sábado, 21 de marzo de 2015

CONSIDERACIONES SOBRE EL LEGITIMISMO: los desafíos jacobita y carlista contra la revolución capitalista

El jacobitismo y el carlismo lucharon contra la expropiación del comunal por la oligarquía

El Desafío Jacobita no sólo fue el intento de restaurar a la Dinastía Stuart en el trono de las tres Coronas tras 1688, porque tuvo como telón de fondo, impedir la "Tragedia de los Comunes".

LEGITIMISTA DIGITAL
21 de marzo de 2015 
El Desafío Jacobita
El legitimismo es el fenómeno protosocialista de los "rebeldes primitivos", movimiento interestamental de los "venidos a menos", de los empobrecidos por la revolución capitalista. Inglaterra fue cuna desde la City del establecimiento del capitalismo por la oligarquía. Este libro de los Jacobitas de Eveline Cruickshanks explica las barbaridades de la City de Londres y la oligarquía capitalista sobre el pueblo de Inglaterra, el pueblo de Escocia y el de Irlanda, como allá empezó un proceso de privatizaciones y expropiaciones al campesinado y a las clases populares que se sumaron en masa a la Causa del Rey Jacobo Stuart y sus descendientes exiliados. Independientemente de la religión que profesaran, los partidarios de los Stuart fueron víctimas de la expropiación capitalista. Se trata del carlismo en las Islas Británicas, y como el pueblo fue víctima del centralismo, de las privatizaciones y la imposición oligárquica capitalista. 

Los Jacobitas eran comunistas? El comunismo soviético era del siglo XX, mientras que los Jacobitas era un movimiento sociopolitico interestamental que se enfrentó a la usurpación capitalista. La estafa es el capitalismo y su oligarquía burguesa, que impuso la privatización y la desamortización que expropió a los estamentos populares. Los Jacobitas del siglo XVII ya se dieron cuenta de la perversión del sistema capitalista. La estafa es lo que tenemos ahora que nos viene del capitalismo nacido en la City de Londres, que fue y es el centro de los piratas capitalistas usureros, el corazón del capitalismo.


El carlismo se juntó con las fuerzas de la oligarquía capitalista para terminar con la II República. Mientras que durante las guerras carlistas del XIX los carlistas combatieron a la oligarquía capitalista, en el 36 combatieron con ella contra la república por la excusa cándida de la religión, por lo que la dirección del carlismo de entonces imprimió una línea política basada en la "angelización del carlismo", "para proteger y defender el tesoro de la Fe" pero ya hemos visto lo que ello ha significado y quien se ha beneficiado de los carlistas como carne de cañón, y sabemos quien es el enemigo: el capitalismo.

Efectivamente, en aquellas islas el movimiento político se llamaba Jacobitismo, y en las Españas: Carlismo. El primero dio comienzo en el siglo XVII, mientras que el carlismo se desarrolló durante el siglo XIX como respuesta a la desamortizacion capitalista. Los Jacobitas lucharon por la Dinastía Stuart, y los Carlistas por los Borbones legítimos descendientes de don Carlos María Isidro de Borbón.

En el caso de la sucesión Jacobita, James II Stuart tenía un hijo, Jacobo Francisco Eduardo Stuart. La sucesión acusada de "sucesión católica" molestó a los whigs o liberales, y a una buena parte de los Tories que no aceptaban el nuevo modelo de Estado que quería el Rey Jacobo II. La duquesa de Alba es descendiente de un hijo natural de James II, por eso no le corresponde la Corona. Le corresponde a Francis II de Witelbach, duque de Babiera y descendiente de los Stuart. Para más información buscar en facebook: Society of The Red Carnation Jacobite Loyalist.

La cuestión de la causa dinástica, no ha dejado muchas veces ver la realidad, que el pleito dinastico esconde un pleito político, social y económico. Lo que ocurrió en Inglaterra en 1688 fue una revolución capitalista protagonizada por una parte de los tories y los whigs en la que se instauró a Guillermo de Orange como Rey de Inglaterra, usurpación a la Corona que significaba el establecimiento y el reconocimiento del Banco de Inglaterra, de la Deuda Soberana o Pública, de las privatizaciones de los bienes comunales en manos de la oligarquía capitalista, que significó la expropiación del campesinado y los estamentos populares que abrazaron la causa del Rey Jacobo II y sus descendientes, bajo la esperanza de la restauración del Trono que él representaba y la vuelta de la justicia, con la esperanza de recuperar los bienes y tierras comunales, viviendas ancestrales, que la oligarquía había privatizado.

No es una cuestión de genealogías dinásticas, sino lo que esas familias dinásticas representaron en su lucha aliados con el pueblo en contra del sistema capitalista y su instauración.

"La tragedia de los Comunes" El cercamiento, parcelación y la apropiación de los bienes comunales por parte de los liberales que hoy tiene su continuidad en las privatizaciones como la Sanidad,el agua o tierras vecinales,este hecho es esencial para entender los primeros momentos de la división del trabajo en el capitalismo industrial. Justo ese es el drama de la expropiación que señalo convertido en desamortizaciones y privatizaciones que fueron rechazadas por los "rebeldes primitivos", movimientos protosocialistas campesinos protagonizados por el movimiento Jacobita en las Islas Británicas, por el Carlismo en las Españas, por los Legitimistas Franceses en Francia. Es lo que Marx y Engels llamaron en el manifiesto comunista: socialismo feudal.

