lunes, 27 de enero de 2014

EL CARLISMO DINÁSTICO. LA MONARQUÍA EN EL CARLISMO


En el libro “Qué es el carlismo" de la colección política la Gaya Ciencia del año 1976, escrito por SMC don Carlos Hugo I de Borbón y por el Secretario General del Partido Carlista José María Zabala, se explicaba claramente y se confirmaba la monarquía en el carlismo, la cual sigue para nosotros como carlistas completamente vigente y dice así:

“El Carlismo se ha caracterizado siempre por ser más dinástico que monárquico.
El pleito dinástico que surgió en 1833 era consecuencia de un pleito político y social que estaba planteado entonces en el país. Cada una de las dinastías representaba una corriente ideológica distinta, a dos sectores de la población. La liberal, era minoritaria, representaba los intereses de una clase privilegiada que controlaba el poder económico y social y se hacía portadora de las corrientes liberales y burguesas de la época, mientras que la carlista representaba los intereses de la mayoría del pueblo.
La forma monárquica para el Carlismo era la consecuencia de un fenómeno dinástico y esta dinastía era reconocida por el pueblo como la legítima porque se erigió en defensora de las libertades forales y populares, pero no implicaba por parte del pueblo un compromiso con la forma monárquica, mientras que el sector capitalista, liberal y burgués basaba su dinámica en la instrumentalización de la monarquía. Así el Carlismo siempre fue dinástico mientras su Dinastía mantuviese la legitimidad de ejercicio basada en el pacto con el pueblo para defender sus intereses. El monarquismo en el Carlismo no ha existido nunca y su bandera monárquica se refería más a un liderazgo dinástico que a una forma monárquica.
Los elementos constitutivos de la monarquía carlista surgirán de la soberanía popular que reconocía a esta dinastía como posible representante de una forma monárquica que garantizase la continuidad y permanencia intangible de las libertades forales y los principios de la justicia.
La sucesión o automatismo de la sangre queda condicionada al ejercicio de los deberes impuestos por la voluntad popular.
En el proceso interno del Carlismo el factor dinástico ha representado ser el elemento unificador de todas las corrientes y el arma defensiva del pueblo contra todos los intentos de la oligarquía para instrumentalizar al Carlismo para el juego de sus intereses económicos, sociales y espirituales. Esto es una realidad histórica.En los momentos actuales la Dinastía en el Carlismo, sin perjuicio de los derechos que le corresponda, es el elemento polarizante y aglutinante de todas las fuerzas que componen el Carlismo, fuerzas que en algunos casos han representado diversas tendencias. Su papel, mediante pacto, es de dirección máxima del Partido y árbitro de estas posibles tendencias”.

viernes, 17 de enero de 2014

EL INTERMEDIO Y LOS CARLISTAS



Estimados Gran Wyoming y Dani Mateo. Os escribo porque como siempre admiro vuestro programa de humor crítico e inteligente, pues soy seguidor de vuestro programa. Ayer Jueves día 16/01/2014 se habló de los carlistas y se nos situó a todos dentro de la extrema derecha reaccionaria diciendo que todos los carlistas apoyamos como "Rey" a Sixto Enrique de Borbón. Quisiera con este mensaje dejar claro que no todos los carlistas somos unos reaccionarios, integristas ni fascistas, porque como sabrás existe el Partido Carlista que en los años 60 y 70 del siglo XX tuvo una importancia extraordinaria en el seno de la oposición antifranquista, y que estaba dirigido por el llamado "Príncipe Rojo" Carlos Hugo de Borbón Parma, bien conocido por la defensa de planteamientos socialistas autogestionarios y federalistas para las Españas. Así comenzaba la aventura de un carlismo democrático, progresista y de izquierdas. Un fuerte abrazo y un besazo muy fuerte para todas vuestras chicas, en especial para Sandra Sabatés. ;-)

domingo, 12 de enero de 2014

¿QUÉ ES LA ECONOMÍA?

