viernes, 16 de mayo de 2014

EL ASESINATO DE ISABEL CARRASCO PRESIDENTA DE LA DIPUTACIÓN DE LEÓN PRETENDE CONTRIBUIR A LA CRIMINALIZACIÓN DE LA IZQUIERDA

La recientemente asesinada Isabel Carrasco Presidenta de la Diputación de León por una miembro y militante del Partido Popular. La derecha pretende criminalizar a la Izquierda cuando resulta que existe animadversión y odio dentro de sus propias filas por motivo de enchufes laborales y dedazos administrativos.

Existe una pretensión en los medios de la derecha de querer imputar el reciente asesinato de la presidenta de la Diputación de León a la izquierda. No les queda claro que se trata de una cuestión de rencillas familiares sobre enchufismo en el puesto de trabajo. Ellos que se dicen tan liberales son los primeros en atender al dedazo para nombrar asesores. El desenlace lo hemos conocido.


Me da la sensación que a la derecha le hubiera gustado que la mano asesina que terminó con la vida de la presidenta de la Diputación de León, hubiera sido una mano de ideología de izquierdas. Son unos máquinas en cuanto a la manipulación se refiere, porque enseguida que se anunció su muerte, esperaba que alguien de la derecha apareciera como en su día hizo Angel Acebes afirmando que “hay doble línea de investigación y que las dos apuntan a ETA”.

Ahora a la derecha en el gobierno le preocupan los insultos y las descalificaciones que pueda realizar la gente a través de internet y en las redes sociales, pero no les preocupa las amenazas de muerte vertidas por ciertos miembros del Partido Popular contra gentes que consideran “payasos de izquierdas”. La cuestión es criminalizar la protesta y reivindicaciones sociales contra los recortes, contra el paro, contra los desahucios, tratando de vincular dichas protestas con el clima de violencia verbal manifestada en algunos rincones de las redes sociales en internet.

La derecha no puede vivir sin el terrorismo porque este es su razón de ser y existir. Necesitan de la cantinela, pues lo vimos con el nacimiento del 15M, con las actividades de la Plataforma Antidesahucios. Todo lo que les huela a organización social que vaya en beneficio e interés de lo público, de los ciudadanos, para ellos es terrorismo.

No quieren darse cuenta que el terrorismo lo ejerce la fuerza ideológica de la derecha con el apoyo que da a la explotación neoliberal capitalista, a lo que llaman austeridad, flexibilidad y contención y límite del gasto social. No quieren darse cuenta que lo que favorece el clima de violencia verbal y el odio es la indignación por una serie de desafueros de la que la derecha ideológica es cómplice material: recortes sociales, desahucios, subidas de impuestos, privatización de la sanidad y de los recursos, bienes y medios de producción, medidas que se destacan y se defienden en los medios de derechas y liberales conservadores que tienen la pretendida intención de acabar con el paro, la corrupción y el despilfarro, pero hemos visto que ha provocado lo contrario.

La derecha presenta sus cifras económicas de forma cínica, de forma soberbia y pretenciosa.  Es obvio que mienten. La ciudadanía se da cuenta de ello, y por ello existe escepticismo entre la gente.

Los jóvenes y los mayores no tienen la suficiente cultura política para discernir la verdad de la mentira, lo tenemos en las encuestas y en la intención de voto favorable al PP; la manipulación de la información, y desde luego la derecha a través de sus medios de comunicación se encarga de difamar y criminalizar a la izquierda y todas las protestas sociales con el asesinato de la Presidenta de la Diputación de León, tratando de señalar que la izquierda es terrorista y asesina. Lo hemos visto cuando se han metido con Alberto Garzón, con Ada Colau, con Pablo Iglesias, con Cayo Lara, con Mónica Oltra y tantos otros.

La derecha quisiera que existiera ETA, los GRAPO y grupos violentos de izquierdas para legitimar sus planteamientos, aparecer como moderados ante la sociedad, y acusar de la crisis capitalista a la izquierda, no sólo verbalmente, sino criminalizándola como terroristas.

No quieren acordarse de las palabras de violencia y animadversión empleadas por Rouco Varela y la Conferencia Episcopal, y de dirigentes y miembros de las nuevas generaciones del PP amenazando a gentes  de izquierda como Alberto Garzón.

Tampoco quieren acordarse de las amenazas que vierte la extrema derecha contra Pilar Manjón o el ex-juez Baltasar Garzón. ¡Que casualidad, cuando las amenazas les afectan a ellos, a la derecha, entonces pretenden limitar y perseguir la libertad de expresión, mientras afecta a gentes vinculadas a la izquierda, entonces hacen oídos sordos.

Con este asesinato se busca la criminalización de la izquierda y con ella, perseguir la libre expresión también a través de las redes sociales.