sábado, 4 de enero de 2014

FÉLIX RODRIGO DE MORA Y EL ANARCO-CAPITALISMO


El Anarco-Capitalismo es la defensa del sistema de explotación capitalista ultraliberal. Los anarco-capitalistas dicen defender a la sociedad, pero realmente defienden el poder del dinero, la propiedad privada y la explotación de esa sociedad por parte de una minoría capitalista. Pensar como un anarco-capitalista es tiránico, verdaderamente repugnante y horrible.


Este pensador nos retrotrae a una visión capitalista y ultra liberal del Antiguo Régimen en sus reflexiones y escritos. Subraya la no existencia y la no intervención de ningún poder público en la economía, relacionando este hecho con la historia política de la humanidad.

Al analizar los cuerpos intermedios de la sociedad de antiguo régimen, habría que recordarle que se trataban de tres estados: Clero, Nobleza, y Brazo Real o también llamado tercer estado, que era una especie de cajón de sastre donde estaban campesinos, jornaleros, artesanos y comerciantes, tanto grandes como pequeños.

Si bien es cierto que el feudalismo tiene unos rasgos anárquicos, ya que los agentes sociales se organizaban e interactuaban sin la presencia de un fuerte poder público, ello no quiere decir que no existiera dicho poder ya que estaba encarnado en la Corona, en la monarquía.

Puede que el autor de quien hablo, ignore la presencia de “lo público" en la Corona, y lo haga de manera intencionada para servir los intereses del sistema de explotación capitalista.

Durante el antiguo régimen feudal, la presencia del sistema feudal y su funcionamiento, no fue el mismo, ya que la institución monárquica fue ganando peso frente a los intereses privados que representaban los señores feudales.

Felix Rodrigo de Mora, pretende ignorar con su defensa del anarco-capitalismo, que la Nobleza y el Clero, durante el feudalismo, fueron los estamentos o estados sociales más anticapitalistas que existieron. Abominaban de las actividades mercantiles, rechazaban el préstamo a interés consiredaro usurero, defendían la doctrina Platónica del justiprecio y afirmaban como Platón que “el mercado es un juego de suma cero porque cuando unos ganan es porque otros pierden". No entiendo a don Felix cuando intenta en sus escritos y reflexiones ignorar todo esto para seguir empeñado en la defensa de su “anarco-capitalismo".
El anarco-capitalismo es la defensa de un sistema económico donde los agentes eligen sus preferencias participando en la economía capitalista sin interferencia alguna de ningún poder público en la economía. Para defender este sistema, don Félix trata de legitimarlo retrotrayéndose a la Edad Media, basando su aprecación en la no exstencia de un poder público que pusiera límites al mercado y al capitalismo.

Pero don Félix se equivoca porque ignora todas las aduanas y aranceles locales y barreras al comercio existentes en territorios y ciudades. Ignora también la presencia fuerte de los municipios y de los gremios en la intervención en los precios de los productos, bienes y servicios. También ignora la presencia de los bienes y tierras comunales vinculadas a los municipios mediévales. Así pues, su anarco-capitalismo queda en una ignorancia que en un precio de un bien medieval no pesaba la libre interactuación de la ley de la oferta y la demanda, sino el valor del trabajo, la no alienación en el trabajo, el tiempo dedicado, el valor sentimental del bien producido, todas estas cosas que posteriormente Karlos Marx nos recordaría en el siglo XIX.

¿En qué se habrá fundamentado don Félix para interpretar que el futuro está en el anarco-capitalismo?
El desmantelamiento del estado de bienestar que estamos sufriendo, la pérdida de soberanía política de los Estados en interés de las oligarquías económicas privadas que controlan el banco central europeo y la reserva federal de los Estados Unidos, confirman que el poder financiero capitalista se erige en el único dominador del mundo, y que a diferencia del feudalismo donde no sólo los banqueros privados emitían moneda, sino que los diferentes embriones de Estados feudales representados por la institución de la Corona también emitían diferentes monedas, luego no correspondía su monopolio a un banco central emisor controlado por una oligarquía oligopolista privada.