Colaborador articulista: José Antonio Sánchez Cabezas


Platón: "La economía es un juego de suma cero"

Responder a la pregunta que sirve de título a este artículo es mucho más complejo de lo que parece. De hecho, entiendo que es una pregunta con varias respuestas: 

1ª Respuesta: la definición.

Según los libros de economía, esta se define como “La actividad que se dirige a la satisfacción de las necesidades humanas empleando medios escasos con arreglo al principio de máximo aprovechamiento”. 

Estas palabras nos dan los tres elementos que debemos tener siempre en cuenta: por un lado, los recursos, que es aquello a lo que se aplica la ciencia económica; luego tenemos las necesidades de la población, que es lo que se intenta satisfacer; finalmente, tenemos la relación entre recursos y necesidades que dan lugar a la economía: la escasez.

Esto último es algo que no debemos perder de vista jamás: para que surja la economía, los recursos deben ser insuficientes para satisfacer las necesidades. La razón es que, si hay recursos en abundancia, no hace falta economizarlos. Es más: un recurso abundante no puede ser un bien económico.

El ejemplo más claro en este sentido es el aire respirable. Lo necesitamos para vivir, y además de forma inmediata y permanente. El ser humano puede sobrevivir durante semanas sin comer, y durante algunos días sin agua, pero solo resistimos unos pocos minutos sin respirar. 

Y, sin embargo, no existe ninguna tienda que venda aire... 

El motivo es que el oxigeno es abundante, y está disponible para todos. Dicho en términos de mercado, tiene una oferta tan abundante que cubre las necesidades de todos, por lo que no puede haber un mercado del aire. No necesita ser gestionado económicamente. 

En consecuencia, ya tenemos una primera respuesta la pregunta. ¿Qué es la economía? Es el resultado de la escasez. 

2ª Respuesta: la fuerza que da forma a la sociedad humana. 

Cuando se menciona la palabra “economía”, la imagen que nos viene a la mente provienen de nuestra sociedad modera: personas comerciando, dinero imprimiéndose, agentes de bolsa gritando como posesos...


No es algo que relacionemos, por ejemplo, con los nativos americanos, por que la imagen que se nos ha vendido de ellos es la de un colectivo sabio y apacible que vivían en comunión con la naturaleza.

En realidad, los nativos americanos, como cualquier sociedad humana, estaban maniatados por la economía, y de, hecho, fueron varias las civilizaciones precolombinas que desaparecieron debido a un colapso económico. En este sentido, el mejor ejemplo son los pueblos que habitaron las zonas centrales de los actuales EEUU durante milenios. Esta civilización tuvo un auge increíble, formando grandes centros urbanos densamente poblados, hasta que agotaron los recursos naturales; deforestaron a conciencia los territorios de Nuevo México, Colorado, Utah y Arizona -que actualmente siguen siendo semidesérticos-, cayeron en la guerra y el canibalismo debido a la escasez, y finalmente desaparecieron sin dejar más rastro que las ruinas de sus ciudades.

Cuando hace mil años los indios navajos hallaron esas ruinas, como no sabían qué pueblo las había levantado, se refirieron a ellos simplemente como “anasazi” (“Los Antiguos”), que es el nombre con el que se les conoce actualmente.  


Incluso vistas hoy, las ruinas anasazi no se parecen a nada que asociemos a los “nativos americanos”.


Por lo tanto, la economía ha dado forma a las sociedades humanas desde siempre: sobreviven explotando los recursos disponibles, progresan cuando tienen mucho éxito en dicho empeño, luchan entre ellas cuando comienzan a escasear, y colapsan cuando ya no hay suficientes. 

Todo auge, toda crisis, y toda guerra se producen por razones económicas, aunque se intenten enmascarar tras otros motivos. 



Por lo tanto, ya tenemos una segunda respuesta: ¿Que es la economía? Es la fuerza que moldea la historia.

Y llegados a este punto, podría dar fin al artículo y parecería que ya está todo dicho sobre la importancia de la economía. Pero sería una impresión falsa. Porque no es solo la humanidad...

