jueves, 30 de agosto de 2012

¿POR QUÉ DEFENDER LA INSTITUCIÓN DE LA MONARQUÍA CARLISTA DENTRO DEL PARTIDO CARLISTA?

 

El carlismo, el partido carlista nació en 1833 siendo monárquico. ¿Por qué? Porque denunciaba la usurpación que había sufrido la Corona de las Españas, por parte de la burguesía capitalista, que ponía la Corona al servicio del capitalismo y la oligarquía plutócrata. Así los carlistas siempre nos hemos presentado como los defensores de la auténtica monarquía, frente a aquellos que diciéndose monárquicos y católicos ponían las instituciones políticas, los valores tradicionales, al servicio de la casta plutócrata y capitalista, al servicio de la mercantilización de la vida.

El partido carlista, debe su nombre a los reyes legítimos de las Españas, aquellos que formaron con el tiempo la dinastía proscrita; precisamente al pleito dinástico, a pesar de que éste escondiera un pleito ecónomico-político-social.

La defensa de la institución monárquica dentro del partido carlista debe mantenerse, porque todo el mundo sabe al oir partido carlista, lo identifica claramente con el pleito dinástico. ¡Y este continua!.

¿Por qué monarquía legítima frente a república?

La figura de un presidente de la república es inestable. Una vez elegido debe devolver favores y contraprestaciones a aquellos que lo eligieron. A parte del encarecimiento mayor que es la institución de la república. Nos hace creer que todos los ciudadanos somos iguales y que podemos salir elegidos, cuando eso no es cierto, porque aquí quien manda realmente es el poder del dinero, el capitalismo. Así que por mucho que se nos llene la boca de democracia y de república, la realidad es que gobiernan los plutócratas.

¿Qué puede hacer un presidente de la república frente a las injusticias que provoca la existencia del sistema de explotación capitalista? Nada o muy poco, ya lo estamos viendo en repúblicas como la alemana, la francesa, la italiana, la portuguesa, la irlandesa, o la de EEUU. ¿Es este el modelo republicano que queremos? ¿Y por qué una república? ¿Por qué todos podemos salir elegidos democraticamente? Esto es una falacia, por no decir una gran mentira de autoengaño, que tiene el objetivo de renegar del papel de la Dinastía Carlista y la monarquía legítima en el carlismo.

El Rey legítimo tiene una misión: defender al pueblo de los intereses privados y egoístas de la plutocracia burguesa que al final impuso el sistema capitalista. El rey tiene que velar por la rex-pública, la cosa pública, el bien común, por el comunal, por el colectivo, por los derechos y soberanía social de lospueblos de las Españas. Un presidente de la república que tenga este proyecto es derribado cada cuatro años, mientras que una dinastía que preside hereditariamente la jefatura del Estado o de los Estados, es mucho más dificil que sea derribada.

El rey legítimo no debe su poder a grupitos concretos y particulares, y por ello no estará sujeto a las oligarquías dominantes, su misión principal es la de arbitrar y administrar justicia con lo cual su papel queda destacado en ser la máxima autoridad del Alto Tribunal de Justicia, siendo la última instancia. Siendo el poder judicial de caracter monárquico legitimista.

En resumen:

A) la misión de la monarquía y del rey es la de sujetar a los ricos (plutocracia capitalista) en interés de todos, del bien público, de la rex-pública.

B) presidir el alto tribunal de Justicia y en consecuencia ejerce como Juez en última instancia.

C)  Porque el rey no tiene que devolver favores o contraprestaciones ya que no es elegido por un grupito político, mediático o económico, y en este sentido tiene mayor capacidad de independencia y de velar por el interés y bienestar de todos los ciudadanos.

D) Un presidente de la república es un político, es facilmente sustituible por los poderes económicos, un monarca no.

E) En el caso de la actual monarquía neoliberal y capitalista es producto y resultado que esta institución está al servicio de la oligarquía plutócrata y no al servicio de los ciudadanos. ¡Conocemos la historia, sabemos que se trata de una dinastía usurpadora, comprometida con la casta capitalista burguesa y neoliberal, y por eso toca cambiarla!.

