jueves, 17 de octubre de 2013

LA IGLESIA CATÓLICA Y SUS BEATIFICACIONES

"Buena parte de la Jerarquía de la Iglesia Católica fue responsable de haber legitimado la Dictadura del Dictador Francisco Franco"


La Iglesia Católica Española siempre ha tenido predilección por el bando nacional de los sublevados el 18 de julio de 1936. Motivados por las circunstancias, éstas no pueden ser excusa de impedir revisionismo histórico y hacer un análisis que lleve a la superación de la guerra civil.
La Iglesia Católica Española que se dice de todos, y se arroga la exclusiva del Cristianismo y de la referencia de la moral, hasta ahora no ha tenido inconveniente en Beatificar a una serie de Mártires Católicos que únicamente los ha sacado del bando nacional sublevado.
La exclusiva del Catolicismo no la tenían los sublevados de 1936, porque en el campo republicano también había numerosísimos Católicos, algunos de ellos también asesinados por los sublevados, por ser simplemente y llanamente curas y monjas que lucharon por los derechos de los obreros, de los trabajadores y la gente de a pie.
Parece ser que para estos curas y monjas miembros de la Iglesia Católica no habrá beatificación alguna, porque parece ser a mi entender, y según los hechos acontecidos desde 1936 hasta acá, que “como los curas y monjas y demás miembros de la Iglesia Católica asesinados por los sublevados de 1936, estaban con la II República y con los Comunistas, pues que por eso se considera que NO estaban con la Iglesia Católica y entonces NO se les puede beatificar, aunque fueran miembros de la Iglesia Católica.
La Iglesia Católica y su Jerarquía que muchas veces nos hacen creer velar por todos los Cristianos, ser apartidista, no ir con ningún bando en liza, y pedir perdón; ha demostrado una vez más su insensibilidad NO beatificando a ningún miembro de la Iglesia Católica asesinado por los sublevados del 18 de Julio de 1936, lo cual les acerca mucho más al bando nacional, y dentro de éste al bando de los fascistas tal y como aparece en la foto, una serie de miembros de la Iglesia Católica con el brazo en alto.
Me gustaría que de una vez por todas la Iglesia Católica beatificara a miembros de su Iglesia que lucharon en campo republicano y que fueron asesinados por los “nacionales”, y que reconociera públicamente no sólo su error por haberse alineado unilateralmente con un bando frente al republicano, sino que además dejara claro que los miembros de la Iglesia Católicos que lucharon en campo republicano y que fueron asesinados por los sublevados del 36, eran tan Católicos como ellos, y que la exclusiva del Catolicismo no la tenía el bando “nacional” por mucho que la inmensa mayoría de la Jerarquía Católica Española simpatizara con los rebeldes.
LA BEATIFICACIÓN QUE TUVO LUGAR EL DÍA 13/10/2013 EN TARRAGONA FUE DE MÁRTIRES CATÓLICOS DEL BANDO O ZONA DENOMINADA “NACIONAL”. ¿PARA CUANDO UNA BEATIFICACIÓN DE CRISTIANOS CATÓLICOS QUE COMBATIERON EN EL CAMPO REPUBLICANO Y QUE FUERON ASESINADOS POR LOS SUBLEVADOS IGUAL DE VILMENTE?
La Monarquía Tradicional que encarna el Carlismo es una monarquía que ante todo lucha por la justicia, la verdad y la reparación. Y no habrá reparación hasta que no haya igualdad en el trato. De momento contemplo tristemente que la Iglesia Católica y su jerarquía sigue estando de parte, y a los hechos de las últimas beatificaciones me remito, del bando nacional.
Ya no sólo esto, sino que una vez acabada la guerra civil española de 1936-1939 la alta Jerarquía de la Iglesia Católica Española no tuvo inconveniente alguno en prestarse a ser puntal y paladín del régimen apoyando oficialmente la Dictadura de Francisco Franco, general al que dieron por título  CAUDILLO DE ESPAÑA POR LA GRACIA DE DIOS, con lo cual contaría el dictador que estaría 40 años ejerciendo un poder tiránico, despótico, cruel, perverso, abominable, contrario a la Ley natural, al Cristianismo Católico que tanto decía defender,…
Recordemos la complicidad de la Jerarquía Eclesiástica Española permitiendo llevar a Francisco Franco el Dictador, nada más y nada menos que bajo palio, como si fuera un personaje incontestable, incuestionable, y todo ello gracias a la bendición oficial de una iglesia Católica que daba la espalda al pueblo.