3ª La lucha por la vida.

Al igual que idealizamos a los nativos americanos, nuestra imagen del ciclo natural es una especie de circulo cerrado, completo en sí mismo, y perfectamente equilibrado.



Aquellos que pertenezcáis a mi generación recordaréis sin duda la película de El Rey León, obra de Disney es un hermoso resumen de la actual ideología ecologista. En el film existe un primer momento en el que todo funciona con armonía, y ese orden está personificado y defendido primero por el león Mufasa, y después por su hijo, Simba. Es el Ciclo de la Vida. Ciclo que rompen el león Scar y las hienas, que forman una alianza contra natura que les permite explotar los recursos a su alcanza de una forma “industrial”, hasta agotarlos y arrastrar a su mundo al hambre crónica y la decadencia, hasta que reaparece Simba para derrotar a Scar y devolver la sabana africana a su orden natural.

No obstante, una vez nos detenemos a analizar el funcionamiento del medio natural, nos encontramos con algo muy distinto al amable equilibrio del Ciclo de la Vida. De hecho, nos encontramos con poblaciones de animales que se multiplican por encima de los recursos disponibles, exactamente igual que lo hacen las sociedades humanas, y que, en consecuencia, se ven arrastrados a una lucha por esos recursos.

Así, el lobo de un bosque no vive en armonía con el resto de animales, a los que dará muerte para alimentarse de ellos. Ni siquiera vive en armonía con el resto de su raza, pues los lobos se multiplican siempre por encima del número de presas disponibles, por lo que deben de luchar a muerte entre ellos por los territorios de caza existentes. 



Solo los lobos más fuertes sobrevivirán y lograran aparearse, con lo que serán esos genes los que pasen a la siguientes generaciones. 

Este mismo principio se aplica a todos los seres vivos. Incluso las plantas están inmersas en una doble lucha: en primer lugar, los árboles de la selva crecen lo máximo posible para que sus hojas alcancen la luz solar, que es la energía que necesitan para convertir las sales y minerales de la tierra en alimento. Si un árbol se ve superado por la copa de los demás árboles, quedará bajo la sombra de estos y morirá. 



Pero hay aún otra guerra, una subterránea, que es la que libran por conseguir los nutrientes de la tierra, imprescindibles precisamente para poder crecer y competir por la luz solar. Para hacerse con ellos extienden una red tortuosa de raíces, que compiten con las raíces del resto de árboles en su búsqueda por los recursos minerales. 

En resumen, la vida siempre se multiplica hasta superar los recursos disponibles, momento en el que hace su aparición la escasez, y, con ella, la economía. 

Por lo tanto, ¿qué es la economía? Una manifestación de la lucha por la vida. 

4ª El juego de las sillas. Suma cero y crecimiento cero.

Erase una vez un profesor de parvulario que enseñó un día a sus alumnos un juego llamado “las sillas musicales”. El juego consistía en poner diez sillas en circulo, mientras doce de los niños corrían alrededor al ritmo de una cita de música. Llegado un momento, el profesor detenía la música, y todos los niños debían sentarse en un silla. Pero debían darse prisa, pues no había sillas para todos.

Tras un rato jugando, el profesor se dio cuenta de que los dos niños más lentos siempre eran los mismos, y que estaban al borde de las lágrimas. Apenado, llamó a la clase de al lado, y pidió que le trajesen dos sillas más. Y el profesor de la clase contigua le envío las dos sillas, que eran llevadas, cada una, por dos alumnos. 

“¿A qué están jugando?”, preguntaron los niños de la otra clase al llegar con las sillas.

“A las sillas musicales” respondió al profesor. 

“¡Que guay! ¿podemos jugar? ¿podemos?” suplicaron los recién llegados. El profesor, vencido de nuevo por sus sentimientos, les permitió unirse al juego, y se encontró con que ahora tenía doce sillas, pero había dieciséis jugadores, por lo que había cuatro alumnos que siempre perdían. Así que pidió cuatro sillas más, que fueron traídas por otros ocho alumnos, que a su vez quisieron quedarse a jugar...