F) El pleito dinático lleva tras de si un pleito económico-político-social. El pleito dinástico es un juego de tronos. Por un lado estan las fuerzas capitalistas aupando el trono del actual jefe legal del Estado Español Juan Carlos, "rey de España" por la gracia del dictador Franco. Del otro lado estamos las fuerzas socialistas, sociedalistas, tradicionalistas, como se las quiera llamar, el caso es que estas fuerzas tienen en común la preocupación por el bienestar del pueblo. Reivindicamos la nacionalización de la banca y las grandes empresas capitalistas que operan en suelo español, reivindicamos la negación de la banca y la negativa a la deuda nacional, reivindicamos la nacionalización de los sectores estratégicos, reivindicamos la amortización de los bienes comunales, para que los mismos sean instrumentos y recursos del pueblo, y no de la oligarquía capitalista plutócrata nacional y extranjera. Reivindicamos una democracia de aldea, donde exista una auténtica participación ciudadana. Reivindicamos una monarquía democrática, socialista y confederal, donde existan pluralidad de asambleas y congresos autogestionarios, donde las leyes y las constituciones las haga el pueblo. La monarquía legítima en todo este complejo sirve para representar la superestructura y para ser la última instancia del Alto Tribunal del Poder Judicial, pues su misión es la de administrar justicia.

                                PODER LEGISLATIVO: el pueblo a través de asambleas locales donde existe la participación ciudadana.

                                PODER EJECUTIVO: el parlamento o Cortes Generales o Congreso de los Diputados.

                                PODER JUDICIAL: el rey legítimo


 


jueves, 23 de agosto de 2012

Red Carnation Society: legitimismo jacobita

Society of The Red Carnation

The Society of The Red Carnation was one of a number of Jacobite Societies which flourished at the end of the nineteenth century (June 17th 1897).It differed from other societies in that it combined socialism with advocating the Restoration of the Elder and Exiled branch of the Royal Family It's leaders are not really well known people but were E.L.L Foakes and Gavin Scott. There was however in the late nineteenth century a short lived "Society of the Red Carnation" which combined Legitimism with the principles of Christian Socialism, including in their policies, nationalisation of the railways and mines together with old age pensions. 

In times of James III, the Jacobites refused:a financial banking, the national debt, high taxes, the standing army, a parliament led by the capitalist oligarchy, the capitalist plutocracy. the Jacobites claimed: localist constitutions, charters and franchises, municipal rights, land and common property, separation of powers, annual parliaments, traditional monarchy based on divine right monarchy that upholds justice and people's rights, the rights of rural world, against capitalist aggression, against absolute private property, which denies fundamental rights. In times of Charles Edward Stuart, 1753 defended: annual parliaments; limited to a maximum of 50, the number of employees of the Crown, replacement of the army by a militia in times of peace, religious freedom, press freedom and proposed union of the three crowns to a free parliament not subject to oligarchies which exploit the monarchy. 

A GROUP TO UNITE ALL LEGITIMISTS AND JACOBITES WHO REVERE THE MEMORY OF THE DE JURE SOVEREIGNS OF THE THREE REALMS OF ENGLAND, SCOTLAND AND IRELAND AND RECOGNISE THEIR PRESENT SUCCESSOR: 

King James II & VII (1685-1701) 

King James III & VIII (1701-1766) 

King Charles III (1766-1788) 

King Henry IX & I, Cardinal (1788-1807) 

King Charles IV (1807-1819) 

King Victor I (1819-1824) 

Queen Mary III & II (1824-1840) 

King Francis I (1840-1875) 

Queen Mary IV & III (1875-1919) 

King Robert I & IV (1919-1955) 

King Albert I (1955-1996) 

KING FRANCIS II (1996 -now gloriously reigning) AND THEIR FUTURE SUCCESSORS ACCORDING TO THE ORDER OF PRIMOGENITURE. 

In today's world, the market and the capitalist neoliberal globalization, are the rule of the bourgeoisie. The Jacobite legitimate monarchy, of the three crowns: England, Scotland, and Ireland, defends and protects the rights of Englishmen, Scots and Irish. He rejects the "free market". He rejects the rules of capitalism. Anti-laissez-faire, let pass ". The Jacobite Crown upholds the principle of subsidiarity, trade unionism, Christian socialism and environmentalism. He denies that the monarchy is the institution of a capitalist system. ¡God and King!

