sábado, 7 de febrero de 2015

IL GATTOPARDO: LA NOBLEZA QUE TRAICIONÓ AL PUEBLO

"Que todo cambie, para que todo siga igual"
Imagen película "Il Gattopardo"

A la llegada de las revoluciones capitalistas del siglo XIX, protagonizadas por la oligarquía financiera, comercial y terrateniente dio comienzo el golpe mortal al Antiguo Régimen.

En Italia, la unidad de los diferentes reinos liderada por Garibaldi y la Casa de Saboya movilizaba a los liberales capitalistas al objeto de acabar con los reinos de Nápoles y Sicilia.

Curiosamente la estructura del absolutismo y el sistema de Antiguo Régimen permitía la vigencia de los comunales, una serie de tierras que trabajaba el campesinado, donde tenían sus viviendas ancestrales, basado todo ello en el derecho de propiedad de usufructo, ya que la propiedad nobiliar estaba amortizada, solo servía para testar y transferir a la sucesión familiar como elemento intergeneracional o transgeneracional, así la nobleza no podía vender el "patrimonio feudal", porque atentaría contra el "derecho de usufructo campesino".
Garibaldi

La llegada del capitalismo a la Europa continental en el siglo XIX, significó la quiebra de estas relaciones existentes entre nobles y campesinos, y esa ruptura vendría dada unilateralmente de manos del poder comercial y financiero de la burguesía capitalista.

La burguesía capitalista se atraería a una buena parte de la aristocracia nobiliar para aprovecharse del desmantelamiento del Antiguo Régimen en perjuicio de los campesinos que fueron expropiados de sus tierras y viviendas ancestrales. La nobleza que permitió esta injusticia se les conoce por el nombre de "Gatopardos".

La nueva relación entre la burguesía financiera y comerciante y los gatopardos estaba basada en el deseo de estos últimos por adquirir liquidez siempre que el nuevo sistema capitalista les permitiera vender las propiedades del "patrimonio feudal amortizado". A través de la desamortización se procedería a la desvinculación feudal, de manera que aquellas tierras y bienes de usufructo podrían ser vendidas al mejor postor.Y quién mejor que los acaudalados burgueses podrían adquirir aquellos bienes, con lo que se expropió al pueblo y a los estamentos populares.

Los Gatopardos contrajeron matrimonio con las hijas de los burgueses comerciantes, y los burgueses comerciantes casaron con hijas de nobles arruinados. Así se sellaría la alianza entre los Gatopardos y la burguesía capitalista, con el objetivo de aniquilar el Antiguo Régimen que ya no les beneficiaba y al mismo tiempo se expropiaba al campesinado.
Campesinos trabajando en las tierras comunales

Así daría comienzo la guerra socioeconómica de la lucha de clases, una guerra declarada unilateralmente por la oligarquía capitalista hacia una amalgama interestamental de nobles, pueblo y bajo clero que se aliarían formando la causa legitimista. Un legitimismo descrito por Marx y Engels en el Manifiesto Comunista llamado como "socialismo feudal". Los "socialistas feudales" fueron los primeros en darse cuenta de los efectos negativos del capitalismo y como les afectó la expropiación de los bienes y las tierras que habían comprado los burgueses adinerados y los Gatopardos traidores aliados a estos últimos.

En los reinos del sur de Italia entonces aparecieron los Brigantes Legitimistas para luchar contra la unificación italiana que en realidad significaba la imposición del yugo capitalista.

Los Gatopardos fueron los nobles supervivientes a las transformaciones sociales capitalistas, los que se aliaron con la burguesía financiera con el fin de "que todo cambie, para que todo siga igual". El último baile de la película de "Il Gattopardo" representa muy bien la decadencia de la vieja nobleza que había traicionado sus valores para aliarse a los piratas capitalistas de nuevo cuño.
Francisco II de Nápoles y Sicilia depuesto por Garibaldi con la unificación italiana que lideró la Casa "Gatoparda" de Saboya, fue defendido por los Brigantes Legitimistas Sicilianos y Napolitanos. De la causa Brigantista surgiría en un futuro la mafia, sociedad que no aceptó las reglas del capitalismo, aunque finalmente las terminarían asumiendo.



Hoy en día encontramos reyes, nobles y príncipes Gatopardos, como Luís Alfonso de Borbón casado con Margarita Vargas, una burguesa hija de una de las familias de potentados capitalistas del petróleo con intereses en Venezuela y que se llevaron un buen sopapo cuando subió el presidente Hugo Chávez en Venezuela, pues supuso la estatalización del negocio petrolífero y que los oligarcas de los Vargas quedasen fuera del lucro que les reportaba.
Luis Alfonso y Margarita Vargas






Constantino II de Grecia es otro Gatopardo y muchas de las monarquías del mundo de hoy, por no decir totas son unas Gatopardas, que han preferido pactar con el enemigo que expropió al pueblo, que le declaró la guerra al pueblo, que comenzó la lucha de clases e impuso el capitalismo; pues la verdadera nobleza radica en defender a los débiles y no pactar ni aliarse con sus agresores.

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