Hay dos conceptos que se confunden a menudo: los factores de crecimiento cero, y los juego de suma cero. 

Los factores de crecimiento cero son aquellos elementos cuyo cantidad viene dada desde el principio, y no pueden aumentar. Por ejemplo, la edad de una persona es un factor de crecimiento cero, pues no puedes “regenerar” la edad que has superado. Una vez dejas atrás tu infancia, es imposible dar marcha atrás al reloj para recuperarla. 

El juego de suma cero, por su parte, es aquel que está compuestos de dos o más factores, uno de los cuales son los jugadores, que compiten por un segundo factor, que puede ser cualquier cosa (sillas, dinero, alimento...). La clave del juego de suma cero es que aquello por lo que compiten los jugadores es insuficiente para satisfacerlos a todos, por lo que el éxito de unos provocará el fracaso de otros. En consecuencia, es indiferente que el número de jugadores y el de recursos varíe. Lo que importa, para que continué siendo un juego de suma cero, es que los jugadores superen en número los recursos disponibles por los que compiten. 

En el cuento del principio, el profesor intentaba romper el efecto “suma cero” aumentado el número de sillas, pero sus esfuerzos se veían frustrados por el paralelo aumento del número de jugadores. 

Sirva todo esto para ilustrar la siguiente afirmación: la economía es un juego de suma cero. 

Hay muchas personas que se oponen a esta idea; afirman que es imposible que la economía sea un juego de suma cero, pues, a lo largo de la historia, los recursos de los que dispone la humanidad han aumentado constante. Pero los que así piensan están confundiendo el concepto de “juego de suma cero” con el de “factor de crecimiento cero”. Dicho de otra manera, ignoran que la economía se compone de dos elementos: los recursos, cuyo número es lo único que tienen en cuenta, y las necesidades humanas, que es el factor que ellos están ignorando.



Da igual que la tecnología aumente el número de recursos disponibles; si, paralelamente a ese progreso material, se produce un aumento de la población que mantiene las necesidades humanas por encima de los recursos disponibles, la economía continúa siendo un juego de suma cero.

Además, lo que hace que un juego sea “de suma cero” es la escasez. Si hay escasez, hay juego de suma cero. Pero, como ya vimos en nuestra primera respuesta a la pregunta, la economía solo puede existir cuando hay escasez. Lo cual nos lleva a la última respuesta:

¿Qué es la economía?

Es un juego de suma cero.

sábado, 4 de enero de 2014

FÉLIX RODRIGO DE MORA Y EL ANARCO-CAPITALISMO


El Anarco-Capitalismo es la defensa del sistema de explotación capitalista ultraliberal. Los anarco-capitalistas dicen defender a la sociedad, pero realmente defienden el poder del dinero, la propiedad privada y la explotación de esa sociedad por parte de una minoría capitalista. Pensar como un anarco-capitalista es tiránico, verdaderamente repugnante y horrible.


Este pensador nos retrotrae a una visión capitalista y ultra liberal del Antiguo Régimen en sus reflexiones y escritos. Subraya la no existencia y la no intervención de ningún poder público en la economía, relacionando este hecho con la historia política de la humanidad.

Al analizar los cuerpos intermedios de la sociedad de antiguo régimen, habría que recordarle que se trataban de tres estados: Clero, Nobleza, y Brazo Real o también llamado tercer estado, que era una especie de cajón de sastre donde estaban campesinos, jornaleros, artesanos y comerciantes, tanto grandes como pequeños.

Si bien es cierto que el feudalismo tiene unos rasgos anárquicos, ya que los agentes sociales se organizaban e interactuaban sin la presencia de un fuerte poder público, ello no quiere decir que no existiera dicho poder ya que estaba encarnado en la Corona, en la monarquía.

Puede que el autor de quien hablo, ignore la presencia de “lo público" en la Corona, y lo haga de manera intencionada para servir los intereses del sistema de explotación capitalista.