 Fuente: http://paperspast.natlib.govt.nz/cgi-bin/paperspast?a=d&d=CHP18970828.2.54&l=mi&e=-------10--41----0greendale+funeral

The programme of the “Red Carnation Society” presents a really diverting blend of the High Toryism of the beginning of the eighteenth Century with the ultra-radicalism of the end of the nineteenth. Its great fault is that it is a trifle too ambitions. Its first item, “the restoration to the Throne of the elder and exiled branch of the Royal Family, will probably take the Red Carnationists all their time to put through; but when they have dealt with the usurping Hanoverian dynasty, they propose to go on to Home Rule “all round”, nationalisation of railways and mines, State regulation of hours and wages of labour, and a few other small reforms of a similar character.

In this association of the idea of a Stuart restoration with that of the triumph of the “social revolution” there is a great deal more humour than is usually to be found in these crazy manifestoes.

 

 El programa de la "Sociedad Red Carnation" presenta una mezcla, se desvía del conservadurismo de principios del siglo XVIII, y del radicalismo ultra-de finales del siglo XIX. Su gran defecto es que tiene demasiadas ambiciones. Su primer artículo, "la restauración del trono de la rama mayor en el exilio de la familia real, probablemente tomará  en los "Carnationists Red" o "Clavelistas Rojos" todo su tiempo a poner en evidencia la usurpación de la dinastía Hannover, proponen seguir un programa social común en "todos los aspectos", la nacionalización de los ferrocarriles y las minas, la regulación estatal de las horas de trabajo y los salarios, y algunas otras reformas pequeñas de un carácter similar.
En esta asociación da la idea de una restauración de los Estuardo con la del triunfo de la "revolución social" no es un humor mucho más de lo que normalmente se encuentran en estos manifiestos locos.

lunes, 20 de agosto de 2012

LA VENGANZA TEMPLARIA-MASÓNICA

"En su afán de dar un golpe brutal a la banca francesa dirigida por la Orden de los Templarios, el Rey Felipe IV el Hermoso de Francia mandó quemar en la hoguera al último Gran Maestre del Temple Jacques de Molay" En el fondo era una lucha entre el poder del Estado Monárquico representado por el Rey de Francia, y el poder capitalista, representado por la Orden del Temple. El mito templario se transformó en los albores del siglo XVIII y antes de la revolución francesa en "la venganza templaria". Su idea era aniquilar el antiguo régimen. La burguesía capitalista se valdría de esta idea para acabar con "las protecciones y garantías públicas" de la Corona de Francia para con el pueblo, impondría el liberalismo económico, que fue addoptado en detrimento del intervencionismo público. Significó la ruina del campesinado, y el encarecimiento de los precios, no sólo por las malas cosechas, sino por la propia forma de funcionamiento del capitalismo financiero que ya volvía asomar la patita en el XVIII, siendo el máximo responsable de las privatizaciones de tierras comunales, y por tanto de la caída de la monarquía en Francia.

  

En el siglo XVIII en Gran Bretaña, los cristiano-masones de rito céltico escocés, se reunieron a formar parte singular del Partido Jacobita que defendía los derechos legítimos de los Estuardo a ocupar el Trono de los tres Reinos: Escocia, Irlanda e Inglaterra. Los exiliados Jacobitas, algunos de ellos masones como Ramsay y Saint Germain pasaron a la Corte francesa, y ayudaron a la formación de la masonería francesa que fue manipulada por el Duque de Orleans, Luís Felipe, el Regente de Francia y posteriormente su hijo ante los albores de la Revolución Francesa, prepararon lo que se denominaría como un mito: "la venganza templaria". La idea era combatir el absolutismo monárquico que se había convertido en despotismo al margen de las tradiciones sociales y políticas del país. Con la "venganza-templaria" los masones más radicales y anticristianos lograrían encarcelar a Luís XVI en la prisión del Temple de París donde varios siglos antes se había encarcelado a Jacques de Molay, último Gran Maestre del Temple, el cual predestinó que caería la monarquía francesa, pues al menos Felipe IV el hermoso, y su consejeros perecerían en menos de un año, tal y como amenazó con la madición Jacques de Molay antes de morir injustamente en la hoguera. La "venganza templaria" fue la espoleta revolucionaria en el seno de la aristocracia francesa, muy asidua a la Masonería Especulativa, durante los albores de la revolución francesa. Esta supuesta venganza fue muy utilizada, y le vino muy bien a la burguesía capitalista para aniquilar todo lo que tenía que ver con el antiguo régimen

viernes, 10 de agosto de 2012

NUESTRO ABANDERADO

S.M.C. Don Carlos Hugo I de Borbón, Rey de las Españas (1975-2010)

 Fuente: Nuestro Abanderado

 Autor: Luís Gismero

El 18 de agosto se cumplen dos años sin nuestro Rey.

