miércoles, 26 de febrero de 2014

LEGITIMISTAS FRENTE A ORLEANISTAS SEGÚN MARX

Aunque los orleanistas y los legitimistas, aunque cada fracción se esforzase por convencerse a sí misma y por convencer a la otra de que lo que las separaba era la lealtad a sus dos dinastías, los hechos demostraron más tarde que eran más bien sus intereses divididos lo que impedía que las dos dinastías se uniesen (...) Los diplomáticos del Partido del Orden creían poder dirimir la lucha amalgamando ambas dinastías, mediante una llamada fusión de los partidos realistas y de sus casas reinantes (...) ¡Como si la industria pudiese avenirse nunca con la propiedad territorial mientras ésta no se decida a hacerse industrial! Aunque Enrique V muriese mañana, el conde de París no se convertiría en rey de los legitimistas a menos que dejase de serlo de los orleanistas (...) Cada una de las dos grandes fracciones se descompuso, a su vez, de nuevo. Era como si volviesen a derretirse todos los viejos matices que antiguamente se habían combatido y acuciado dentro de cada uno de los dos círculos: el legitimista y el orleanista, como ocurre con los infusorios secos al contacto del agua, como si hubiesen resucitado de nuevo para formar grupos propios y antagonismos independientes (...) Los legitimistas de provincias, con su horizonte limitado y su ilimitado entusiasmo, acusaban a sus caudillos parlamentarios Berryer y Falloux de deserción al campo bonapartista y de traición contra Enrique V. "Karl Marx,; El dieciocho de Brumario de Luís Bonaparte, 1852."

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