lunes, 8 de junio de 2015

XIMO PUIG NO MERECE SER EL PRÓXIMO PRESIDENTE DE LA GENERALITAT VALENCIANA

El PSOE no ha realizado ninguna labor real de oposición al Partido Popular en estos últimos cuatro años

El bipartidismo representado por PP y PSOE, ha tolerado los casos de corrupción que han sacudido a ambos, utilizados como instrumento arrojadizo aparente, han callado muchos otros de mayor calado, trascendencia e importancia hasta el punto de tener el PP comprada a la "oposición" que supuestamente representaba el PSOE.

LEGITIMISTA DIGITAL
08 de junio de 2015 
Antonio Montiel de Podemos apoya a Mónica Oltra de Compromis como futura presidenta de la Generalitat, frente a las aspiraciones de Ximo Puig, en el centro de la foto.

¿Estaba detrás del 15 M el PSOE? Obviamente no, de hecho la realidad dinámica de la sociedad, lo que fue el grito revulsivo y reivindicativo social de la ciudadanía sirvió como punto de inflexión para concienciar a la sociedad de la necesidad de un cambio por decencia, dignidad y honradez, sin embargo tras las elecciones del 24 de mayo de 2015 tenemos muchos un sabor agridulce por los acuerdos y pactos que sobrevienen.

Sin comerlo ni beberlo el PSOE se encontrará muy posiblemente gobernando Comunidades Autónomas como Extremadura, Castilla la Mancha y Comunidad Valenciana. Muy triste y lamentable para un partido que se ha caracterizado por la mediocridad e inactividad política en cuanto a la supuesta “oposición” ejercida frente al Partido Popular. ¿Se puede saber que es lo que ha hecho el grupo pesoista, el PSOE durante estos últimos cuatro años de gobierno del PP?


Hace cuatro años Ángel Luna y otros psoistas como Ángel Franco decidieron fundamentar la oposición al Partido Popular en base a los “trajes de Camps”, los famosos regalos recibidos por el Expresidente de la Generalitat Valenciana Francisco Camps. ¡Qué patético, qué pobre y ruinoso! En lugar de haber realizado una oposición responsable y contundente como la que ha realizado Mónica Oltra y el grupo de Compromis, que se ha enfrentado a Blasco, a Cotino, a Rita Barberá, ... denunciando los trapicheos y corrupciones del Partido Popular, resulta que el grupo Psoista ha estado mirando hacia otro lado, presentando una oposición blanda, tibia, casi cómplice, a la espera de “tiempos mejores”, pues tanto Ximo Puig, como García Paje y Fernández Vara han esperado el triunfo caer en sus manos como “fruta madura” cuando no lo merecen.


El PSOE se ha caracterizado por ser un partido en el gobierno, neoliberal capitalista, pues solo hay que recordar los últimos dos años de la legislatura de Rodriguez Zapatero para señalar que el PSOE y el PP acordaron cambiar la Constitución Española de 1978 para limitar el límite de gasto de las Comunidades Autónomas cambiando el artículo 135 de esa supuesta Constitución inamovible, o como ambos grupos favorecen desde la Unión Europea el Tratado de Libre Comercio Internacional con los EEUU, impulsando el neoliberalismo económico capitalista y arruinando las industrias locales, las sociedades cooperativas y las pequeñas explotaciones.

 El PSOE fue el promotor del cierre de los Altos Hornos de Sagunto, y de graves recortes sociales en los años 80 del siglo XX. El PSOE no era nada, no había sido un partido combativo, que se hubiera caracterizado realmente por la defensa y la dignidad de los ciudadanos y los pueblos de las Españas, pues quienes habían reflejado mucho más su actitud de lucha combativa social habían sido los Comunistas y los Carlistas en los años 60, mientras que el PSOE, repito, no era nada. El PSOE ha actuado siempre como una rémora, como un parásito de la izquierda que se ha beneficiado a costa de la lucha combativa por la justicia social de otras fuerzas políticas para luego posteriormente presentarse como la fuerza de la “centralidad política, la sensatez y el sentido común”.

