viernes, 31 de octubre de 2014

Discurso de SM Don Carlos Javier de Borbón Parma

En Santiago de Compostela, a 25 de octubre de 2014.

Bueno, yo quisiera decir unas palabras antes de acabar. Decir dos o tres palabras. 
Damas y Caballeros. Queridos amigos carlistas. Gracias por estar aquí con nosotros. Mi mujer 
me manda daros un gran saludo y me ha encargado decir que siente mucho no estar aquí. Pero 
ella y yo hemos decidido que era mejor que se quede con nuestra hija pequeña Cecilia María 
que tiene pulmonía y no podíamos dejarla sola. 

Estoy muy contento de esta visita a Galicia, en Santiago. Este viejo Reino. Gracias Manuel por 
ayudar a organizarlo y por todas las buenas y bellas palabras que has dicho. Lo he pasado muy 
bien discutiendo junto con vosotros la problemática, la historia y la cultura de Galicia. 
Gracias también a los Vicecancilleres que junto contigo, Manuel, han organizado este viaje y 
hacer posible que nos encontremos todos aquí.

Es de verdad un honor haber podido daros a vosotros 6 las cruces. 6 condecorados, 6 personas 
que se lo merecen tanto, y ¡qué gusto veros aquí!. 
Seguimos la lucha para la justicia social y la lucha por nuestros valores e ideales. No olvidéis 
que tantos sacrificios, tanto trabajo, tantas raíces profundas. ¿Qué camino hemos hecho?. Este 
camino ha llevado a que las ideas del carlismo y de la Dinastía siguen vigentes después de más 
de 180 años. Es importante, no solamente porque tienen 180 años sino porque estos ideales 
son una reserva de valores para el futuro. 

Hemos llegado en esta sociedad a los límites del sistema en el cual estamos. Hemos notado 
que el sistema de nuestro mundo europeo llega a un punto de crisis. Crisis económica, crisis 
moral y crisis ética. Y lo notamos en todo lo que vemos en nuestro entorno. El sistema seguirá 
funcionando aún un poco en adelante, en un momento tremendo, pero todos sabemos en 
nuestro corazón, o en nuestra razón, que este sistema que hemos creado llega a su límite.

Pero esto no es mala cosa. Da un poco de espanto, porque se dice ¿cómo va a ser el futuro?. 
Pero esto es también una oportunidad para reevaluar ¿porqué hemos llegado a este sistema 
en el cual vivimos hoy?. Y el sistema en el cual vivimos hoy no es malo “per se”. Es un sistema 
increíble. Hemos vivido un éxito en esta sociedad impresionante. En todo nuestro mundo 
nunca hemos tenido tantos profesores, catedráticos, estudiantes, montones de libros, 
sabiduría, conocimiento, etc …. 

Nunca el producto nacional europeo, mundial, ha sido tan grande como hoy. Pero notamos 
que con todo lo que sabemos y todo lo que producimos no llegamos aún a resolver los 
problemas básicos humanos en el mundo. Y es que el sistema ha llegado a sus límites. Y eso da 
miedo. Pero también nos da la oportunidad de volver a reexaminar la razón de porqué hemos 
llegado a este sistema, que es muy lógico. Y ahora dar un salto en adelante. 
Con las ideas y valores del carlismo tenemos ahora la oportunidad de formar la nueva fase de 
la que es la cultura nuestra europea hacia el futuro. Siendo diligentes y siguiendo con los mismos valores, aunque han cambiado las palabras, ha cambiado el mundo, pero los valores 
no han cambiado. 

Para 181 años es un éxito tremendo. Muy pocas organizaciones han podido cumplir esto. Ser la 
voz de un ideal, de unos valores importantísimos para tanto tiempo, para tantas generaciones. 
Y este éxito tremendo lo hemos cumplido juntos. Juntos lo hemos hecho. 
Una cosa que lo ha hecho posible, me lo recordó Javier ayer, es que ha habido un pacto, un 
lazo, entre el carlismo y mi familia, y la familia, que ha sido diferente a todos los otros pactos 
de las familias dinásticas en Europa. Ha sido un pacto, no solamente ideológico, sino también 
del corazón. 

Y eso parece algo suave, flojo, el corazón. Es algo muy fuerte, porque ha dado la posibilidad a 
la familia de estar abierta a los carlistas y con los carlistas. No ha habido barreras de protocolo, 
de palacios con grandes rejas. Siempre hemos podido tener un diálogo, un debate, un 
intercambio de ideas y necesidades entre la familia y los carlistas. Y esto es único en Europa. 
Y esto es gracias a vosotros. Así que Yo, en nombre de la familia os agradezco esta apertura, 
este lazo de amor, que ayuda a llevar por tanto tiempo, el lazo de las ideas, y de la filosofía y 
de los valores que todos tenemos y seguimos llevando hasta el futuro. 

Muchas gracias.

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