viernes, 19 de septiembre de 2014

EL NO DE ESCOCIA



El miedo, el chantaje y la alienación del sistema capitalista triunfa en la Escocia desarraigada que quiere continuar atada a Londres contraviniendo las tradiciones escocesas por las que lucharon los jacobitas. El miedo a la inestabilidad económica, a perder la libra inglesa, a quedarse fuera de la Unión Europea, a tener que negociar como nuevo país independiente todos los tratados y convenios internacionales, ha dejado a Escocia con el triunfo del NO emitido por los nostálgicos de la segunda guerra mundial, por la población anciana temerosa de su estabilidad y pensión, y por los comprados por Londres. Escocia tenía una oportunidad de resarcirse de la represión e ingratitud inglesas que la llevó al desarraigo total, a la alienación capitalista con la destrucción de su cultura, su organización social comunitaria, y sus tradiciones. En Escocia ha ganado el temor a perder, ha ganado el pragmatismo presbiteriano de las Tierras bajas, ha ganado la histórica influencia de la traición de los siempre vendidos a Londres del Clan de los Cambell, se ha rubricado plebiscitariamente el resultado unionista de la imposición capitalista de 1707 contraviniendo todas las reivindicaciones legitimistas jacobitas de ver Escocia como un auténtico pueblo libre. Tras el referéndum Escocés sigo pensando que la fuerza plebiscitaria y el ejercicio democrático del voto están sujetos a la perversión amenazadora y ruin que significa el poder del dinero y las finanzas. Los mercados truncan las grandes esperanzas de libertad de los pueblos como las restauraciones de sus Reyes legítimos. Escocia eligió por el temor a perder, mientras que sus oponentes unionistas se jactan de haberles permitido realizar su referéndum independentista para probar su voluntad, al mismo tiempo se les amenazaba con el chantaje ruin al aseverarles que no tendrían donde caerse muertos. La Inglaterra capitalista, lejos de obrar como el padre del hijo pródigo de la Biblia, ha obrado más como un maltratador psicológico. En vistas de que esta vez no podría enviar a los casacas rojas para hacer su contumaz y acostumbrada represión militar por la fuerza para doblegar la voluntad de los escoceses, lo han conseguido bajo la amenaza y la extorsión de un padre maltratador que amenaza al hijo que maltrata y trata de huir de su yugo con la frase de: "no tienes donde caerte muerto". Por eso todos esos cristianos ingleses conservadores que han trabajado para que se produzca este paripé, este señuelo y falsa sensación de querer hacernos ver lo gran democrática que es el Reino Unido de la Gran Bretaña, decirles que no cuela, que no nos engañan, porque ellos son los grandes maestros de la extorsión y la mentira política. El alma de Escocia reclama su libertad, y a pesar de que hayan sonado de nuevo las campanas de Londres ante la inminencia de la secesión, decir que parte de Escocia ha recuperado su conciencia de ser, su dignidad como pueblo y su rechazo al sistema de opresión capitalista que se gestó al calor de la traición de la revolución de 1688 que destronaba al último Estuardo que reinó en Inglaterra. La Escocia del día 17 de septiembre no es la Escocia del 19 de septiembre, porque su pueblo camina hacia la libertad.

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