Durante el antiguo régimen feudal, la presencia del sistema feudal y su funcionamiento, no fue el mismo, ya que la institución monárquica fue ganando peso frente a los intereses privados que representaban los señores feudales.

Felix Rodrigo de Mora, pretende ignorar con su defensa del anarco-capitalismo, que la Nobleza y el Clero, durante el feudalismo, fueron los estamentos o estados sociales más anticapitalistas que existieron. Abominaban de las actividades mercantiles, rechazaban el préstamo a interés consiredaro usurero, defendían la doctrina Platónica del justiprecio y afirmaban como Platón que “el mercado es un juego de suma cero porque cuando unos ganan es porque otros pierden". No entiendo a don Felix cuando intenta en sus escritos y reflexiones ignorar todo esto para seguir empeñado en la defensa de su “anarco-capitalismo".
El anarco-capitalismo es la defensa de un sistema económico donde los agentes eligen sus preferencias participando en la economía capitalista sin interferencia alguna de ningún poder público en la economía. Para defender este sistema, don Félix trata de legitimarlo retrotrayéndose a la Edad Media, basando su aprecación en la no exstencia de un poder público que pusiera límites al mercado y al capitalismo.

Pero don Félix se equivoca porque ignora todas las aduanas y aranceles locales y barreras al comercio existentes en territorios y ciudades. Ignora también la presencia fuerte de los municipios y de los gremios en la intervención en los precios de los productos, bienes y servicios. También ignora la presencia de los bienes y tierras comunales vinculadas a los municipios mediévales. Así pues, su anarco-capitalismo queda en una ignorancia que en un precio de un bien medieval no pesaba la libre interactuación de la ley de la oferta y la demanda, sino el valor del trabajo, la no alienación en el trabajo, el tiempo dedicado, el valor sentimental del bien producido, todas estas cosas que posteriormente Karlos Marx nos recordaría en el siglo XIX.

¿En qué se habrá fundamentado don Félix para interpretar que el futuro está en el anarco-capitalismo?
El desmantelamiento del estado de bienestar que estamos sufriendo, la pérdida de soberanía política de los Estados en interés de las oligarquías económicas privadas que controlan el banco central europeo y la reserva federal de los Estados Unidos, confirman que el poder financiero capitalista se erige en el único dominador del mundo, y que a diferencia del feudalismo donde no sólo los banqueros privados emitían moneda, sino que los diferentes embriones de Estados feudales representados por la institución de la Corona también emitían diferentes monedas, luego no correspondía su monopolio a un banco central emisor controlado por una oligarquía oligopolista privada.

La monarquía, don Félix, surgió para frenar el desgobierno y el descontrol de una oligarquía feudal que campaba a sus anchas, para sujetar a los ricos, también a los señores feudales, en interés del bien público, de la rexpública. Fue por eso que los poderes feudales vieron una amenaza en la monarquía que se erigía en una fuerza capaz de someter a las oligarquías feudales. 

El Clero colaboró con la monarquía para poner coto y freno a las pretensiones nobiliares. La propia estructura económica de la Iglesia Católica era anticapitalista porque como toda estructura económica feudal establecía que los bienes y propiedades, el suelo, la tierra y los bienes inmuebles estaban amortizados en los tres Estados: Clero, Nobleza y Tercer Estado, luego significaba que únicamente servían para textar, porque eran bienes transgeneracionales, intergeneracionales, que por tradición se heredaban, como también pasaba con los empleos y puestos de trabajo, así que no veo por ninguna parte su afición de la pretenciosa ideología económica anarco-capitalista, que pretende legitimar el sistema de explotación capitalista como si éste fuese el heredero natural y tradicional del existente durante el Antiguo Régimen.

