jueves, 6 de febrero de 2014

COSOBERANÍA: Soberanía Política del pueblo, soberanía jurídica del Rey



Los Parlamentos y Cortes representan la Soberanía Política, y por eso ésta es debe ser Social porque recae irremediablemente en el Pueblo. El Pueblo es soberano, su soberanía es social porque reside en la fuerza política, en su organización política, de abajo a arriba, en unidades infrasoberanas, con el principio de subsidieraiedad.

Pero la tenencia de la Soberanía no es una cuestión unilateral en manos del pueblo, porque ésta sólo lo es en su faceta política. La teoría política ha analizado la cuestión de la soberanía desde su posición y desde la revolución francesa incluso antes, la ha hecho recaer en el pueblo, a través de sus organismos representantes, y fueran parlamentos, ya fuesen cortes y asambleas.

La cuestión es que la soberanía no es algo unilateral del pueblo, quizá si lo sea en la faceta política, pero no en la jurídica.
Cuando Montesquieu dejó postulada la separación de poderes, no lo hacía amparándose en las ideas ilustradas, sino en el funcionamiento institucional del Antiguo Régimen, ya que una cosa es la soberanía política de los Estados y Naciones que corresponde al Pueblo, y otra la soberanía jurídica que corresponde al Rey y que está enmarcada en la institución de la Corona.

Por esta razón decimos que los Estados y Naciones son Co-soberanas, porque una parte de la soberanía reside en el Rey y la otra recae en las Cortes. En el Rey recae la soberanía jurídica, y es por ello que los jueces no pueden ser elegidos por el pueblo, ni por los políticos, porque sólo pueden elegirse entre ellos como fuerza jurídica autogestionaria, cuyo representante es el Rey, quien de manera subsidiaria y colegiada aplica la soberanía jurídica. En las Cortes, Asambleas y Parlamentos, recae la soberanía política, y es por ello que los políticos deben ser elegidos por el pueblo, bajo sufragio universal, voto individual y proporcional y de listas abiertas. El pueblo podrá presentarse, elegir y sus ciudadanos ser elegidos, representando la fuerza política autogestionaria.

En definitiva planteamos la división de poderes desde un marco lógico y democrático en el que se especifica la división de la soberanía en:

- Política: Cortes, Asambleas, Asociaciones y Parlamentos donde resida la autogestión política, tanto el poder legislativo de las Cortes, Asambleas y Asociaciones, cuyo poder corresponde al pueblo. El poder ejecutivo, que correspondería al Parlamento.

-Jurídica: representada por la Corona, siendo el papel del monarca el de Rey-Juez, siempre en última instancia, de forma subsidiaria y colegiada.

Nuestra monarquía pretende ser una institución representante del Estado, veladora y valedora de “lo público", siendo democrática, socialista autogestionaria y confederal.

No podemos negar que en cada una de las Naciones y Estados ibéricos, hispanoamericanos e insulares que formaron en su día la monarquía hispánica, recae la Soberanía Política y por tanto el ejemplo de Catalunya como Nación y Estado histórico es innegable, de manera que tiene plenos derechos a la independencia política y territorial, pero no tiene derecho a la secesión de la monarquía histórica, porque el legítimo Conde de Barcelona es a su vez monarca y señor de otros Estados, y ostenta la soberanía jurídica.