domingo, 12 de julio de 2015

CLAVES DE LA POLÍTICA MONETARIA: O EUROPA ES SOLIDARIA, O EUROPA SE ROMPE

Los liberales y su amenaza de la inflación

La autoridad monetaria europea es reacia a la inyección de liquidez en el sistema por miedo a la inflación. La clave está en canalizar debidademente la inversión surgida de esa inyección de liquidez.

LEGITIMISTA DIGITAL
12 de julio de 2015 
La deuda griega hace preso al Estado el cual entrega la soberanía política a los mercaderes. O Europa es solidaria, o Europa se rompe.

La corriente neoliberal que domina la economía mundial en favor del capitalismo bebe de una serie de autores que tienen un miedo atroz a la inflación. Es normal que los economistas cuidemos evitar esta situación que redunda en la pérdida de poder adquisitivo de los ciudadanos, pero cuidado, porque en nombre de evitar la inflación, se están aplicando una serie de políticas de recortes sociales por su objetivo austericista de control del gasto o inversión pública.
La deuda privada ahora es pública
Cuando estalló la crisis, el mayor endeudamiento estaba en manos privadas. Los propios bancos habían tenido unas pérdidas multimillonarias debido a su dinámica desquiciada de realizar préstamos sin mirar realmente las posibilidades de solvencia de los prestatarios.
El Estado rescata a la banca con la intención que ésta preste dinero a las familias y a las pequeñas y medianas empresas. No lo hace, se queda con el dinero del Estado, y el Estado se aparece como insolvente y responsable de la deuda pública en la que se incluye la deuda privada.


Estado insolvente y deficitario
Las políticas económicas llevadas a cabo por los gobernantes de los partidos cristiano demócratas (PP) y socialdemócratas (PSOE), también en Europa, han sido responsable de la venta de las empresas públicas vinculadas a los sectores estratégicos de la economía. Ello ha significado una pérdida grave de los ingresos del estado y por tanto de los beneficios públicos. El Estado gasta más que ingresa, y para hacer frente a los pagos, recurre al endeudamiento progresivo. Así el Estado entrega la soberanía democrática de las decisiones ciudadanas emitidas dentro de los cauces políticos, a la banca privada. Será la oligarquía capitalista, la tenedora de la deuda pública, y por tanto, la que ejerce el chantaje sobre la democracia, vulnerando la soberanía social y ciudadana que es la soberanía política. Problema principal: ningún capitalista estará dispuesto a prestar más dinero a un Estado que no realice "reformas" encaminadas a recortar drásticamente la inversión pública, es decir el Gasto Público.
Cuando el Estado era dueño de la política monetaria
La monetización de la deuda era automática, si el Estado tenía más gastos que ingresos, se recurría a la devaluación monetaria para hacer frente a los pagos lo que ello significaba el riesgo de inflación. La subida de precios era un hecho a medio y largo plazo y ello significaba una pérdida del poder adquisitivo de las familias y un encarecimiento productivo en las empresas, pero en el corto plazo significaba una mejora de la competitividad en la balanza de pagos X (exportaciones) > M (importaciones) ya que la devaluación de la moneda significa un abaratamiento artificial de los productos ya fabricados existentes en el mercado.
La racionalización de la inversión pública a través del gasto público
Cuando no existía la Troika capitalista el Estado era capaz de aprovechar la devaluación monetaria para canalizar el nuevo dinero inyectado en la economía en aquellas partidas y sectores estratégicos de la economía que sabía significaría un incremento de los beneficios públicos del tejido empresarial público, y ello disminuía la inflación, porque ponía a trabajar la nueva masa monetaria inyectada en espacios de economía productiva. El problema de la inflación surge, cuando se monetiza la deuda pública, cuando se crea nueva masa monetaria en la economía para pagar las deudas de los acreedores. Ahí es cuando realmente se produce la inflación brutal de la que tiene miedo Alemania.
La cesión de la soberanía monetaria y la venta de los sectores estratégicos de la economía
La cesión de la soberanía monetaria implica que ante una situación distinta  en ritmos de crecimiento y necesidades de liquidez de las economías de los países miembros de la Unión Europea, significa para algunos, como el caso de Grecia, el colapso y asfixia de su economía, mientras que para Alemania significa una normalidad más o menos estable de atención a sus pagos mensuales.
Los países que crecen mucho a nivel agregado tienen capacidad de generar suficientes ingresos a través de los impuestos. Los liberales han dejado el instrumento de los impuestos a los Estados para hacer frente a los pagos. Si un Estado tiene altos impuestos tendrá más facilidad de atender a los gastos, incluso de ahorrar, y tener superavit. Cuando un Estado ingresa más que gasta, tenía la posibilidad de prestar ese dinero a quienes lo necesitaran, o bien detraer ese dinero del sistema y con ello aprecia la moneda del país, realzando el poder adquisitivo de esa moneda.
La venta de los sectores estratégicos públicos de la economía, ha generado la pérdida mayor para los Estados, de poder obtener ingresos y beneficios públicos con los que afrontar los pagos mensuales. Ha significado una busqueda de liquidez externa, lo que ha supuesto un endeudamiento progresivo, y por tanto la entrega de la soberanía política del país a los tenederos de deuda soberana, truncando definitivamente la democracia.
El ritmo del Euro es el ritmo del marco alemán
La política monetaria hoy corresponde al Banco Central Europeo, y por tanto el Euro responde a los designios del ritmo del marco alemán, no a las necesidades de liquidez del dragma griego, ello genera las tensiones actuales que pueden hacer desaparecer el euro y la actual Unión Europea. Mientras que Alemania desea detraer masa monetaria de su sistema económico, Grecia desea mayor inyección de liquidez. Esa inyección de liquidez, los liberales la canalizaron sobre Grecia a través de los prestamos que no ha podido devolver, porque esos prestamos se condicionaron por una troika neoliberal que incidía sobre el fin de las inversiones. Si los liberales no quieren que esas inyecciones de liquidez a través de los prestamos realizados por la troika sirvan para invertirlos en los sectores estratégicos públicos de la economía griega, Grecia seguirá un ritmo de endeudamiento progresivo y creciente, se eliminarán sus esperanzas de generar ingresos y beneficios públicos y nunca saldrá de ese círculo vicioso que le ha llevado a la situación actual.
Soluciones posibles: Troika socialista canalizadora de la inversión pública y quita de la deuda; y también la emisión de eurobonos
La economía alemana debe de dejar de influir en las decisiones y criterios del Banco Central Europeo. Esta institución debe ponerse al servicio de las necesidades griegas, y favorecer la inyección de masa monetaria devaluando el euro, y canalizando ese nuevo dinero, no en pagar a los acreedores y tenedores de la deuda, sino en permitir la recuperación de los sectores estratégicos de la economía a manos del Estado Griego para hacerlo soberano e independiente, ya que entonces podrá hacer frente a los pagos de los acreedores y salir hacia un círculo virtuoso de la economía.
Con la emisión de eurobonos emitidos por el gobierno de la Unión Europea respaldado por Alemania, podría aliviar las necesidades crediticias de países como Grecia para atender a sus pagos, aunque ello no sería el fin y objetivo último, sino instrumento para salir hacia el círculo virtuoso que antes referimos.

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