miércoles, 19 de febrero de 2014

CONCERTINAS Y ASESINATOS LEGALES EN LA FRONTERA

Hemos asistido estos días a lo acontecido en Ceuta con motivo de la llegada de personas inmigrantes que buscan una oportunidad para vivir. Gentes que huyen de la guerra, la miseria y el egoísmo humano impuesto en sus países por el salvaje capitalismo y explotación que sufren sus países y entornos de donde provienen.

En un mundo capitalista globalizado donde el 1% de la población mundial concentra el 80% de los recursos y medios de producción, es lógico pensar que si la propia ideología neoliberal capitalista exige la libre circulación de capitales financieros internacionales, consecuencia de ello es que se produzcan los movimientos migratorios.

Sabiendo que a escala mundial planetaria hemos permitido la instauración del sistema económico de explotación capitalista con su libre circulación de capitales financieros, es simplemente egoísta pretender no permitir la entrada a las gentes expoliadas y robadas con nuestra complicidad.

Las guerras por los diamantes de sangre, por el coltan y por otros minerales codiciados por los países occidentales son entre otras razones las consecuencias de la existencia de los desplazamientos poblacionales. Y todo ello es aprovechado por las mafias que proyectan en las mentes desesperadas de personas empobrecidas una visión quimérica de grandes posibilidades de vida en el occidente explotador y expoliador.

Nuestro egoísmo occidental disfrazado con un lenguaje “patriótico" y excluyente, deslumbra el hipotético peligro de nuestra patria y todos los ultras que se dicen muy católicos y muy cristianos se deciden apoyar las actitudes antihumanas y anticristianas del gobierno vigente a través de la intervención ominosa y detestable realizada por la guardia civil.

Responsables de estos hechos acontecidos son el gobierno actual heredero del franquismo, el opus y los tecnócratas. Siempre actuaron así desgastando al cuerpo de la guardia civil para cometer fechorías gubernamentales y terroristas que con el tiempo han tenido que perfeccionar para que sus actuaciones fueran enunciadas como “democráticas": crimenes de Vitoria y de Montejurra de 1976, los comandos terroristas de los GAL, el 23 F. Recientemente se han sumado a estos esperpentos los restos de antidisturbios, cuerpos represivos contra la voz del pueblo expresada en la calle y que protesta contra las injusticias terribles que azotan nuestra sociedad: desahucios, despidos laborales, privatización de recursos, medios de producción y bienes y empresas públicas, recortes en sanidad, en educación, en justicia, y todo ello acompañado con subidas de los impuestos para los ciudadanos mientras una minoría partitocrática se incrementan sus sueldos y salarios, percibiendo comisiones irregulares y legales que han resultado ser la quiebra total de las Cajas de Ahorros de nuestro “país".

Ante esta situación de aborto y eutanasia social que olvidan los ultras y fanáticos del clero se señala descaradamente por parte del gobierno a los subsaharianos que llegan miserablemente a la frontera recibiéndoles a balazos aunque estos sean de goma, es el resultado de las llamadas “fuerzas democráticas del orden público" que se han demostrado viles, salvajes y crueles, cosa que no debería de sorprender después de ver como las gastan aquí entre sus compatriotas.

En lugar de recibir a balazos y a golpes a estas pobres personas, deberían haber habilitado unidades y dispositivos humanitarios para procurar el regreso de estas personas a sus países de origen, siendo de obligado cumplimiento para las autoridades de nuestro país la de combatir a la tiranía y a la esclavitud que generan las mafias al amparo del capitalismo internacional, y perpetrar con todos los medios de los que sea posible un cambio drástico y fundamental en los países de los que procede la inmigración. Si esas personas deciden abandonar sus países de origen es porque no se encuentran bien, porque de lo contrario no los abandonarían.

Ahora mismo nuestro lo que llaman España es generador y emisor de emigrantes, y yo podría ser uno más, asi pues no me gustaría que me recibieran con concertinas y a golpes que me provocaran la muerte estos hipócritas del aborto, la eutanasia y del cristianismo. ¿Acaso no llega la compasión de la cristiandad a estas gentes? Parece que no; ni siquiera llega esa compasión a todos los cristianos.

Los responsables últimos de los hechos acontecidos son el gobierno y los altos mandos, que han señalado cobardemente su ensañamiento antisocial contra las denuncias advirtiendo querella criminal contra todos aquellos que se atrevan a decir una palabra más alta que otra al respecto del tema y a Fernández de Mesa como director de la guardia civil.

De nuevo hemos asistido a un hecho que demuestra que la legalidad es injusta y por tanto ilegítima, y por ello el carlismo la combate por ser la resultante de la usurpación política vigente, cuyos representantes son los herederos del franquismo.