La titularidad no está vacante, pero difícil es llenar el vacío que ha dejado Carlos Hugo, Rey y compañero, realidad asumida de manera consciente por su hijo Carlos Javier que en numerosas declaraciones así lo reconoció:
“¡¡Aita!!”, “¡padre!. Sacrificaste con coraje tu vida por la democracia, la libertad, la justicia social, la igualdad y por hacer de este mundo un lugar mejor para vivir. Seguiremos tu camino”
En el tanatorio de Sant Gervasi se cubrió el féretro de nuestro Rey con los colores de la bandera que representa a las Españas. Así lo pudimos ver todos los que nos acercamos a darle el último adiós, gente de todas las Españas como en Madrid más tarde en su Solemnes Honras Fúnebres en la Parroquia de San Francisco de Borja de la calle Serrano.

http://www.youtube.com/watch?v=0Kdoz3epsE0

No ordenó cubrir su féretro con la bandera de su Partido, la nuestra la blanca con las aspas de San Andrés, nos quiso dar una última imagen de unidad extensible a todos los españoles, pues así se sentía y ejercía como Rey de todos.
En su adiós reservo para el Partido Carlista sobre su corazón posada la boina roja y para su religión, el hábito de benedictino.
Quiso cubrirse con la misma bandera que Carlos VII señoreaba en el exilio. Con la misma bandera que arropo a miles de carlistas durante todas las guerras inciviles.

Con una bandera que representa a España en su conjunto desde 1785, y que progresivamente es usada como enseña nacional desplazando a la bandera del Imperio español, Cruz de San Andrés con fondo blanco, profusamente usada también sin fondo blanco sobre la bandera bicolor de Carlos III y menos usada pos los voluntarios carlistas de la primera y tercera guerra y ya si, la que nosotros usamos de manera exclusiva desde poco antes de Mayo de 1935 durante la época de Fal Conde.
Mas tarde en Parma en la iglesia de la Steccata se continuó con las Honras Fúnebres, mejor leer el resumen de Martorell.

