viernes, 28 de marzo de 2014

ESTATUS… ¿RENOVADO?

Colaborador Articulista: Mendiarteco

Ha arrancado esta semana la famosa ponencia de renovación del estatus de la Comunidad Autónoma Vasca (que no Euskal Herria) que anunciaba el PNV desde la creación de su programa electoral. Aunque el primer tropiezo ya se ha dado entre jeltzales y socialistas por el tan discutido derecho a decidir, se deja en relieve un término que, fuera de la concepción del derecho a decidir, no me deja indiferente: el propio nombre de la ponencia.

En efecto: lo que busca el PNV es renovar el estatus político de Euskadi, actualmente tres territorios forales agrupados en una comunidad autónoma regida por un estatuto de acorde a la Constitución. La renovación tiene por objetivo blindar la comunidad en un estatus de forma jurídica aún indefinida, para que las leyes españolas no aplasten las competencias de la comunidad autónoma –cosa que, dicho sea de paso, aplasta las competencias de todas las comunidades españolas–. Si esto es así, no cabe duda de que toda renovación requerirá la vía constitucional, y por ende, es necesario contar con las grandes fuerzas nacionales que tienen representación en Euskadi: PSOE y PP.

Ahora bien: fuera de cómo acabe este proceso –espero que favorablemente– me parece curioso apelar a la novedad de este estatus. El nuevo estatus se basa en una forma jurídico-institucional ya perdida hace siglos, precisamente por culpa del constitucionalismo, quien lo derogó: los fueros, usos y costumbres de las provincias exentas. Hay mucha mitología respecto a este tema, pero hay un amplio consenso al afirmar que, históricamente, los territorios vascos sólo acataban las leyes españolas siempre y cuando no fueran incompatibles con sus leyes propias, y en caso de que así lo fueran, se apelaba al ya bien conocido “se obedece, pero no se cumple”.

Lo que se pretende ahora es recuperar, no renovar, lo que entonces teníamos y cuya abolición fue la causante de la problemática vasca. No puede negarse –quien lo haga peca de ingenuo– que la situación es bien distinta al siglo XIX, y que gracias a los adelantos de la modernidad, los vascos gestionamos competencias que durante la pérdida de fueros obviamente ni siquiera existían, por ejemplo, un sistema público de salud o de educación. Pero el concepto clave de la articulación del pueblo vasco (o pueblos vascos, si se quiere) dentro del estado español no es otra que el respecto bilateral a las leyes propias, cosa que no es moderna en absoluto.

Por lo tanto, debo manifestar mi alegría porque durante los próximos años se va a luchar por reintegrar más de lo que en su día se perdió, robusteciendo el autogobierno y redundando en el bienestar de los ciudadanos de Vasconia. Pero por otra parte siento lástima, ya que a estas alturas, este estatus debería haber sido plenamente obtenido, y nuestros fueros, aunque actualizados, recobrados.  Demasiado tiempo para algo tan básico.
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