, sino hija de diversas Naciones y pueblos que constituyeron los diversos Estados medievales que en el caso Vasco-Navarro llegaron a ser completamente independientes del resto del Estado Español hasta el año 1876 tras la tercera guerra carlista.

El Carlismo decimonónico para atraer a la burguesía conservadora neocatólica a sus filas bajo los esfuerzos del Rey Carlos VII hablaba del concepto "Nación Española" muy extendido y aceptado en Castilla, sin socavar la esencia fundamental de las verdaderas Naciones en la que esta se fundamentaba. En puridad España NO es ninguna nación, sólo los ignorantes son capaces de reafirmar tal cosa sin argumento histórico alguno como dice Esperanza Aguirre en su absoluta ignorancia que "España tiene más de 2.000 años de historia".


Pero aún así, la lucha del carlismo fue la de ver restituidas las Constituciones Forales a los diversos pueblos y naciones de las Españas, restituidos sus Estados que componían la vieja monarquía ibérica tal y como versaba el hecho histórico de vertebración territorial en los tiempos del feudalismo. Una vertebración que como los propios carlistas sostenían desde sus reyes legítimos, se trataba de una Confederación Foral Hispánica en la que los pueblos en esta ocasión y "de común acuerdo" como diría nuestro Rey Carlos VII nos llamaría para elaborar libremente ese Pacto Foral multiconstitucional y confederal para vertebrar el encaje de la realidad plurinacional ibérica que los fascistas se niegan a entender por ignorantes.

Catalunya ha llegado al fin y al cabo a pedir su Derecho de Cupo Foral, y se le ha negado desde la Constitución corsé centralista de 1978. A Catalunya se le a negado el resultado del Estatut Català que aprobaron los Catalanes en su Parlament y tras votarlo sus ciudadanos, porque el Tribunal Constitucional que impera en Madrid le recortó por incompatibles una buena parte de su articulado, se quedaron bastante defraudados sus políticos y ciudadanos.


Ese encorsetamiento que impone la Constitución de 1978 ha defraudado las esperanzas del pueblo de Catalunya en el resto de las Españas. El propio concepto de España, Reino de España, Estado Español hiere y molesta a los ojos y al oído. Es verdaderamente repugnante, insultante y falaz a la par que ofensivo para nosotros los carlistas que si bien en el lema histórico se combatió por Dios, por la Patria, por los Fueros y el Rey, no se hizo nunca bajo la deformación fascista y capitalista de esos conceptos, porque la Patria se refería a las Patrias de las distintas Naciones y Estados Ibéricos, y a sus respectivos Fueros que eran blindaje de las garantías de sus ciudadanos que vivían en cada uno de aquellos viejos reinos, señoríos y principados de las Españas. 

Pero la manipulación del liberalismo capitalista sobre el concepto de patria a final del XIX y en el siglo XX ha deformado el significado del lenguaje que imprimían los carlistas para señalar que la monarquía ibérica española por la que lucharon los carlistas era CONFEDERAL, COMPUESTA, POLISINODIAL, TERRITORIAL Y PACTISTA, y ello tiene como conclusión y colofón la restutición plurinacional de las Españas, la concepción política multiconstitucional y multiestatal que recomponga la verdadera esencia de lo que fue la Monarquía Hispánica, una Confederación abierta al futuro para que los pueblos hispanos de manera libre e independiente puedan agregarse a la misma aceptando al Rey legítimo don Carlos Javier I de Borbón. 

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