El hijo de Carlos Hugo asume los derechos al trono de España

En un principio, daba la impresión de que el entierro de Carlos Hugo el pasado sábado solo iba a ser la despedida de quien, para muchos habitantes de Parma, simbolizaba la añorada independencia de este antiguo ducado al norte de Italia. Cientos de personas se agolpaban junto a la céntrica iglesia de la Steccata una hora antes de que llegara el féretro del último duque de Parma.
Aún recordaba al día siguiente la prensa local la inútil resistencia de los voluntarios parmesanos por conservar su autonomía política a mediados del siglo XIX ante el imparable proceso unificador de la nación italiana. Dentro de esta céntrica iglesia barroca con planta de cruz griega, los 400 invitados, de riguroso luto, se distribuían por las tres alas simétricas del templo, reservando la cuarta a la familia Borbón Parma y a los oficiantes de la misa, concelebrada por los obispos de Parma y Rótterdam.
Entre los presentes, numerosas autoridades locales, políticas, militares y universitarias, además de miembros de casas reales europeas y los embajadores del Vaticano, Malta y Georgia. En las primeras filas, Guillermo de Orange-Nassau, príncipe heredero de Holanda; Enrique, gran duque de Luxemburgo, y el príncipe de Löwenstein, mientras que los Reyes de Jordania y la Casa de Francia habían enviado sendas coronas de flores.
El funeral del “príncipe Carlos Hugo de Borbón Parma”, como se decía textualmente en el anuncio oficial, no era, por lo tanto, una ceremonia para salir del paso; la rigurosa organización, los trajes de gala y etiqueta, el despliegue policial y la nutrida presencia de medios de comunicación daban a la ceremonia el rango de un funeral de Estado.
Dado el nítido carácter hispano que tuvo toda la ceremonia, resultaba sorprendente que, entre las numerosas delegaciones europeas, prácticamente no hubiera ninguna de España, salvo la corona de flores enviada por “SS. MM los Reyes” y una veintena de leales carlistas llegados de diferentes puntos de la Península.
Monseñor Enrico Solmi, se encargó de recordar el compromiso por la justicia social, el bien común, la paz entre los Estados y el desarrollo de los pueblos de quien dirigió la evolución ideológica del carlismo. Tampoco se olvidó de ensalzar sus últimos trabajos en la Universidad de Harvard sobre las secuelas de la globalización en el mundo, a las que, según dijo el obispo de Parma, había dado respuestas para toda la familia humana desde posiciones cristianas.
Frente a los oficiantes, se encontraban los hijos de Carlos Hugo: Carlos Javier, Margarita, Jaime y Carolina; a su lado sus hermanas María Teresa y María de las Nieves. Junto a ellas, Irene de Holanda, hermana de la reina Beatriz, con quien Carlos Hugo se casó en 1964 para separarse veinte años después.
Acabado el oficio religioso, el féretro fue de nuevo llevado a hombros hasta la cripta de la iglesia, donde recibió sepultura en la más estricta intimidad familiar. A continuación, utilizando el atril del altar, un representante de la familia Borbón Parma leyó el testamento de Carlos Hugo, fechado el 9 de agosto, nueve días antes de su fallecimiento por cáncer. En este texto legal, Carlos Hugo transmite de forma solemne a Carlos Javier, el mayor de los hijos, y a todos sus descendientes los derechos legítimos al trono de España.
Carlos Hugo, que se postuló al trono frente a la candidatura de Juan Carlos en los años 60 hasta que fue expulsado de España por Franco, no había realizado una reafirmación tan contundente desde la transición democrática. Con esta declaración, se mantiene abierto el contencioso dinástico que ensangrentó las tierras de España entre carlistas y liberales durante todo el siglo XIX. Citando los tratados de Aranjuez de 1801 y de Nápoles de Nápoles de 1759, el testamento proclama, además, la nacionalidad española para todos los miembros de la familia Borbón Parma y sus sucesores.
Inmediatamente después, con todo el público y autoridades en pie, su hermano menor, Jaime, le colgó el Toisón de Oro, símbolo de la realeza española. Con este emblemático collar, el nuevo pretendiente a la Corona de España se dirigió a los presentes aceptando el testigo que le pasaba su padre mientras recordaba su vital compromiso. “¡¡Aita!!”, dijo en euskera mirando al cielo, “¡padre!: Sacrificaste con coraje tu vida por la democracia, la libertad, la justicia social, la igualdad y por hacer de este mundo un lugar mejor para vivir. Seguiremos tu camino”. Más tarde, a preguntas de los periodistas, Carlos Javier confirmó lo dicho declarando que él no podía renunciar a estos derechos porque “fueron otorgados por el pueblo español y solo el pueblo español puede arrebatárselos”.
Aún hubo otro significativo “toque” español en las solemnes exequias. María Teresa, inseparable compañera política de su hermano, comunicó que también habían recibido un telegrama de Santiago Carrillo, con quien los Borbón Parma integraron la Junta Democrática el año 1974, reconociendo que Carlos Hugo había sido un hombre con más valores progresistas que mucha gente que se dice de izquierdas.

Manuel Martorell 12 de septiembre 2010

http://www.cuartopoder.es/terramedia/el-hijo-de-carlos-hugo-asume-los-derechos-al-trono-de-espana/601


jueves, 9 de agosto de 2012

EL MARXISMO Y LA CONTRARREVOLUCIÓN

La ejecución de Luís XVI de Francia, no significaría el triunfo del pueblo y las libertades públicas y concretas, sino el triunfo de la burguesía capitalista de los negocios. La República francesa se convirtió en la forma de gobierno de la plutocracia capitalista, dando comienzo a la mercantilización de la vida. Condenando a muerte a Luís de Borbón creyeron alcanzar la libertad. Se hizo patente entonces y ahora, que la libertad por la que luchaban era por la libertad del que tiene frente al que no tiene. Siendo que ¡Quien tiene dinero hace las reglas!. Por ello se unieron realistas y jacobinos para enfrentarse a los capitalistas burgueses aupados con el terror blanco de los muscadans, gentes sin criterio ni convicciones políticas, que actuaban pragmáticamente por interés propio y frivolidad.

 

En el manifiesto comunista Marx y Engels critican la actitud de la burguesía capitalista para con los obreros y proletarios. Al mismo tiempo aplauden la obra de "destrucción creadora" de la burguesía capitalista y su empresariado que desarrolla la industrialización en cuanto a lo que significa la destrucción y aniquilación del mundo antiguo, del viejo orden feudal cristiano y monárquico tradicional.

