domingo, 12 de enero de 2014

¿QUÉ ES LA ECONOMÍA?

Colaborador articulista: José Antonio Sánchez Cabezas


Platón: "La economía es un juego de suma cero"

Responder a la pregunta que sirve de título a este artículo es mucho más complejo de lo que parece. De hecho, entiendo que es una pregunta con varias respuestas: 

1ª Respuesta: la definición.

Según los libros de economía, esta se define como “La actividad que se dirige a la satisfacción de las necesidades humanas empleando medios escasos con arreglo al principio de máximo aprovechamiento”. 

Estas palabras nos dan los tres elementos que debemos tener siempre en cuenta: por un lado, los recursos, que es aquello a lo que se aplica la ciencia económica; luego tenemos las necesidades de la población, que es lo que se intenta satisfacer; finalmente, tenemos la relación entre recursos y necesidades que dan lugar a la economía: la escasez.

Esto último es algo que no debemos perder de vista jamás: para que surja la economía, los recursos deben ser insuficientes para satisfacer las necesidades. La razón es que, si hay recursos en abundancia, no hace falta economizarlos. Es más: un recurso abundante no puede ser un bien económico.

El ejemplo más claro en este sentido es el aire respirable. Lo necesitamos para vivir, y además de forma inmediata y permanente. El ser humano puede sobrevivir durante semanas sin comer, y durante algunos días sin agua, pero solo resistimos unos pocos minutos sin respirar. 

Y, sin embargo, no existe ninguna tienda que venda aire... 

El motivo es que el oxigeno es abundante, y está disponible para todos. Dicho en términos de mercado, tiene una oferta tan abundante que cubre las necesidades de todos, por lo que no puede haber un mercado del aire. No necesita ser gestionado económicamente. 

En consecuencia, ya tenemos una primera respuesta la pregunta. ¿Qué es la economía? Es el resultado de la escasez. 

2ª Respuesta: la fuerza que da forma a la sociedad humana. 

Cuando se menciona la palabra “economía”, la imagen que nos viene a la mente provienen de nuestra sociedad modera: personas comerciando, dinero imprimiéndose, agentes de bolsa gritando como posesos...


No es algo que relacionemos, por ejemplo, con los nativos americanos, por que la imagen que se nos ha vendido de ellos es la de un colectivo sabio y apacible que vivían en comunión con la naturaleza.

En realidad, los nativos americanos, como cualquier sociedad humana, estaban maniatados por la economía, y de, hecho, fueron varias las civilizaciones precolombinas que desaparecieron debido a un colapso económico. En este sentido, el mejor ejemplo son los pueblos que habitaron las zonas centrales de los actuales EEUU durante milenios. Esta civilización tuvo un auge increíble, formando grandes centros urbanos densamente poblados, hasta que agotaron los recursos naturales; deforestaron a conciencia los territorios de Nuevo México, Colorado, Utah y Arizona -que actualmente siguen siendo semidesérticos-, cayeron en la guerra y el canibalismo debido a la escasez, y finalmente desaparecieron sin dejar más rastro que las ruinas de sus ciudades.

Cuando hace mil años los indios navajos hallaron esas ruinas, como no sabían qué pueblo las había levantado, se refirieron a ellos simplemente como “anasazi” (“Los Antiguos”), que es el nombre con el que se les conoce actualmente.  


Incluso vistas hoy, las ruinas anasazi no se parecen a nada que asociemos a los “nativos americanos”.


Por lo tanto, la economía ha dado forma a las sociedades humanas desde siempre: sobreviven explotando los recursos disponibles, progresan cuando tienen mucho éxito en dicho empeño, luchan entre ellas cuando comienzan a escasear, y colapsan cuando ya no hay suficientes. 

Todo auge, toda crisis, y toda guerra se producen por razones económicas, aunque se intenten enmascarar tras otros motivos. 



Por lo tanto, ya tenemos una segunda respuesta: ¿Que es la economía? Es la fuerza que moldea la historia.

Y llegados a este punto, podría dar fin al artículo y parecería que ya está todo dicho sobre la importancia de la economía. Pero sería una impresión falsa. Porque no es solo la humanidad...

3ª La lucha por la vida.

Al igual que idealizamos a los nativos americanos, nuestra imagen del ciclo natural es una especie de circulo cerrado, completo en sí mismo, y perfectamente equilibrado.



Aquellos que pertenezcáis a mi generación recordaréis sin duda la película de El Rey León, obra de Disney es un hermoso resumen de la actual ideología ecologista. En el film existe un primer momento en el que todo funciona con armonía, y ese orden está personificado y defendido primero por el león Mufasa, y después por su hijo, Simba. Es el Ciclo de la Vida. Ciclo que rompen el león Scar y las hienas, que forman una alianza contra natura que les permite explotar los recursos a su alcanza de una forma “industrial”, hasta agotarlos y arrastrar a su mundo al hambre crónica y la decadencia, hasta que reaparece Simba para derrotar a Scar y devolver la sabana africana a su orden natural.

No obstante, una vez nos detenemos a analizar el funcionamiento del medio natural, nos encontramos con algo muy distinto al amable equilibrio del Ciclo de la Vida. De hecho, nos encontramos con poblaciones de animales que se multiplican por encima de los recursos disponibles, exactamente igual que lo hacen las sociedades humanas, y que, en consecuencia, se ven arrastrados a una lucha por esos recursos.