Señor don Félix, está usted mintiendo en sus escritos al pretender legitimar el sistema económico de explotación capitalista, porque éste nada tiene que ver con el existente durante el medievo. Usted está sirviendo a los intereses del capitalismo internacional por mucho “cooperativismo social" que reivindique en su anarco-capitalismo. Debería usted saber que no todos los agentes económicos gozan del mismo peso, influencia y dinero, y precisamente por eso debe de exitir una fuerza pública como la monarquía para establecer la necesaria justicia, equidad y arbitraje para impedir que las oligarquías económicas destruyan los derechos, libertades y garantías públicas que durante el feudalismo se expresaba en las Cartas Pueblas, los Cuadernos de Queja, los Fueros y Constituciones Políticas Consuetudinarias, los buenos Usos, etc.

Ustedes los neoliberales pretenden negar la democracia participativa y el principio de subsidiariedad, señor don Félix, queriendo ignorar la democracia tradicionalista socialista y participativa del pasado. Ignoran el verdadero significado de la palabra amortización, y lo que ello suponía en las relaciones económicas ya que los bienes, el suelo, la tierra, el inmovilizado material estaban vinculados a los tres Estados, arriba mencionados, de manera que era imposible su venta pero posible su arrendamiento. Para poder enajenar los bienes, el suelo, la tierra,... había que pedir autorización a la Corona, y no siempre la concedía. Recuerde señor don Félix, las concesiones mercantiles para la explotación de minas y otros negocios, sólo podía solicitarse a la Corona representante del Estado Monárquico. El monopolio que suponía la concesión de explotaciones llevó a la creación de las famosas Compañías Mercantiles, que significó el desarrollo del comercio colonial en pleno Antiguo Régimen en el que se mantenían todas las tradiciones feudales. ¿Y qué decir de la aparición de las manufacturas reales durante el siglo XVI y XVII que eran empresas públicas representantes en manos de la Corona? ¿Y qué decir de la aparición del funcionariado real que respondían al objetivo intervencionista del Estado Monárquico Tradicional en la economía del país?. Félix lo ignora.

Bajo el Árbol Local se reunían los habitantes del lugar para ponerse de acuerdo en un sistema de democracia participativa, que estaba muy alejado de los intereses económicos del dinero. Y precisamente en una época como la feudal dónde la propiedad de la tierra estaba compartida entre el Señor y el Vasallo. El campesino era dueño de hecho de la tierra, gozaba del usufructo de la misma, mientras que su Señor era dueño de derecho, de juire. Una época donde el pago podía ser perfectamente en especie y no estrictamente en dineros, donde los impuestos eran flexibles como el diezmo y no rígidos y en metálico como posteriormente lo exigiría la Hacienda Liberal Burguesa y el sistema de explotación capitalista. Así que sigo sin ver, señor de Mora los influjos del capitalismo en el Antiguo Régimen, ya que no veo relación alguna.

miércoles, 1 de enero de 2014

PRESENTACIÓN, EL ARGUMENTO DE AUTORIDAD, EL ÁTOMO PRIMIGENIO Y LAS PAREDES QUE DAN AL NORTE

Colaborador articulista: José Antonio Sánchez Cabezas


Como es la primera vez que escribo para LegitimistaDigital – y aún a riesgo de que sea la última-, considero lo más correcto ceñirnos a los viejos usos y costumbres, y, antes de entrar en materia, comenzar con una presentación.

Sin embargo, no se trata de contarles detalles personales sobre mi humilde persona; después de todo, no hay nada más desagradable que aquellas personas a las que les saludas con un “¿como estás?”, y les da por contestar a la pregunta en lugar de devolvértela. No, no. Ya que me han concedido ustedes su atención, sería injusto aburrirles con detalles de mi vida personal. En primer lugar, porque este espacio de opinión política, económica y social, no un diario personal. Y, en segundo lugar, dispongo de otras formas de aburrirles menos embarazosas...

Entonces, ¿qué clase de presentación debo hacer? Bueno, creo que debería comenzar describiendo un poco mi forma de pensar y de ver el mundo, a grandes rasgos. Y lo primero que tienen que saber es lo siguiente: no creo en los argumentos de autoridad.