En el País Valencià, antiguo e histórico Regne de València, Ximo Puig, líder de los Psoistas valencianos, exige ser el próximo presidente de la Generalitat Valenciana, por el análisis de los estudios estáticos de los resultados electorales donde se desprende que el PSOE ha obtenido más votos después del PP. El PSOE de Ximo Puig no es cambio alguno, él representa el recambio por el centro socialdemócrata de las políticas derechistas del Partido Popular, y si se apunta en el futuro político posibles goles sociales será debido, no a la política socialista del PSOE, sino al giro de izquierdas al que le obligan sus “socios” de Podemos y Compromis.

Hacer una valoración estática de los resultados electorales como hace el PSOE es caer en el error de la autocomplacencia y la mediocridad a la que nos tienen tan acostumbrados en este país la casta política. La lectura dinámica de los resultados electorales ponen de manifiesto la tendencia política del voto de la ciudadanía haciendo hincapié en el enorme desgaste y descomposición ruinosa de las filas y votos obtenidos por el PSOE. 


No podemos olvidar que en el año 2011 el PSOE sacó 33 escaños en las Cortes Valencianas, mientras que ahora en 2015 ha sacado 23, perdiendo Ximo Puig 10 escaños, que de no haber existido la ley d´Hont hubiera perdido hasta 12 escaños en favor de partidos que han quedado fuera de representación en Cortes. Ximo Puig y el PSPV no representan ningún cambio, porque son lo mismo que el PP.

La líder de Compromis, Mónica Oltra merece ser la futura presidenta de la Comunitat Valenciana, del País Valencià, porque ella ha demostrado una actitud decidida, desafiante y combativa a todas las injusticias que ha dado lugar lamentablemente el Partido Popular. Al PSOE ni se le ha oído, y como digo, ha estado mirando para otro lado, agazapado, mientras el Partido Popular gobernaba la Comunitat Valenciana despilfarrando el dinero público de los Valencian@s.

Quienes acusan de “divismo” a Mónica Oltra por postularse como futura presidenta de la Generalitat Valenciana yerran al pretender ignorar y tirar por los suelos el trabajo político y el esfuerzo realizado por Compromis, pues hasta Podemos que ha llegado a la escena política posteriormente reconoce que es a Mónica Oltra a la que le correspondería dicho cargo. No se trata de una pelea por el carguito, sino de reconocer a la persona que realmente ha sido la voz crítica y feroz, sublime y sagaz representante de la verdadera oposición a las políticas de despilfarro, corrupción y recorte social realizada por el Partido Popular. 

El PSOE Valenciano ha sido cómplice del Partido Popular y por ello no merece que Ximo Puig sea el próximo presidente de la Generalitat. Resultaría injusto que por una carambola política una fuerza política que representa el bipartidismo y la corrupción valenciana salga a la escena política como si se tratara del verdadero cambio político que necesitamos. Y es que los políticos Psoistas no sienten el discurso político porque sólo saben jugar un mero papel de oposición-comparsa que les va a poner de nuevo en la gestión política del territorios tan importantes como el Regne de València, Castilla la Mancha o Extremadura, cuando realmente NO se lo merecen, porque NO representan el verdadero cambio que los movimientos sociales y políticos llevamos trabajando desde la explosión monumental del famoso 15 M.

Para entender la naturaleza del PSOE solo hay que escuchar hasta donde estarían dispuestos ir sus líderes dirigentes y militantes con tal de gobernar y asegurarse su sillón. Las acusaciones de “obstruccionistas” dirigidas a Compromis y a Podemos por la insistencia de este último a que Oltra sea la futura presidenta, ha llevado a los Psoistas, que NO socialistas, amenazar con pactar con Ciudadanos e incluso con el Partido Popular el futuro nombramiento de Puig. 

Cualquiera debe entender que el verdadero ser y naturaleza del PSOE lo tenemos en gentes como José Luís Corcuera, Felipe Gónzalez Marquez, Alfonso Guerra o Joaquín Leguina, personas que jamás fueron socialistas, que tienen pensamiento afín al capitalismo neoliberal oligárquico burgués y que participan como lo han hecho de la venta de lo público, de vender las Españas al mejor postor, y en el caso del País Valencià, tratan de sumirlo en la alienación capitalista y castellanista representada por el centralismo aberrante y jacobino de la “Nación” Española.