martes, 27 de enero de 2015

PRIMERAS MEDIDAS DE JUSTICIA SOCIAL DEL PRIMER MINISTRO GRIEGO ALEXIS TSIPRAS



El nuevo primer ministro griego Alexis Tsipras ha comenzado hacer justicia con una serie de primeras medidas duplicando el salario mínimo hasta 751 € y facilitado la energía a 300.000 hogares sin recursos. También ha puesto a disposición de los colectivos vulnerables y familias que lo han perdido todo el antiguo hotel IONIS de la ciudad de Atenas que cerró durante la crisis y no se estaba utilizando sus instalaciones para albergarlos.

Se trata de medidas de justicia social que el liberalismo capitalista burgués desconoce porque no conoce moral alguna, por su maquinismo, su doblez, su inhumanidad, su insensibilidad, por su falta de nobleza, ¡qué podemos esperar de esos banqueros, de esos ruines despiadados capitalistas que pelean entre si como hienas!
Hotel IONIS de Atenas convertido en albergue

Estas medidas populares y justicieras son las que en el imaginario colectivo del pueblo durante muchos años  quedaron impresas volcadas en lo que fue "la justicia del Rey", la "justicia del Príncipe" que ponía en jaque a la oligarquía terrateniente y comercial, y ello me ha recordado al antiguo principado de Valaquia y al príncipe Vlad Dracul, el famoso Drácula.

La leyenda negra no ha ayudado a comprender y entender a uno de los príncipes más escandalosos de la cristiandad. Bram Stoker lo imaginó herético renegando de Dios como un apóstata ateo para servir a la oscuridad transformado en un vampiro. Sin embargo, algunos se olvidaron de la "justicia del príncipe".
Vlad Dracul: "No importa bajo que bandera pelee, siempre y cuando sea por la misma causa"

¿Qué se espera de la realeza de los príncipes ante situaciones de injusticia social? Pues que éstos respondan y estén a la altura de las circunstancias al lado del pueblo que sufre contra las injusticias producidas por mercaderes y usureros capitalistas.

¿Qué responde Constantino de Grecia? el que fuera rey de Grecia. Se ha mantenido mudo, no ha dicho nada. Demuestra no querer a su pueblo. Un "Rey" como él, demostró su pretensión "gatoparda", de preferir estar aliado con la oligarquía comercial capitalista y formar parte de ella, en lugar de mantener su nobleza rechazando a esa vil burguesía. Pero que podemos esperar de esas monarquías capitalistas burguesas decimonónicas establecidas por los ingleses en Grecia y en otros tantos lugares? Nada. Porque Constantino es de origen alemán, no es un Paleólogo.
Constantino II de Grecia

Volviendo a Vlad Dracul, príncipe de Valaquia, cuentan que una de sus primeras medidas tuvo como acontecimiento una gran fiesta tras su coronación donde invitó a toda la oligarquía comerciante, de nobles boyardos y mercaderes en torno a su mesa donde se servía una gran comilona, un gran manjar apetitoso ofrecido en el palacio de Vlad. 

¿Qué celebramos noble príncipe? preguntaron los mercaderes y boyardos. Vlad respondió: mi coronación con el fin de la injusticia. He aquí la justicia del príncipe. El siglo XV en Rumanía era un siglo cruel y despiadado, muy parecido al resto de Europa. Hay que entender los hechos del pasado en su contexto histórico.
Constantino XI Paleologo, último emperador de Constantinopla

Mientras disfrutaban de la gran comilona, los nobles y mercaderes que representaban la oligarquía capitalista del momento eran interpelados por el príncipe Vlad, de manera amistosa y misteriosa. Una de aquellas preguntas tenía que ver con la perdurabilidad y estabilidad del Estado Principesco que Vlad representaba en ese momento: ¿Cuántas invasiones turcas ha sufrido Rumanía en los últimos años? y ¿Cuántos príncipes ha habido en Valaquia durante los últimos 5 años?  Las respuestas de mercaderes y boyardos fueron respectivamente: "unas cuantas decenas de veces" y "dos o tres quizá". A lo que Vlad siguió: "¿Y quién o quienes creéis vosotros que tienen la culpa de las injusticias por las que atraviesa el pueblo de Valaquia? ¿A qué se debe esa inestabilidad? ¿Es el destino? ¿El infortunio? ¿la mala suerte?.

Los mercaderes y boyardos se miraban con complicidad con actitud recelosa ante el príncipe. A lo que Vlad, sentado en su trono, señaló: "Vosotros sois los culpables".
Vlad y el Mercader

A un chasquido de los dedos de las manos del príncipe, los guardias cerraron las puertas del palacio de Tirgoviste y de allí no salió vivo ningún usurero mercader ni noble boyardo traidor.

Era la manera del siglo XV de poner freno a la injusticia, de decirle a la oligarquía: "hasta aquí hemos llegado", Estamos en el siglo XXI con hambre de justicia social y dignidad. Los tiempos han cambiado, pero el trasfondo sigue siendo el mismo de lucha por la justicia.

En Grecia se ha derrocado a través de las urnas un gobierno derechista que representaba los intereses de esa oligarquía capitalista. Esa oligarquía capitalista hoy procede con otros medios y otras formas, hace daño al pueblo. La respuesta del presidente Alexis Tsipras es la de hacer justicia, poner a cada uno en su sitio, y sobretodo a esa oligarquía capitalista que ha estado imponiendo los malos usos y se ha aprovechado del desmantelamiento del estado privatizándolo todo y dejando desprotegido al pueblo griego y al resto de pueblos del mundo.
Vlad y los Boyardos

La moraleja de la historia de Vlad, es lo que espero de un príncipe justo, no es el hecho en si de la matanza de usureros y boyardos, que al fin y al cabo los convierte en víctimas referentes de la "contrarrevolución conservadora neocon", sino el hecho de poner las propiedades y bienes privados que estos robaron al pueblo, para ponerlos a disposición del pueblo haciendo justicia. Aquí Vlad es una inspiración romántica y un reclamo de la justicia. No es matanza lo que se reclama sino justicia. Y ha tenido que llegar a Europa Alexis Tsipras en Grecia, para hacer justicia. Él no es rey, pero ha hecho lo que corresponde hacer a un rey: hacer justicia defendiendo al pueblo de los verdugos opresores capitalistas.

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