sábado, 11 de abril de 2015

JEAN CAVALIER Y LA LIBERTAD RELIGIOSA

Los protestantes franceses se levantaron contra la represión católica entre 1702-1711

El brazo armado del catolicismo acometió las "dragonadas" para someter, matar y expulsar a los habitantes franceses que habían abrazado la reforma evangélica en los días de Enrique IV, cuyos derechos se habían consolidado en el Edicto de Nantes de 1598.

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11 de abril de 2015 
Jean Cavalier, lider hugonote de los Camisards
Habría que repasar la historia de Francia para comprobar quienes se levantaron en defensa de la libertad religiosa. 

Jean Cavalier fue el líder de los Camisards (Protestantes Hugonotes Franceses) entre los años 1702 a 1711. Los calvinistas franceses se sublevaron en el sur de Francia, zona de la Cevennes, Languedoc y parte del Delfinado, por la defensa de la libertad religiosa y contra la represión ejercida por el gobierno católico instigada por la bula papal del Papa Clemente XI (1700-1721) para acabar con la "herejía protestante", que recordaba a los tiempos de la "Cruzada Albigense" contra los Cátaros. De alguna manera el sustrato base del Catarismo siempre había influido en los habitantes del sur de Francia contra la represión ejercida por el catolicismo. Mientras que el rey francés Enrique IV había abogado por la paz y libertad religiosa, emitiendo el famoso Edicto de Nantes en 1598, su nieto Luis XIV lo abolió en 1685, anulando la libertad religiosa. 

Posteriormente los católicos, tras la revolución francesa se verían hostigados por las ideas liberales y laicas. Relegados y desplazados del poder que acostumbraron a monopolizar, se encontraron en la misma posición que sus antiguas víctimas "protestantes" en el pasado. Así, algunos católicos que desarrollaron la empatía social y política pudieron darse cuenta del alto valor y significado del hecho de la libertad y la tolerancia religiosa. Solo los integristas y fundamentalistas católicos no quisieron comprender este enorme valor que es la libertad, porque confiaban en retomar por la fuerza el poder político gubernamental, para ejercer de nuevo la represión y la violencia política igual que acostumbraron hacerlo en tiempos pretéritos. Sin embargo les salió mal, pues siempre se aliaron con movimientos represivos y autoritarios para constituir regímenes dictatoriales a los cuales entregaron el telón de fondo de una estela católica, de un escenario católico que tenía como fin e instrumento, la institucionalización de un catolicismo beligerante, agresivo, despiadado, fundamentalista, entregado como instrumento favorable a la represión política. 

Ahora se encuentran desplazados, defienden el mismo fundamentalismo integrista, se encaramaron a movimientos legitimistas que defendían las libertades como el carlismo, o el jacobitismo, porque tenían la esperanza de ocupar el poder político utilizando a unas bases populares que defendían en realidad la democracia foral y la restauración de un monarca justo que velara por la justicia y las libertades, no para instaurar un régimen represivo basado en el catolicismo.

Tras la abolición del Edicto de Nantes en 1685 por Luís XIV, los hugonotes franceses sirvieron como soldados y militares de las potencias extranjeras enemigas de Francia. Los hugonotes ayudaron al Archiduque Carlos III de Austria frente a Felipe V de Borbón como Rey de las Españas, y también contribuyeron a la derrota militar del Rey Jacobo II de Inglaterra que trataba de recuperar en vano las tres Coronas: Escocia, Irlanda e Inglaterra, porque su política se había basado en entregar al catolicismo integrista jesuita el gobierno del país. El movimiento jacobita solo se depuraría de integrismo religioso estando en el exilio y en la oposición.

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