jueves, 18 de septiembre de 2014

POR LA INDEPENDENCIA DE ESCOCIA



Escocia fue Reino, tuvo su propia Constitución y su propio Parlamento en el pasado, tuvo sus propios Reyes Legítimos de la Casa Estuardo. Escocia fue una Nación histórica y conformó su propio Estado político hasta que en 1707 el clan de los Cambell dirigido por el duque de Argyll se empeñó en su alianza con Londres para hacer frente a los legitimistas Jacobitas que tras el año 1688 reivindicaban la Corona de los tres reinos para los descendientes de Jacobo VII de Escocia (II de Inglaterra). Los unionistas fueron los orangistas y hannoverianos que impusieron una monarquía capitalista al servicio de la oligarquía y la plutocracia del imperio británico. Tras la rebelión jacobita legitimista de 1745 los escoceses sufrieron una terrible represión basada en la prohibición de: portar armas, llevar la falda escocesa, hablar Gaélico escocés que era el idioma autóctono, y la supresión del sistema de clanes. Los ingleses destruyeron la vida tradicional y comunitaria de los escoceses a los que desterraron de sus propias tierras, se les envió a las plantaciones americanas y a Nueva Zelanda y Australia. Los escoceses fueron desarraigados de su memoria histórica, fueron alienados en el capitalismo y se les hizo creer que siempre habían formado parte del Reino Unido de manera pactada y pacífica a través de la legalidad constitucional del Acta de Unión de 1707. La manipulación política del gobierno de Londres, la mentira de aquellos bandidos y la ruindad y traición del duque de Argyll jefe de los Cambell, podrá verse reparada con la independencia de Escocia, que merece libertad y dignidad después de todo lo que ha pasado este gran pueblo. Los ingleses en esta ocasión ante el día de hoy no han podido enviar a los casacas rojas y realizar la represión política, cultural y económica a la que estaban acostumbrados. Viva Escocia libre! Viva la independencia!