La monarquía, don Félix, surgió para frenar el desgobierno y el descontrol de una oligarquía feudal que campaba a sus anchas, para sujetar a los ricos, también a los señores feudales, en interés del bien público, de la rexpública. Fue por eso que los poderes feudales vieron una amenaza en la monarquía que se erigía en una fuerza capaz de someter a las oligarquías feudales. 

El Clero colaboró con la monarquía para poner coto y freno a las pretensiones nobiliares. La propia estructura económica de la Iglesia Católica era anticapitalista porque como toda estructura económica feudal establecía que los bienes y propiedades, el suelo, la tierra y los bienes inmuebles estaban amortizados en los tres Estados: Clero, Nobleza y Tercer Estado, luego significaba que únicamente servían para textar, porque eran bienes transgeneracionales, intergeneracionales, que por tradición se heredaban, como también pasaba con los empleos y puestos de trabajo, así que no veo por ninguna parte su afición de la pretenciosa ideología económica anarco-capitalista, que pretende legitimar el sistema de explotación capitalista como si éste fuese el heredero natural y tradicional del existente durante el Antiguo Régimen.

Señor don Félix, está usted mintiendo en sus escritos al pretender legitimar el sistema económico de explotación capitalista, porque éste nada tiene que ver con el existente durante el medievo. Usted está sirviendo a los intereses del capitalismo internacional por mucho “cooperativismo social" que reivindique en su anarco-capitalismo. Debería usted saber que no todos los agentes económicos gozan del mismo peso, influencia y dinero, y precisamente por eso debe de exitir una fuerza pública como la monarquía para establecer la necesaria justicia, equidad y arbitraje para impedir que las oligarquías económicas destruyan los derechos, libertades y garantías públicas que durante el feudalismo se expresaba en las Cartas Pueblas, los Cuadernos de Queja, los Fueros y Constituciones Políticas Consuetudinarias, los buenos Usos, etc.

Ustedes los neoliberales pretenden negar la democracia participativa y el principio de subsidiariedad, señor don Félix, queriendo ignorar la democracia tradicionalista socialista y participativa del pasado. Ignoran el verdadero significado de la palabra amortización, y lo que ello suponía en las relaciones económicas ya que los bienes, el suelo, la tierra, el inmovilizado material estaban vinculados a los tres Estados, arriba mencionados, de manera que era imposible su venta pero posible su arrendamiento. Para poder enajenar los bienes, el suelo, la tierra,... había que pedir autorización a la Corona, y no siempre la concedía. Recuerde señor don Félix, las concesiones mercantiles para la explotación de minas y otros negocios, sólo podía solicitarse a la Corona representante del Estado Monárquico. El monopolio que suponía la concesión de explotaciones llevó a la creación de las famosas Compañías Mercantiles, que significó el desarrollo del comercio colonial en pleno Antiguo Régimen en el que se mantenían todas las tradiciones feudales. ¿Y qué decir de la aparición de las manufacturas reales durante el siglo XVI y XVII que eran empresas públicas representantes en manos de la Corona? ¿Y qué decir de la aparición del funcionariado real que respondían al objetivo intervencionista del Estado Monárquico Tradicional en la economía del país?. Félix lo ignora.

Bajo el Árbol Local se reunían los habitantes del lugar para ponerse de acuerdo en un sistema de democracia participativa, que estaba muy alejado de los intereses económicos del dinero. Y precisamente en una época como la feudal dónde la propiedad de la tierra estaba compartida entre el Señor y el Vasallo. El campesino era dueño de hecho de la tierra, gozaba del usufructo de la misma, mientras que su Señor era dueño de derecho, de juire. Una época donde el pago podía ser perfectamente en especie y no estrictamente en dineros, donde los impuestos eran flexibles como el diezmo y no rígidos y en metálico como posteriormente lo exigiría la Hacienda Liberal Burguesa y el sistema de explotación capitalista. Así que sigo sin ver, señor de Mora los influjos del capitalismo en el Antiguo Régimen, ya que no veo relación alguna.