domingo, 15 de marzo de 2015

NACIONALIZACIÓN, REGIONALIZACIÓN Y MUNICIPALIZACIÓN PARA LA AUTOGESTIÓN

La Autogestión sólo es posible en el Socialismo

El Capitalismo ha tratado de atribuirse el concepto socialista de autogestión para deformarlo mediante el funcionamiento de cogestión en la empresa.

S.A.R. DOÑA CECILIA DE BORBÓN PARMA Y DON JOSÉ MARÍA DE ZAVALA
15 de marzo de 2015 
Ciertas nacionalizaciones jugarán un papel provisional mientras se hace la verdadera revolución, que es la autogestión. No obstante, hay algunas empresas de servicios públicos que, por su naturaleza, han de ser estatales en régimen de monopolio. Estas empresas, aunque vivan en régimen de autogestión en cuanto a su administración interna dependerán en su función social o externa del gobierno federal, regional,, nacional o municipal. Pero la función fundamental del Estado no es una función de empresario, aunque dirija directamente algunas empresas. Su función a través del plan votado en el parlamento, es orientativa de los medios económicos en general, especialmente crediticios y fiscales, de forma que la economía se desarrolla de acuerdo con los intereses comunitarios y los principios de justicia distributiva.
organización del estado y la sociedad.

Por la socialización del crédito y la política de subvenciones, el Estado puede controlar las inversiones y orientar la economía con visión de futuro, pues a través de las inversiones es como se construye la economía del mañana. Por otra parte a través del sistema fiscal, el Estado puede frenar o fomentar la producción de bienes, según la necesidad social de los mismos. Los impuestos tienen que ser, además, un mecanismo a disposición del Estado para hacer justicia entre las distintas comunidades, repartiendo las cargas según las riquezas, y no reducirse a un planteamiento personalista, como si la sociedad consistiera solamente en millones de individuos.

Las nacionalizaciones entrañan el riesgo de que se produzca un capitalismo comunitario dominado por un interés localista o egoísta. Por eso, el estado revolucionario de un socialismo de autogestión, no podrá dejar de considerar su misión social, no sólo dentro de la propia Federación, sino incluso fuera de sus propias fronteras, y especialmente hacia las comunidades subdesarrolladas, que son la injusticia más inaguantable de los tiempos modernos.

(José Mª de Zavala; Partido Carlista; 1976; págs 53-54)


AUTOGESTIÓN

El primer paso hacia el socialismo, hacia el cambio de estructuras, es la posesión de los medios de producción. Históricamente esta aspiración se tradujo, se plasmó, se llevó a cabo en el colectivismo. Pero lo que consigue el colectivismo es entregar las palancas del poder social  y económico, a manos del Estado. La autogestión es la superación, a la vez del concepto capitalista y del concepto de socialismo de Estado: los medios de producción y su gestión pasan a manos de la sociedad. Supone por tanto, unas transferencias de poder y una organización de la sociedad, desde la base en comunidades responsables.

Para los carlistas, los cauces de la autogestión son:
El ideológico, con los partidos de masas responsables de la formulación y confrontación de las opciones ideológicas.
El socio-económico. Gestión a través del colectivo a nivel de empresa y a través del sindicato a nivel de planificación.
El territorial, a través de la gestión de entidades infrasoberanas en el marco de las nacionalidades federadas.
La autogestión es la aspiración más válida de los pueblos en lucha hoy. Su problemática es cultural: aceptar que es posible forjarlo en la realidad.
Un viejo partido, como es el Partido Carlista, en su lucha constante por las libertades sociales llevaba implícito el concepto de autogestión, que ahora lo propone a dos niveles: como meta utópica de sociedad; y como práctica inmediata a través de los frentes de lucha, organismos de masas, entidades profesionales, que desde ahora pueden realizar una gestión colectiva a su nivel inmediato.

Autogestión global

El término autogestión ha venido siendo utilizado en algunos países socialistas dentro de un marco puramente económico. Sin embargo es un concepto que se fundamenta  en principios filosóficos, en principios revolucionarios de cambio, y en principios democráticos.
Lo que propugna el carlismo es el socialismo de autogestión global. Global porque el principio de participación en las decisiones colectivas no se circunscribe únicamente a los límites de la empresa, sino que se aplica, igualmente, al gobierno de las comunidades territoriales y, a través de los partidos de masas, al terreno de las ideologías. Con los datos reales, de las disponibilidades en un momento dado, con la solidaridad comunitaria libremente asumida, y con la capacidad imaginativa y creadora para descubrir nuevas perspectivas, podrá el ser humano desarrollar su plena personalidad, gozar la condición de libertad que le es propia y decidir sobre su destino. Y una decisión colectiva es la única garantía en el futuro de la humanidad, frente a las perspectivas abiertas ante nosotros por el egoísmo de unas clases dominantes en cuyos cálculos poco importan las vidas de los seres humanos y de los pueblos.

(S.A.R. Doña Cecilia de Borbón Parma; Diccionario del Carlismo; 1977: págs 8-10)