Los textos de Marx ejemplifican y destacan curiosamente y por ejemplo que en épocas pasadas, en el medievo, icluso posteriormente en la edad moderna de los siglos XVI al XVIII, muchos campesinos y artesanos eran al menos, dueños de los medios de producción, y podían utilizar los recursos y bienes comunitarios para prosperar o autoabastecerse.

La llegada de la revolución liberal burguesa y su idustrialización capitalista, pone en evidencia el papel de la burguesía plutócrata, ya que su incentivo al "desarrollo progresista" viene determinado por la ganacia en el capital y la invitación interesada a la participación en beneficios. Hasta el punto que a las empresas capitalistas, no les importa mas que acumular dinero, ganar dinero, y a los asalariados, dentro de la dinámica capitalista también.

Marx y Engels se burlan en el Manifiesto Comunista de los socialistas feudales, porque en la mayoría de los casos son personas que pertenecen a los grupos sociales del antiguo régimen y que desde el primer momento que sospechan lo que significaría la entrada del sistema capitalista en nuestras vidas, se sublevarían contra la revolución, contra esa revolución capitalista burguesa.

Ya hemos hablado de lo que significó para la gran mayoría de la población el desmantelamiento del sistema de antiguo régimen, la privatización de todos los recursos y medios de producción en manos de la oligarquía burguesa capitalista y plutócrata. Y a este sistema lo llamarían descaradamente con el nombre de democracia constitucional.

Éste sistema capitalista originado por la revolución burguesa ha perdurado hasta nuestros días y se ha enmascarado tras una supuesta forma democrática, primero constitucional, y después parlamentaria, para al final, demostrar lo que se ha demostrado ya: ¡Que la democracia no existe, es una falacia y una quimera obtenerla y conseguirla dentro del sistema capitalista!. ¿Y por qué? Porque el dinero ha comprado a todas las instituciones, y estas están al servicio del capital y de la plutocracia.

Durante los siglos XVIII-XIX y XX se desarrollaron unos movimientos políticos poco conocidos para la gran mayoría de historiadores y aggiotistas, partidarios de la "democracia formal del sistema capitalista". Estos historiadores, junto con los políticos y todo el stablishmen conocido se volcaron en señalar a los "enemigos del progreso, de la libertad, de la ciencia, y la industrialización" a los Jacobitas ingreses, escoceses e irlandeses, a los legitimistas monárquicos franceses, a los miguelistas portugueses, a los brigantes napolitanos y sicilianos; y a los carlistas de las Españas. Les pusieron el nombre de "contrarrevolucionarios", porque según ellos, según la historiografía oficial eran y somos partidarios del absolutismo, de la dictadura, enemigos de la democracia. Desde luego deberían de preguntarse ¿qué democracia es la que han pretendido que nos traguemos? ¡La democracia del capital!. Es aquella que prima el poder plutócrata por encima de los derechos de los pueblos, de cualquier tipo de soberanía popular, política y hasta territorial o individual. Ellos, son los responsables ideológicos de esta crisis actual y son los paladines de la globalización neoliberal capitalista. 

A nosotros nos señalan como los contrarrevolucionarios. Y la contrarrevolución consiste en hacerle la revolución a la revolución. Es decir, hacer la revolución socialista-tradicionalista a la revolución capitalista burguesa.

Mayor cuidado e interés puso la escuela marxista a la hora de estudiar los movimientos contrarrevolucionarios, que van desde 1688 con la protesta social jacobita en las islas Británicas, hasta el actual carlismo en las Españas, pasando, desde luego y en cada país por su idiosincrasia particular, como fue el brigantagio italiano, el legitimismo francés y el miguelismo portugués.

Estos movimientos son sociales populares y anticapitalistas. Rechazan a la burguesía y su poder plutócrata y usurero negando la deuda nacional y la banca creada para asumir dicha deuda, y pagarla a los especuladores. ¿No les suena de algo? ¡¡Dirían los liberales tal es el comunismo, el de los socialistas o bolcheviques blancos es peor que el de los rojos!!

El marxismo y la contrarrevolución tienen características similares pese al desconocimiento de aquellos que se consideran marxistas y hablan igual que Marx o peor aun todavía de los movimientos legitimistas monárquicos considerados contrarrevolucionarios.

