lunes, 1 de junio de 2015

RESACA ELECTORAL

Estas elecciones municipales han sido las más importantes desde las celebradas el 12 de abril de 1931, cuando el vuelco electoral en las  grandes ciudades forzó el exilio de Alfonso "XIII" y provocó el advenimiento de la II República.

No parece que las celebradas el presente año vayan a tener unos efectos tan asombrosos, pero sin duda dejan herida de muerte la partitocracia, tan semejante al caciquista turno de partidos de hace 100 años que uno casi esperaría ver a Cánovas en el PP y a Sagasta en el PSOE.

JOSÉ ANTONIO SÁNCHEZ CABEZAS / L.D.
01 de junio de 2015 

La amenaza de los nuevos partidos, y especialmente del fenómeno Podemos (ya que Ciudadanos no es más que una refundación del PP apenas enmascarada para no heredar el odio concitado por su predecesor) , ya es una realidad, y el sistema de 1978 entra ahora realmente en descomposición.
Por supuesto, no se puede entender las victorias y ascensos de unos partidos sin las derrotas y crisis de otros; la política nacional, como cualquier sistema complejo, debe ser examinado en su conjunto si quiere ser entendido. No obstante, y para mayor claridad, vamos a examinar uno a uno los distintos partidos y su situación post electoral:

PODEMOS: LOS PELIGROS DE LA VICTORIA

Sin duda, los grandes triunfadores. Y eso que las elecciones de Andalucía habían generado dudas acerca de las posibilidades reales de este partido de partidos, y la esperanza de algunos, y el temor de otros, a que acabara convertido en una nueva Izquierda Unida. Ahora ya no hace falta aclarar que ese no es el escenario.


Y eso que podría haber ocurrido así; Podemos, después de todo, se ha visto constreñido al 10% de los votos totales escrutados. Visto así, la estadística podría ser propia de IU. Pero hay dos diferencias importantes: primero, Podemos no ha podido presentarse en todos los municipios, por lo que no sabemos el porcentaje real de votantes que tiene a día de hoy. Y segundo, tiene la posibilidad de gobernar – sí, de gobernar- en las dos ciudades más importantes de España como son Madrid (donde ha quedado a un solo escaño del PP) y Barcelona (donde ha sido directamente la fuerza más votada), amén de otros muchos municipios importantes como A Coruña, Santiago, Cádiz, Zaragoza, Oviedo, ect.


Y como no hay mejor cartel electoral que la victoria, Podemos se presentará a las generales que está previstas para dentro de pocos meses con una cara muy distinta; ya no son un mero depósito de votos “indignados”. Ahora son alternativa real, porque los resultados cosechados les libran de convertirse en un mero báculo del PSOE a ojos de la ciudadanía.



Conjurados los peligros del fracaso, quedan los peligros del éxito: ahora tendrán que gobernar, con el desgaste que ello supone. No todo lo prometido se pondrá cumplir. Ya no se puede volar entre los sueños y las esperanzas, sino que tienen que bajar a ensuciarse las manos en el feo terreno de la política real y del gobierno diario, con presupuestos que son limitados, problemas que no tienen solución fácil – o que, directamente, no la tienen-, las contradicciones, y quien sabe si algunos casos de corrupción que irán surgiendo al calor del poder.

El otro peligro es que, al convertirse en alternativa real, también se materializa como amenaza real a los ojos del sistema. El mero hecho de que Esperanza Aguirre haya sido capaz de ofrecer la alcaldía al socialista Antonio Miguel Carmona con tal de impedir un gobierno municipal presidido por Ahora Madrid es sintomático, aunque hay que decir un pacto entre los partidos “de la casta” supondría la encarnación del PPSOE de una forma tan evidente e innegable que hasta el más fervoroso seguidor del PSOE se sentiría empujado a sumarse a las filas de Podemos en las próximas generales. Tan evidente es la imagen que daría, y sus posibles efectos, que el propio Antonio Miguel Carmona se ha apresurado a dar un sonoro “NO” a la propuesta de la Sra. Aguirre…. por puro instinto de supervivencia.

Los grandes empresarios, por su parte, también están presionando al PSOE para que no les entregue alcaldías a las nuevas fuerzas de izquierdas. Y bien sabemos que el partido supuestamente presidido por Pedro Sánchez es apenas algo más que un entramado de lobbies.

Los ataques a Podemos, además, se han convertido ya en internacionales, sobrepasando el marco nacional, e incluso el europeo. El propio Paul Krugman, premio nobel de economía (el más desprestigiado de todos los premios nobel, junto con el de la Paz), se ha apresurado a señalar que las victorias en Madrid y Barcelona constituyen “un terremoto en la Eurozona”.

Son las primeras andanadas de una batalla que, a buen seguro, se recrudecerá con el tiempo.

