jueves, 2 de abril de 2015

ÉTICA PROTESTANTE FRENTE A MORAL CATÓLICA: Hablando sobre Dinamarca

Monarcómanos y monarquistas se disputaron la orientación política y económica de la Corona en el siglo XVI

La Iglesia Católica, terminaría dando soporte al sistema capitalista, pues se apoyó en las familias nobles y en los mercaderes que vieron con horror la revolución luterana, cuando percibieron la adhesión de las masas campesinas al movimiento revolucionario comunal que instauraba las Iglesias nacionales fortaleciendo el Estado de "lo público" frente a los capitalismos privados e individuales, que terminaría defendiendo el catolicismo en la práctica.

LEGITIMISTA DIGITAL
02 de abril de 2015 
Cristian II de Dinamarca
Respondiendo en internet sobre el mundo protestante; Dinamarca es culturalmente Luterana, no Calvinista. Eso para empezar. Segundo, en Dinamarca la revolución protestante del siglo XVI que destronó a Cristian II, supuso el establecimiento y reforzamiento del poder del Estado frente a los mercaderes de la Liga Hanseatica y los nobles feudatarios.

Tercero, Dinamarca se alimentó de la influencia del absolutismo del Estado a través de la representación de éste por la Corona que representa y representó "lo público" frente a "lo privado".
La sociedad Danesa no es una sociedad autorreprimida. La sociedad autorreprimida es la de influencia católica, y también la más hipócrita. La influencia del protestantismo luterano trató de dar coherencia a las creencias de los cristianos, pero mientras Dinamarca no utilizaba su religión en el siglo XX para asesinar en nombre de Dios, aquí en España hemos venido soportando una dictadura de 40 años y una prolongación sutil de la misma durante 30 años más. En esos 40 años se mataba a gente en nombre de la religión católica, que servía a la dictadura franquista de telón moral de fondo.


La Iglesia Católica ha representado finalmente el baluarte del poder económico de las familias privadas de la oligarquía, mientras que el protestantismo luterano vino a nacionalizar y estatalizar bajo la Corona las propiedades de esa oligarquía económica feudataria y oligarquica.

En cuanto a la justicia danesa, la Corona ejerció de referente de ese poder. Y al obrar contra los feudatarios y elementos privatizadores, terminó realizando la mayor justicia que podría hacerse al pueblo. 

En un principio, el catolicismo tuvo una apariencia comunalista frente a una oligarquía protestante, egoísta y capitalista, pero este resultado ocurrió en Inglaterra y su City de Londres. El Anglicanismo no fue el resultado de una revolución que terminara por reforzar el poder del Estado, al contrario, en una primera fase las propiedades de los monasterios y nobles católicos pasaron al Estado para posteriormente ser vendidos al mejor postor en un proceso desamortizador ocurrido en el siglo XVI con el famoso Enrique VIII de Inglaterra. Ese mismo proceso desamortizador que benefició a las familias de la oligarquía privada capitalista lo tuvimos en España durante el siglo XIX con la Isabel "II" y sus descendientes. Así se establecería el catolicismo liberal capitalista y la asociación entre catolicismo y capitalismo.
Enrique VIII de Inglaterra

En la Europa continental del siglo XVI, la aparición del protestantismo luterano fue inicialmente el grito de protesta independentista de los príncipes feudales frente al poder central que representaba el Emperador Germánico, sin embargo a medida que la revolución religiosa se extendía, ganaba adeptos entre el campesinado que en muchas ocasiones arriaba la bandera protestante religiosa contra los nobles y príncipes locales que a su vez habían desafiado al Emperador. Los nobles y príncipes alemanes en muchos casos, terminaron volviendo al catolicismo para aplastar las rebeliones protestantes protagonizadas por el campesinado. Así finalmente, el protestantismo luterano terminó siendo un baluarte desde un punto de vista económico mucho más afín a unas estructuras sociales y económicas comunitarias frente a la economía capitalista de las grandes familias plutócratas volvieron su fidelidad al Emperador.
Isabel "II" de España

Los Reyes del norte de Europa sentían amenazada su independencia respecto de la influencia que ejercía el poder imperial, sobretodo a través de la Liga Hanseatica. Ésta, aunque era una confederación de ciudades capitaneada por los mercaderes, no tenía inconveniente en servir a los intereses del Emperador si ello les beneficiaba, y de hecho la Hansa apoyó de buen grado la guerra contra el último rey católico de Dinamarca, Cristian II. Estaba casado con una hermana del famoso emperador Carlos V. La Hansa de mercaderes pensó que apoyando la rebelión protestante de su primo Cristian III, le daría el dominio y control privado de los recursos del país, pero no. Resulta que la reforma protestante llevó a la formación de la Iglesia Nacional de Dinamarca, y ello significó un reforzamiento del poder del Estado frente a los feudatarios y a la oligarquía capitalista que soñaba con debilitar el poder de la Corona. La diferencia entre la monarquía española y la danesa, es que la española sirvió a los intereses plutócratas privados de la oligarquía, mientras el luteranismo danés hizo que la monarquía fuese una institución protectora del pueblo y defendiera el estado público. El Carlismo fue la respuesta a ese capitalismo monarquista representado por la reina Isabel "II" de España, pues aglutinó una fuerte protesta campesina contra la desamortización de los bienes y tierras comunales que estaban siendo privatizados. El Carlismo representaban un concepto monarcómano de la Corona, por la defensa que hacía del comunal público frente a las privatizaciones de las desamortizaciones llevadas a cabo por los monarquistas liberales. Sin embargo, ha pesado en la historia el integrismo católico del movimiento carlista, que en realidad es una faceta o visión protestante del catolicismo. Si hubiera arraigado el protestantismo luterano en España, posiblemente el carlismo hubiera sido su representante político.