                                                 La opinión de los expertos

“Esta es la cosa más tonta que hayamos hecho jamás. La Bomba nunca funcionará, y lo digo como experto en explosivos”

Almirante Willian D. Leahy, hablando de la bomba atómica, en 1945.



¿Que es un argumento de autoridad?

El argumento de autoridad, para el que no lo sepa, es sostener una conclusión basándose únicamente en el prestigio de la persona que la enuncia. Todos lo hemos oído alguna vez. De hecho, lo escuchamos constantemente. “Según la opinión de los expertos...”, arranca la presentadora del telediario. Y acto seguido suelta una sandez: 


“... Irak ya es una democracia plural y soberana”
      “... la crisis económica de España finalizará el año próximo”
          “... la Justicia española goza de total imparcialidad, y apenas sufre retrasos”

Y a cualquiera que intentase convencerle de cualquiera las tres ideas anteriores, usted le pediría, como mínimo, unos muy buenos argumentos. Sin embargo, cuando lo dice un experto, el argumento suele quedar reducido a eso mismo: a que lo dice un experto. 

Y lo peor es que hay gente que lo acepta...

Además, cabe añadir que el argumento de autoridad tiene otra cara de la moneda, y es descartar una idea, simplemente, por que la sostiene alguien que nos genera antipatía o desconfianza. Y, en mi opinión, tan equivocado es darle la razón una persona por ser quien es, que negárselo por la misma razón. 

Y dicho así, en abstracto, todos estaríamos de acuerdo. Lo que ocurre es que, una vez comienzas a debatir algo, el argumento de autoridad resulta muy seductor, muy cómodo. Exclamas: “Esto es así porque lo dice fulano de tal, que es experto en la materia”, y ya no necesitas desarrollar argumentos ni razonar tus ideas. 

Muy cómodo, realmente. 

El átomo primigenio

“No se preocupen. No habrá ningún huracán”

Michael Fish, meteorólogo británico de la BBC, en 1987, horas antes de que un huracán arrasase Inglaterra dejando tras de sí 19 muertos. 

En los años treinta estalló, en el ámbito científico, un enconado debate: por un lado estaban los físicos que proponían que el Universo era eterno y estable, sin principio ni final. Y entre los defensores del “Estado Estable” estaba Albert Einstein, que por entonces ya era el científico más famoso de todos los tiempos. 

En el polo opuesto estaban los defensores de la teoría del átomo primigenio, que sostenían que el Universo sí había tenido un principio; en concreto, que había nacido de un solo punto de densidad y calor inimaginable – punto al que se bautizó como “átomo primigenio”- que había estallado en un momento dado, por razones desconocidas, y su materia se había expandido hasta formar el Universo actual. Universo que, además, continuaba expandiéndose.

Sobra decir que era mucho más fácil defender la primera teoría que la segunda, máxime cuando la primera venía avalada por el mismísimo Einstein. 

Con todo, lo peor era que el científico que había enunciado la teoría del átomo primigenio era un completo desconocido que respondía al nombre de George Lemaitre, y era... sacerdote católico.



Por supuesto, las burlas y las acusaciones de proselitismo no se hicieron esperar. La comunidad científica nunca había olvidado, ni perdonado, los muchos errores pasados de la Iglesia Católica, y George Lemaitre se convirtió en una diana perfecta. Era demasiado fácil acusarle de estar intentando llevar el génesis a la ciencia, demasiado fácil mirar su alzacuellos e ignorar sus matemáticas.

Con todo, uno de los que se molesto en estudiar seriamente el trabajo de Lemaitre fue Albert Einstein, en busca de los muchos errores que sin duda debía contener. Al no hallar ninguno se limitó a decirle al interesado que “ sus matemáticas son correctas, pero su conclusión es horrible”.

Otros científicos, como el brillante matemático y físico Fred Hoyle, ni siquiera se molestaron en examinar la teoría del sacerdote. De hecho, el Dr. Hoyle se inventó un nombre peyorativo para burlarse de ella: la denominó “La teoría del Gran BUM” (en inglés, “The Big Bang Theory”).