Así, el lobo de un bosque no vive en armonía con el resto de animales, a los que dará muerte para alimentarse de ellos. Ni siquiera vive en armonía con el resto de su raza, pues los lobos se multiplican siempre por encima del número de presas disponibles, por lo que deben de luchar a muerte entre ellos por los territorios de caza existentes. 



Solo los lobos más fuertes sobrevivirán y lograran aparearse, con lo que serán esos genes los que pasen a la siguientes generaciones. 

Este mismo principio se aplica a todos los seres vivos. Incluso las plantas están inmersas en una doble lucha: en primer lugar, los árboles de la selva crecen lo máximo posible para que sus hojas alcancen la luz solar, que es la energía que necesitan para convertir las sales y minerales de la tierra en alimento. Si un árbol se ve superado por la copa de los demás árboles, quedará bajo la sombra de estos y morirá. 



Pero hay aún otra guerra, una subterránea, que es la que libran por conseguir los nutrientes de la tierra, imprescindibles precisamente para poder crecer y competir por la luz solar. Para hacerse con ellos extienden una red tortuosa de raíces, que compiten con las raíces del resto de árboles en su búsqueda por los recursos minerales. 

En resumen, la vida siempre se multiplica hasta superar los recursos disponibles, momento en el que hace su aparición la escasez, y, con ella, la economía. 

Por lo tanto, ¿qué es la economía? Una manifestación de la lucha por la vida. 

4ª El juego de las sillas. Suma cero y crecimiento cero.

Erase una vez un profesor de parvulario que enseñó un día a sus alumnos un juego llamado “las sillas musicales”. El juego consistía en poner diez sillas en circulo, mientras doce de los niños corrían alrededor al ritmo de una cita de música. Llegado un momento, el profesor detenía la música, y todos los niños debían sentarse en un silla. Pero debían darse prisa, pues no había sillas para todos.

Tras un rato jugando, el profesor se dio cuenta de que los dos niños más lentos siempre eran los mismos, y que estaban al borde de las lágrimas. Apenado, llamó a la clase de al lado, y pidió que le trajesen dos sillas más. Y el profesor de la clase contigua le envío las dos sillas, que eran llevadas, cada una, por dos alumnos. 

“¿A qué están jugando?”, preguntaron los niños de la otra clase al llegar con las sillas.

“A las sillas musicales” respondió al profesor. 

“¡Que guay! ¿podemos jugar? ¿podemos?” suplicaron los recién llegados. El profesor, vencido de nuevo por sus sentimientos, les permitió unirse al juego, y se encontró con que ahora tenía doce sillas, pero había dieciséis jugadores, por lo que había cuatro alumnos que siempre perdían. Así que pidió cuatro sillas más, que fueron traídas por otros ocho alumnos, que a su vez quisieron quedarse a jugar...



Hay dos conceptos que se confunden a menudo: los factores de crecimiento cero, y los juego de suma cero. 

Los factores de crecimiento cero son aquellos elementos cuyo cantidad viene dada desde el principio, y no pueden aumentar. Por ejemplo, la edad de una persona es un factor de crecimiento cero, pues no puedes “regenerar” la edad que has superado. Una vez dejas atrás tu infancia, es imposible dar marcha atrás al reloj para recuperarla. 

El juego de suma cero, por su parte, es aquel que está compuestos de dos o más factores, uno de los cuales son los jugadores, que compiten por un segundo factor, que puede ser cualquier cosa (sillas, dinero, alimento...). La clave del juego de suma cero es que aquello por lo que compiten los jugadores es insuficiente para satisfacerlos a todos, por lo que el éxito de unos provocará el fracaso de otros. En consecuencia, es indiferente que el número de jugadores y el de recursos varíe. Lo que importa, para que continué siendo un juego de suma cero, es que los jugadores superen en número los recursos disponibles por los que compiten. 

En el cuento del principio, el profesor intentaba romper el efecto “suma cero” aumentado el número de sillas, pero sus esfuerzos se veían frustrados por el paralelo aumento del número de jugadores. 

Sirva todo esto para ilustrar la siguiente afirmación: la economía es un juego de suma cero. 

Hay muchas personas que se oponen a esta idea; afirman que es imposible que la economía sea un juego de suma cero, pues, a lo largo de la historia, los recursos de los que dispone la humanidad han aumentado constante. Pero los que así piensan están confundiendo el concepto de “juego de suma cero” con el de “factor de crecimiento cero”. Dicho de otra manera, ignoran que la economía se compone de dos elementos: los recursos, cuyo número es lo único que tienen en cuenta, y las necesidades humanas, que es el factor que ellos están ignorando.



Da igual que la tecnología aumente el número de recursos disponibles; si, paralelamente a ese progreso material, se produce un aumento de la población que mantiene las necesidades humanas por encima de los recursos disponibles, la economía continúa siendo un juego de suma cero.

Además, lo que hace que un juego sea “de suma cero” es la escasez. Si hay escasez, hay juego de suma cero. Pero, como ya vimos en nuestra primera respuesta a la pregunta, la economía solo puede existir cuando hay escasez. Lo cual nos lleva a la última respuesta:

¿Qué es la economía?

Es un juego de suma cero.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo defino el mar como una extensión de agua sin barcos.
Por tanto, si tiene barcos, no puede ser el mar.

En fin...

Por favor, más lógica, menos inventiva, y menos extorsión de los conceptos. Por favor.

Jose A. dijo...

La presencia o ausencia de navíos no es consustancial a la definición de "mar". Pero la escasez SÍ es un elemento imprescindible de la economía.

La conclusión no es bonita, pero la lógica no proporciona respuestas bonitas.

Un saludo.