lunes, 27 de enero de 2014

EL CARLISMO DINÁSTICO. LA MONARQUÍA EN EL CARLISMO


En el libro “Qué es el carlismo" de la colección política la Gaya Ciencia del año 1976, escrito por SMC don Carlos Hugo I de Borbón y por el Secretario General del Partido Carlista José María Zabala, se explicaba claramente y se confirmaba la monarquía en el carlismo, la cual sigue para nosotros como carlistas completamente vigente y dice así:

“El Carlismo se ha caracterizado siempre por ser más dinástico que monárquico.
El pleito dinástico que surgió en 1833 era consecuencia de un pleito político y social que estaba planteado entonces en el país. Cada una de las dinastías representaba una corriente ideológica distinta, a dos sectores de la población. La liberal, era minoritaria, representaba los intereses de una clase privilegiada que controlaba el poder económico y social y se hacía portadora de las corrientes liberales y burguesas de la época, mientras que la carlista representaba los intereses de la mayoría del pueblo.
La forma monárquica para el Carlismo era la consecuencia de un fenómeno dinástico y esta dinastía era reconocida por el pueblo como la legítima porque se erigió en defensora de las libertades forales y populares, pero no implicaba por parte del pueblo un compromiso con la forma monárquica, mientras que el sector capitalista, liberal y burgués basaba su dinámica en la instrumentalización de la monarquía. Así el Carlismo siempre fue dinástico mientras su Dinastía mantuviese la legitimidad de ejercicio basada en el pacto con el pueblo para defender sus intereses. El monarquismo en el Carlismo no ha existido nunca y su bandera monárquica se refería más a un liderazgo dinástico que a una forma monárquica.
Los elementos constitutivos de la monarquía carlista surgirán de la soberanía popular que reconocía a esta dinastía como posible representante de una forma monárquica que garantizase la continuidad y permanencia intangible de las libertades forales y los principios de la justicia.
La sucesión o automatismo de la sangre queda condicionada al ejercicio de los deberes impuestos por la voluntad popular.
En el proceso interno del Carlismo el factor dinástico ha representado ser el elemento unificador de todas las corrientes y el arma defensiva del pueblo contra todos los intentos de la oligarquía para instrumentalizar al Carlismo para el juego de sus intereses económicos, sociales y espirituales. Esto es una realidad histórica.En los momentos actuales la Dinastía en el Carlismo, sin perjuicio de los derechos que le corresponda, es el elemento polarizante y aglutinante de todas las fuerzas que componen el Carlismo, fuerzas que en algunos casos han representado diversas tendencias. Su papel, mediante pacto, es de dirección máxima del Partido y árbitro de estas posibles tendencias”.