Las guerras carlistas se dieron por la vulneración a la ley de sucesión de la Corona, por el intento supresor de los Fueros y Constituciones Locales en Nafarroa y Euskadi, y por las privatizaciones que el nuevo régimen liberal capitalista traía consigo: la ley del egoísmo triunfante, de la oferta y la demanda, junto la explotación capitalista. El historiador Josep Fontana, que nada tiene de carlista, explica en sus libros, como las masas campesinas y los estamentos populares lucharon bajo las banderas de don Carlos María Isidro de Borbón (Carlos V) para los carlistas, contra los liberales, representados por el ejército gubernamental, la alta Jerarquía de la Iglesia Católica, la alta burguesía comercial y financiera de los negocios y prácticamente toda la alta nobleza. Todos los "grandes de España" estuvieron con Isabel "II", defendiendo el liberalismo, porque instituía la defensa de la propiedad privada en contra del comunal histórico, instituía el centralismo de la nueva "nación española" frente a la concepción federal o confederal de las Españas, y implantaba el capitalismo como sistema económico de explotación que alienaba y expropiana a los estamentos populares.

Las guerras carlistas igual que las jacobitas en las islas Británicas, fueron la respuesta de los "rebeldes primitivos" a las injusticias derivadas de la imposición e implantación del capitalismo. Las consecuencias fueron las derivadas del comportamiento de los liberales para con los estamentos populares, a los cuales utilizaron e instrumentalizaron para acabar con el antiguo régimen, para convertirse ellos en los nuevos ricos, en los nuevos terratenientes que a diferencia de los anteriores, éstos, parcelaban las tierras y bienes comunales, que eran privatizadas bajo la bendición del nuevo régimen liberal que las había malvendido por cuatro duros, consecuencia por la cual unos cuantos usureros y descendientes de comerciantes y burgueses que se habían enriquecido con el mercado colonial, se terminaban adueñando de los bienes, tierras y propiedades comunales que siempre habían pertenecido a los estamentos populares.

Así que los culpables de los atropellos, los desafueros y las privatizaciones, y de la implantación del capitalismo, fue culpa y consecuencia de los liberales, NO de los carlistas. Sólo cuando el carlismo en el siglo XX es dirigido por integristas católicos, es cuando las masas populares lo abandonan en favor del movimiento obrero marxista y el anarquismo. El carlismo era un movimiento y lo sigue siendo todavía socialista autogestionario y confederal y también monárquico legitimista que denuncia y sigue denunciando la usurpación de la Corona de las Españas por el heredero del dictador Franco, que son los representantes dinásticos de una monarquía capitalista que vendió a los ciudadanos de las Españas.

El gatopardo, o los gatopardos son la nobleza que traicionó al Rey Legítimo y se vendió al capitalismo. El último Rey de Nápoles y Sicilia o Reino de las dos Sicilias, Francisco II de Borbón fue depuesto por las tropas de Garibaldi y la casa de Saboya que representaban en bando liberal y capitalista contra el "absolutismo". Las clases campesinas sufrieron en sus carnes lo que fue cambiar de antiguo régimen al nuevo liberal y capitalista, porque perdieron sus casas y viviendas ancestrales, sus tierras comunales que cayeron en la privatización. Surgió el Brigantaggio que es el Carlismo Napolitano y Siciliano en respuesta a las medidas liberales de la oligarquía capitalista. Muchos nobles, la mayoría de ellos abrazaron las ideas liberales porque les garantizaba la propiedad privada y la enajenación de sus propiedades reconocidas por el régimen liberal garibaldiano. Los gatopardos fueron los nobles traidores a su Rey Legítimo, como lo fueron los nobles que abrazaron el liberalismo capitalista sumandose a la causa de Isabel "II" contra el Rey don Carlos V de Borbón. La mafia surgió del Brigantismo, de una parte del movimiento legitimista, de los inadaptados al sistema capitalista. En el Carlismo también hubo un principio de "mafia y terrorismo" porque estaba formado por los inadaptados al sistema capitalista, por los excluidos y marginados del sistema.

Las guerras carlistas las empezaron los liberales con las privatizaciones de los bienes comunales y la abolición foral, la imposición del centralismo, la privatización y el capitalismo. Fue una lucha de clases que enfrentó al pueblo (estamentos populares empobrecidos) con la oligarquía capitalista ( banqueros, grandes comerciantes, alta nobleza, jerarquía de la Iglesia, altos mandos militares). El ejército estaba pago por la oligarquía. De hecho a los carlistas se les consideraba bandidos, facciosos, populacho, ... todos los atributos referentes a señalarlos como los "rebeldes primitivos" que se sublevan y luchan contra la expropiación que produce el capitalismo. Las guerras carlistas las provocaron los liberales con sus abusos, desafueros y latrocinios del comunal público.

Reprochar a los carlistas el derramamiento de sangre por los conflictos de las tres guerras carlistas del XIX, es un ejercicio de ignorancia e hipocresía y una falta de empatía. ¿Que habriais hecho vosotros, si os hubieran quitado vuestro trabajo, vuestra casa, vuestros bienes y recursos? Es como si veis las películas entre indios y vaqueros, los vaqueros son los malos porque condenan a los indios a la reserva de la marginación social y económica. Eso es lo que produjo el capitalismo en las Españas. Pero como a vosotros os han contado que el enfrentamiento entre carlistas y liberales era por un lado los carlistas siempre absolutistas contra los liberales siempre progresistas, cuando resulta que los promotores y líderes de ese liberalismo eran generales golpistas como Narvaez, Espartero, O Donell, Primo de Rivera, Franco o políticos elegidos por sufragio censitario en el contexto de una "democracia formal de los ricos". Los carlistas despreciaban el parlamentarismo porque la democracia estaba secuestrada, como lo sigue estando por los capitalistas, pero el carlismo no renuncia a la democracia, y por eso defiende el socialismo de autogestión global como meta para alcanzar la verdadera autogestión de los pueblos y sus distintas soberanías: alimentaria, energética, territorial, ecológica...