En la contrarrevolución a la revolución burguesa y capitalista que estamos sufriendo, cabe la defensa del sentido y valores comunitarios, la defensa de "lo público" frente a las privatizaciones de la oligarquía. ¿Les suena de algo esto también? Y en cuanto a los bienes inmuebles, el suelo y la tierra. Acaso no estaban amortizadas durante el antiguo régimen, y los liberales capitalistas decían que estaban en manos muertas, pues precisamente el hecho de estarlo significaba la garantía de la defensa del comunal de los municipios, la autosubsistencia y autoabastecimiento, garantía social para el campesinado. ¿y en el comunismo?. La amortización no era mas que las propiedades estaban en manos del Estado, mientras que en el feudalismo estaban en manos del linaje aristocrático respaldado por la Corona, y por muy conde o duque que fueras no podían vender al mejor postor los bienes inmuebles, suelo, y tierra patrimonial, porque estaban vinculados al apellido familiar, a la Iglesia Católica, a los Municipios Comunales o a la Corona, y no se podía comprar ni vender. ¡Era el comunismo feudal!.

¿Y qué es lo que pasa cuando las tierras comunitarias y públicas pasan a ser vendidas y caen en manos de unos pocos? ¡Qué poco original fueron los alquimistas, porque decían que obtenían oro de la nada, y claro que lo obtenían estos masones liberales, vendiendo las propiedades públicas, vendiendo el suelo y hasta el subsuelo a compañías privadas nacionales e internacionales!. Pues que numerosos campesinos se quedaron sin tierras que cultivar, sin casa en la que vivir, y se vieron obligados a su proletarización o a convertirse en jornaleros. Así se hizo la revolución burguesa capitalista a espensas de los débiles, pues si los desfavorecidos ya sufrían durante el feudalismo, sufrirían todavía aun más con la presidencia en los gobiernos de los burgueses, liberales, capitalistas, financieros, empresarios, usureros. Hoy la protesta social y pública sigue siendo la misma pese al desconocimiento de la historia por la gran mayoría.

Pero, la actual globalización neoliberal capitalista viene de aquella revolución burguesa de 1688 en Inglaterra, y posteriormente de la francesa de 1789, y de la española de 1833, si, si. La globalización del capitalismo de las finanzas, cuyo ataque sin precedentes se encuentran en las bolsas y en la prima de riesgo de los países de manos de los especuladores. Ellos hicieron la revolución, disfrazaron bajo el nombre de democracia algo que no lo era ni es realmente, y a nosotros nos toca hacer la contrarrevolución: devolver la justicia y la soberanía al pueblo, y acabar con la dictadura del capital.


lunes, 6 de agosto de 2012

PARA QUIENES CREEN VIVIR EN DEMOCRACIA Y LIBERTAD!!!

 

Para todas esas personas que creen que vivimos en un estado democrático y social de derechos y deberes. ¡Menuda cantinela!. Muerto el dictador Franco, los poderes fácticos y mediáticos mantuvieron el sistema oligárquico y partitocrático, que garantizara la continuidad del sistema de explotación capitalista. ¡Ya no hay dictador, hay democracia se consuelan los luchadores por la libertad! ¡Como ahora se vive, no se ha vivido nunca antes en la historia! Grandes cuotas de libertad y progreso hemos obtenido!. Cantan los agoreros del sistema, que en el fondo lo han defendido, por mucho que se autodenominen socialistas. Todos ellos vivían esperanzados con la integración europea y lo único para lo que ha servido es para imponernos, todavía más aun el yugo capitalista.

Se creyeron aquello de la economía de mercado, para enmascarar el sistema capitalista. ¡Era para imprimir y dar a conocer las bondades del sistema!.

Se ha terminado por demostrar que las economías de mercado no se autorregulan porque son zarandeadas por golpes que están fuera de su control, como los pánicos bancarios, la exageración irracional y el pesimismo, las estafas tipo sistema ponzi piramidal, y una asunción de riesgos más propios de los juegos de azar, para que al final todos estos errores y fechorías los tengamos que pagar entre todos los ciudadanos, ya que no ha habido ningún tipo de control de los poderes públicos sobre la economía burguesa y capitalista.

Ahora es cuando quienes tienen miedo a que caiga este sistema patético y calamitoso, piden ayuda patriótica a la ciudadanía para que les salven el culo. A lo que hay que responder que ¡ni una mierda!. ¡No vamos ayudar a los corruptos para que su casta burguesa siga detentando el poder!. Aprendimos algo de la historia del pasado, cuando sus padres ideológicos, los liberales, jamás ayudaron a los defensores del Antiguo Régimen, porque quisieron destruirlo y aniquilarlo para conquistar el poder político. ¡Pues si esto hizo la burguesía con la antigua aristocracia! ¡Ahora le toca al pueblo, a toda la sociedad, a la ciudadanía!.

