viernes, 22 de mayo de 2015

EL CARLISMO SOCIALISTA Y LOS FALANGISTAS DE IZQUIERDAS

Un sector de la Falange se declara de Izquierdas

El grupo dirigido por Ricardo Sáenz de Ynestrillas de "la bandera negra" apuesta por la autogestión desde un socialismo sindicalista y por un tibio federalismo desde arriba que niega la pluralidad de las naciones ibéricas porque mantienen la concepción unitariasta de la "nación española" 

LEGITIMISTA DIGITAL
22 de mayo de 2015 

El carlismo y la falange son bien distintos, y aunque el carlismo que defiendo está en la órbita del Partido Carlista, se trata de un carlismo de izquierdas, socialista autogestionario, que pretende el restablecimiento de la confederación de las naciones ibéricas. Estamos por el derecho de autodeterminación de los pueblos, por las libertades, por la autogestión territorial, política, económica y a los distintos niveles de abajo a arriba. Somos monárquicos legitimistas, defendemos la monarquía socialista y confederal. Para nosotros la figura del Rey Carlos Javier de Borbón es la del Defensor del Pueblo. Gracias por la invitación, pero mi interés y colaboración política no está dentro de la Falange de Izquierdas sino en el Partido Carlista y en Izquierda Carlista. Los carlistas hablamos no solamente de las libertades sindicales, sino de las libertades políticas, de las territoriales, hablamos de las naciones ibéricas confederadas en la institución de la monarquía ibérica. El falangismo habla de una nación, España como nación española, cuando para nosotros los carlistas son las Españas, diferentes Naciones Ibéricas: Catalunya, Euzkadi, Llión, Galizia, Castilla, Asturias, Mallorca, València,... Esto no quiere decir que no podamos encontrarnos en nuestra lucha común contra el régimen plutocrático, bipartidista caciquil de 1978 junto a otras agrupaciones políticas de izquierdas. 


El Partido Carlista fue uno de los partidos cofundadores de Izquierda Unida junto al Partido Comunista de España, y junto al Partido Comunista de los Pueblos de España y otros grupos socialistas. El Partido Carlista siempre ha defendido las Constituciones Forales para los ciudadanos de cada una de las Naciones Ibéricas, y por tanto entendemos que los Fueros no es algo folclórico, sino que en los mismos se establecen los Derechos de los Ciudadanos, la Defensa de los Bienes Públicos y Comunales y el respeto por los antiguos Reinos, Señoríos y Principados de las Españas que son en realidad las actuales repúblicas ibéricas: Catalunya, Llión, Euzkadi,... No creemos en los modelos centralistas jacobinos, porque además son causa del secesionismo. No creemos en un Estado centralista absorvente, sino en la vertebración Confederal-Foral que lleve a la recomposición libre a través de la autodeterminación de los pueblos y Estados de las Españas. Las Españas no es sólo algo circunscrito a la península ibérica, pues el iberismo es algo universal que está situado también en las Españas americanas y las Españas de ultramar. Entiendo y respeto los procesos políticos internos que han llevado a la Falange a la oposición primero al régimen franquista y al actual por ser heredero del anterior. 

El Carlismo ya en los años 60 vivió un proceso político reivindicativo y contestatario contra el régimen franquista que tuvo como colofón en diciembre de 1968 la expulsión de la Familia Carlista de los Borbón Parma por el dictador Franco. Los hijos de los Requetés que no habían vivido la guerra civil, entendieron como muchos de sus padres que la oligarquía y el dictador los había utilizado para ganar la guerra civil. Los carlistas fueron los vencidos dentro del bando vencedor porque ninguna de sus propuestas políticas fueron tenidas en cuenta dentro del bando nacional, ni de los gobiernos de Franco. Desde el minuto 1, cuando los carlistas en el seno del bando nacional intentaron la creación de una academia militar de tercios de requetés carlistas, el dictador Franco expulsó a sus líderes Fal Conde y al Príncipe Regente don Javier de Borbón, futuro Rey Javier I de Borbón para los carlistas. 

Los carlistas se opusieron al Decreto de Unificación Franquista que establecía la unión política y militar entre carlistas y falangistas. La negativa a este decreto por parte de los dirigentes carlistas significó su expulsión bajo amenaza de comparecer ante un tribunal de guerra. La expulsión fue inmediata. El franquismo hizo todo lo posible para dar a entender que el carlismo estaba al lado del régimen autocrático. Para ello se valieron de desertores y traidores al carlismo, que se habían integrado en los cuerpos de requetés durante la guerra civil, y que venían de la CEDA, el Bloque Nacional de Calvo Sotelo o de Renovación Española. El Carlismo nada tenía que ver con la defensa que los monárquicos alfonsinos, juanistas y estorilos hacían de la rama liberal capitalista: Isabel "II", Alfonso "XII", Alfonso "XIII", Juan "III", Juan Carlos "I" y el actual impostor Felipe "VI". La actual dinastía capitalista de los Borbones es cómplice de traición contra los pueblos y ciudadanos de las Españas. 

Los recortes sociales derechistas, la pérdida de la soberanía económica, política, sindical, territorial,... las subidas de impuestos a las clases medias, nos han puesto al borde de la proletarización. El Partido Carlista quiere ir a un proceso constituyente junto al resto de las fuerzas políticas de la izquierda como Podemos, Izquierda Unida, Frente Cívico,... sólo así podremos alcanzar acabar con el bipartidismo, con el dominio de la oligarquía capitalista y con la banca usurera y las multinacionales.
Vivan los Fueros y el Rey Carlos Javier I! Viva el carlismo y el Partido Carlista, y vivan las Españas!