Sin embargo, el padre Lemaitre perseveró en la defensa de su idea, aún bajo el aluvión de críticas. Y conforme transcurrían las décadas comenzó a ocurrir algo curioso: todos los descubrimientos de la astrofísica iban confirmando, punto por punto, la teoría del átomo primigenio. Finalmente, en 1965 un radiotelescopio captó una estática persistente que resultó ser el remanente del mismísimo Big Bang, el eco del nacimiento del Universo. Y el debate llegó a su fin. 



Un año más tarde, en 1966, George Lemaitre abandonó este mundo sabiendo que su teoría del átomo primigenio había sido bendecida por la ciencia. 

Las paredes

La historia del padre George Lemaitre es el mejor alegato que conozco en favor de juzgar las ideas no por quien la enuncia, ni porque no guste o nos dejen de gustar sus conclusiones, sino por los argumentos que las sostienen. Y ese es un principio que voy a intentar seguir en todos los artículos que escriba para Legitimistadigital.

Así, si me encuentro con una persona que sostiene que “las paredes más frías de una casa son las que dan al este, según los expertos”, otra que dice “en mi tierra siempre se ha dicho que las paredes más frías son las que dan al sur”, y una tercera que suelta una estupidez del tipo “¡es que todas las paredes de mi casa dan al norte!”, no le daré la razón automáticamente a la primera solo por citar a expertos. Escucharé los “porqués” y los “cómo” tanto del primero como del segundo. Incluso me detendré a escuchar las razones de la tercera.



Al fin y al cabo, cabe dentro de lo posible que tenga su casa en el centro del polo sur.





EL LIBRE MERCADO: excusa de la oligarquía capitalista para establecer sus oligopolios privados



Los años setenta y ochenta, hasta mediados de los noventa del siglo XX, significaron el aparente fenómeno de la llamada “ economía " mixta. El bloque capitalista, capitaneado por los EEUU pretendía dar una imagen a sus enemigos, de combinación de las libertades individuales y colectivas plasmadas en la economía de mercado, elecciones libres, contando con la presencia de un fuerte sistema público, donde la seguridad social, la educación y sanidad públicas y las empresas públicas de sectores estratégicos de la economía tenían un fuerte peso e influencia.

La oligarquía capitalista siempre vio en este hecho una amenaza y trabajó para mermar la presencia de la influencia de lo público en la economía acusándola de monopolio del estado.
El argumento esgrimido sería el de la falta de libre competencia entre los agentes económicos debido a esa tremenda presencia del sector público, que según ellos, la impedía.
El resultado fue que a mediados de los años noventa hasta la actualidad los gobernantes políticos elegidos bajo elecciones libres, donde campa el poder del dinero, comenzarían un proceso de privatizaciones para, según ellos, permitir la libre competencia, y acabar con el monopolio del estado.

Una serie de empresas públicas pertenecientes al sector estratégico de la economía fueron privatizadas y con ello la oligarquía económica capitalista se veía completamente beneficiada ya que se repartía el “mercado nacional" formando un auténtico oligopolio en el que pasarían a trabajar los expolíticos que contribuyeron en su día a venderlas al sector privado.

Ello, en lugar de haber redundado en una bajada progresiva de los precios, debido a una auténtica competencia entre los agentes económicos, ha significado un encarecimiento de los precios tal y como ha pasado en el sector energético donde nos anunciaban una subida del 11%, quedando finalmente en torno al 2%.
Este juego de cifras y porcentajes corresponden a una dinámica globo sonda para interpretar a la opinión pública con el objetivo de hacer crecer los precios y los beneficios de los oligopolistas, siendo que la libre competencia y la economía de mercado ha resultado ser la excusa de la oligarquía capitalista para desmantelar el Estado de bienestar, acusado de monopolista, para entregar los sectores estratégicos de la economía a esa oligarquía que ha establecido su oligopolio privado, anulando la libre competencia que decían defender.