CIUDADANOS: A MEDIO CAMINO DE NADA

La marca blanca del PP ha aumentado espectacularmente su presencia en los ayuntamientos y las CCAA (cosa que no era tan difícil habida cuenta de que venían de la nada), pero no ha obtenido la victoria en ninguna parte, y solo serán decisivos para completar algunas victorias de los populares allí donde estos se hayan quedado a las puertas de la mayoría absoluta.

Y sin victorias propias que exhibir, resulta que Ciudadanos, a diferencia de Podemos, sí corre el riesgo de convertirse en un mero partido bisagra a los ojos de los votantes. Algo así como una Izquierda Unida de derechas. Y, como tal, será fagotizada por el PP en aquellas localidades y Comunidades Autónomas en las que se limite a sostener a los populares, pues el votante no podrán dejar de preguntarse: ¿para qué votar a Ciudadanos, si el resultado va a ser un gobierno del PP? ¡Para eso voto al PP, y punto!

En realidad, la única estrategia que podría salvarle de dar tal imagen sería NO pactar con el PP bajo la excusa de la corrupción galopante del partido de la gaviota, que no pasa semana sin que nos regale un nuevo imputado. Y tendría que ser esa la excusa, porque diferencias ideológicas con el PP no tiene. De hecho, ya se camina en esa dirección, pues son varias las ocasiones en las que Albert Rivera ha exigido que el PP, vista la cantidad de delincuentes que acumula, se renueve a través de primarias (cosa que no pasará JAMÁS, y lo saben).

Además, y al igual que Podemos, no ha podido presentarse en todos los municipios. Pero como, a diferencia de Podemos, se ha empeñado en presentarse en todas partes bajo sus propias siglas, sin apoyarse en movimientos locales, ha formado sus listas apresuradamente, permitiendo la entrada de toda clase de elementos: oportunistas, falangistas, ex miembros del PP que saltan del barco que se hunde…

Concurrir con semejante tropa podría acabar siendo peor, mucho peor, que simplemente haberse presentado allí donde tuvieran tiempo de elegir bien. Pero no lo han hecho, y ahora tendrán que soportar un goteo de noticias adversas acerca de sus recientísimos miembros.

IU: FUSIÓN O DESAPARICIÓN

Los resultados electorales no han sido tan desastrosos como se pretende creer. Incluso han ganado en algunos municipios de tamaño medio, como Zamora. Pero el partido de Alberto Garzón debería ser realista, y aceptar que su espacio natural está ocupado ahora por Podemos.

La opción ideológicamente más sensata (es decir, lo adecuado si anteponen los ideales políticos a los intereses personales) sería fusionarse con Podemos. Este último es tan reciente que hay mucho espacio para los recién llegados, especialmente a nivel local, y supondría el empujón definitivo de las nuevas izquierdas hacia el poder.

Por supuesto, eso es soñar; IU viene sufriendo una decadencia tan prolongada que parece remontarse a su misma fundación, e incluso se diría que la agonía es su estado natural y aceptado. No habrá – no hay- más reacción al fracaso que nebulosas referencias a una autocrítica que nunca llega, y la despiadada lucha interna por el poder sobre los restos de los restos. En consecuencia, veremos a la moribunda formación acudir a las generales con el único objetivo real de dividir el voto de izquierdas, para alegría de la derecha.



PSOE: CAYENDO DEL GUINDO

El PSOE de Felipe Gonzalez no tiene nada que celebrar. Pero como ese PSOE ya no existe, y el que tenemos ahora es el de Pedro Sánchez, habrá confeti y fuegos artificiales en ferraz. Igual que se celebró la “victoria” de Andalucía (donde el PSOE cosechó su peor resultado de la historia), ahora se celebra, no la victoria de sus candidatos – que no han ganado-, sino el fracaso del PP.

Al menos, así fue en un primer momento. Porque, conforme pasan los días, la realidad política se va imponiendo. Y la realidad política es que la amenaza para el PSOE ya no es el PP, sino Podemos, una formación que, en lugar de convertirse en un mero partido bisagra, amenaza con convertir al propio PSOE precisamente en eso: en la nueva Izquierda Unida. De hecho, la realidad política es que ya lo ha conseguido en Barcelona y Madrid, que son las ciudades a las que mira toda España.

La realidad política, en definitiva, es que el PSOE ha fracasado, y lo que tiene por delante es la gestión de dicho fracaso, con una opción mala y otra horrible: apoyar a Podemos, o apoyar al PP.

El PSOE se ha caído del guindo, y dependiendo del lado de la cabeza en que se golpee contra suelo lo veremos decidirse por una opción u otra.



PP: SU PEOR ENEMIGO, ELLOS MISMOS
Dijo Winston Churchill que los del partido contrario son los rivales (los “caballeros de la oposición”), pero que los enemigos de verdad los tienes a la espalda. Nunca fue más cierto que en el caso del PP.

