miércoles, 25 de febrero de 2015

LAS OPCIONES ALTERNATIVAS EN EL CAMINO DE LA DEMOCRACIA

Carlos Hugo de Borbón Parma

Historia de una disidencia (Prólogo del Libro)

s.a.r.  don jaime de borbón parma y orange-nassau / washington 2001
25 de febrero de 2015 
Cuando estaba en auge el régimen de Franco, mi padre, Carlos Hugo de Borbón Parma, luchó junto a los suyos por el cambio democrático en España.
Su figura se proyectaba entonces hacia el futuro en tres ámbitos: el propiamente dinástico, el inmediato de la lucha contra la opresión del régimen autoritario y el impulsar una ideología con proyecto de futuro para liberar y reconstruir una sociedad reprimida hasta entonces. En la actualidad, muy pocos saben por qué su figura y su historia han estado al margen de la historiografía oficial.
Por supuesto, mi padre no era el único en el campo de la lucha por la democracia; eran muchos los que, con distintos medios, pretendían alcanzar la misma meta.

Hoy, en el transcurso de una generación e incluso más, aún se manifiestan viejos rencores. Pero aun así podemos estudiar más a fondo que antes a estos actores principales de este período de la transición. Mi padre pudo realizar esta tarea porque tenía tras de sí una larga tradición y una responsabilidad familiar y política en España.
No obstante, de poco le hubiera servido la legitimidad que había heredado de sus antepasados sin su muy personal y original análisis de la situación y liderazgo que ejerció, que mereció la confianza y el apoyo necesarios para conducir un movimiento popular de semejante magnitud.
Josep Carles Clemente, el reconocido historiador del carlismo, lo ha convencido finalmente para hablar de su pasado y así poder transmitir su experiencia.
... el gran éxito que muestra la vida de mi padre es esto que considero esencial: el haber vivido para aquello en lo que creía profundamente
Mi padre nació en 1930, lejos de España, en un país desgarrado por la guerra. Cuando tenía 15 años pudo, al fin, contemplar una Europa pacificada y entonces volver su mirada a España, preguntándose con preocupación cómo se podría encaminar el país hacia la democracia.
Su propio padre había luchado en las dos guerras mundiales como oficial belga y, naturalmente, se había visto envuelto en nuestra guerra civil por su responsabilidad frente al carlismo. Luego había sido encarcelado y deportado por los nazis a un campo de concentración, como consecuencia de su labor de resistencia como responsable de un maquis en el centro de Francia. De él heredó la voluntad de lucha por la justicia. Así que, cuando terminó sus estudios universitarios y estaba cumpliendo con las prácticas correspondientes en el sector privado, optó por dedicarse a la causa del carlismo y de la democracia, en contra del régimen opresor del general Franco. Era ésta una opción arriesgada, no sin grandes peligros.

Pero así su vida ha sido una existencia llena, ha logrado capitanear a su comunidad hacia la libertad de idear un futuro más participativo y más generoso. Y no tiene que preguntarse ahora "por qué no me he comprometido  con mis ideales" y lamentar no haberlo hecho.

La vida de nuestros padres ha sido un ejemplo para que nosotros también nos podamos comprometer con los valores en los que creemos, sin preocuparnos de las consecuencias que nos puedan acarrear.
Pienso que el gran éxito que muestra la vida de mi padre es esto que considero esencial: el haber vivido en lo que creía profundamente.
Este libro escrito por nuestro historiador y amigo Josep Carles Clemente, un hombre que estuvo en todo momento al lado de mi padre, es un bello y válido homenaje no sólo para los carlistas sino para todos los españoles.

S.A.R. Don Jaime de Borbón Parma y Orange-Nassau
Washington, marzo de 2001.