Y es que D. Marino Rajoy Brey, como los Austrias del Imperio Español, ha llenado su corte de enanos para así sentirse más alto. Nadie puede, en su partido, ser más listo que él, ni más querido, ni más carismático. Y como el pobre es un imbécil incapaz de levantar el más mínimo entusiasmo entre los votantes – incluidos los suyos-, el resultado era el previsible: el Partido Popular se ha visto reducido a un cortejo de individuos grimosos (Montoro), incompetentes (Wert), anodinos (Cospedal), ridículos (Celia Villalobos), insignificantes (Soraya), y detestables (Montoro, Wert, Cospedal, Celia Villalobos , Soraya…)


En el gobierno, que es el aparto que Rajoy controla de forma directa, nadie es más querido y respetado que el propio Rajoy. Tal es el horror alcanzado.

Mientras, por el PSOE han pasado Zapatero, Rubalcaba, y Pedro Sánchez. Y los tres fueron – y son – mucho mejor valorados por los españoles que el actual inquilino de Moncloa. Mismo caso de Pablo Iglesias, que polariza a la opinión pública, pero no la tiene toda en contra. Mucho más popular resulta Albert Rivera, que gusta a muchos y no molesta a nadie. El semidesconocido Alberto Garzón (IU) también saca un puntuación superior en valoración a la de Rajoy, según el CIS. Y si mañana hiciese su presentación en sociedad el Partido del Anticristo, presidido por un macho cabrío de ojos de fuego con el símbolo Iluminati tatuado en la frente, no le quepa duda de que el macho cabrío de ojos de fuego con el símbolo Iluminati tatuado en la frente estaría mejor valorado que Rajoy por los españoles (“No sé… le veo más humano. Como más cercano a la gente.”)


No obstante, los líderes de otros partidos no preocupan al Sr. Rajoy, pues es un terreno que, al fin y al cabo, no controla. Más problemas le generan los líderes autonómicos y regionales del partido, sobre los cuales ejerce más poder que sobre los líderes de otros partidos, pero mucho menos que sobre los miembros del gobierno. Es ahí donde tiene que maniobrar más sutilmente para ir eliminando posibles competidores, y hay que reconocer que ya ha liquidado a casi todos vía filtraciones interesadas, persecuciones policiales, destapando trapos sucios…

Tal vez el plan sea que los españoles, de cara a las generales, se crean que la economía ya va de lujo, aunque la realidad de sus vidas les diga lo contrario. O que el pánico a los podemitas le vuelva a dar la victoria, siquiera con mayoría simple, agitando el “voto útil” contra Ciudadanos. O una combinación de ambas que le haga olvidar al personal el goteo constante de corrupción que exuda su partido en el telediario día sí, día también.

En cualquier caso, la percepción ahora mismo es que el Partido Popular se encamino directo a la derrota en las generales, y que Mariano Rajoy está empeñado en cercenar los brazos y piernas del partido, sin reparar en que después de las mutilaciones el engendro no podrá ni ponerse en pie…


UPyD: DESCANSE EN PAZ

No hay nada malo en formar un partido personalista. Lo hizo Alvarez Cascos en Asturias, y también Jesus Gil en Marbella. Y funcionario con relativo éxito, gracias, precisamente, a presentarse ante el mundo dejando las cosas claras desde el principio: “El partido soy yo”.

Mucho peor le ha ido a Rosa Diez con UPyD, agrupación que se presentó como ejemplo de democracia interna que buscaba la inclusión de todos en un proyecto común. Era mentira, por supuesto, y mentir es una estrategia que solo funciona a corto plazo: mientras la fachada se mantiene ganas apoyos rápidamente, pero cuando la fea verdad se hace evidente los apoyos desaparecen aún más rápido.

Y la fea verdad es que Rosa Diez no quería democracia interna, y el proyecto común era ella misma, rodeada de una masa de monigotes que solo sabía aplaudir todo lo que decía. Así pasó que, cuando surgió cierto debate interno, ella lo acalló con puño de acero. Y los monigotes que la rodeaban aplaudieron. Más tarde hubo críticos, que fueron sumariamente expedientados y/o expulsados. Y los monigotes, como no sabían hacer otra cosa, aplaudieron. Luego llegaron las deserciones, y la reacción de Rosa Diez fue arrojar toda la mierda posible sobre los que la abandonaban. Y los monigotes aplaudieron.

Finalmente, el mismo partido murió como fuerza política en las recientes elecciones municipales, y, ante la evidencia, Rosa Diez reunió a los monigotes que quedaban y les anunció que se marchaba. Que tiraba la toalla. Que se confesaba total y amargamente derrotada por sí misma.


Y los monigotes aplaudieron.

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