Pero la ciudadanía está dividida y descabezada, así como completamente indefensa frente a quienes detentan el poder económico y político. ¡Quienes no van a abandonarlo! ¡Por eso montaron el chiringuito del liberalismo conservador y progresista! ¡Para que creyésemos que cambiaba todo, cuando en realidad no cambiaba nada! ¡Ahora se han desenmascarado! ¡Nos piden esfuerzos, subidas de impuestos, recortes salariales, para que al mismo tiempo sigan cobrando algunos grandes indemnizaciones por prejubilaciones bancarias!

No se entiende ni comprende el esfuerzo que se nos exige a una parte de la ciudadanía para que otros sigan viviendo del chiringuito que es esta segunda restauración borbónica. ¡Una cantinela democrática! ¡Que se la han creído numerosos republicanos y socialistas!. ¿Pero a dónde vamos a ir a parar con todo esto?

En el Carlismo político, si ha tenido sentido la defensa de la Dinastía Legítima es porque esta familia representaba y sigue representando en el exilio la Monarquía Legítima heredera y sucesora de la antigua y legítima monárquía española, una monarquía compuesta al ser confederal y socialista. Esto no es ser dinástico porque si, sino por convicción monárquica que la monarquía carlista es la institución formal que le planta cara al sistema económico capitalista, a la plutocracia y a los tratantes de usura. Y la razón de esta institución es que los padres ideológicos de estos capitalistas, de estos plutócratas y de estos usureros fueron quienes realizaron las revoluciones burguesas capitalistas para socavar, aniquilar y destruir los derechos de la Corona y la monarquía legítima, porque esta intitución plantaba cara a la oligarquía capitalista, porque eran los agentes privatizadores y diezmadores de "lo público", como se está viendo que son. No es capricho en el carlismo la defensa de la monarquía legítima, ni es adorno, es convicción política de servicio al bien público, a la rex-publica, y a la ciudadanía por parte de esta institución política histórica y secular de siempre ha conformado las Españas. Con la república las Españas se desgajan. Lo tenemos en los ejemplos hispano-americanos y peninsulares. La monarquía legítima, la carlista, es la confederación misma de los pueblos de las Españas. Y la dinastía y su Rey Legítimo Don Carlos Javier de Borbón tiene la misión de sujetar a los plutócratas en interés y beneficio del común, de la rex-publica, de la ciudadanía.

El fracaso del sistema de segunda restauración borbónica ha sido precisamente este y que ha fomentado la corrupción y la mercantilización de la vida. ¡Ya no hay principios, ya no hay valores, ya no hay más que dinero! ¡Y esto se tiene que acabar ya, porque es una vergüenza!. ¡No es dinastismo porque si, es monarquía, la auténtica, la verdadera! ¡No esta pantomima capitalista y neoliberal sujeta a oligarquías y plutocracias!.

viernes, 3 de agosto de 2012

LA VENGANZA DE LOS PRÍNCIPES: EL SOCIALISMO FEUDAL (I PARTE)




Hubo un tiempo en que los príncipes pasaron de todo, donde otros se preocuparon por todos, y donde algunos lucharon por algo que valía la pena vivir: ¡¡¡la venganza de los príncipes!!! Frente a la injusticia algunos clamaron por la venganza legitimista en el exilio, contra la usurpación burguesa y capitalista. Pero, ¿quienes trajeron esta usurpación? El liberalismo, la masonería especulativa y los amigos de la usura bajo una supuesta "venganza templaria-masona" contra el absolutismo monárquico, lo que impulsó la revolución francesa y todas las revoluciones burguesas.


La venganza es un plato que se sirve frio y los príncipes claman y se reúnen contra el neoliberalismo burgués capitalista. El primer socialismo en existir fue denominado feudal por Marx y Engels. Al ser precapitalista y apriorístico respecto de la instauración del sistema capitalista por la burguesía plutócrata, fue meritorio y contrarrevolucionario, al oponerse al nuevo sistema económico que daba lugar a la mercantilización de la vida en el siglo XIX.

El socialismo feudal es el resultado y suma de diversos socialismos. Reúne el socialismo campesino, el socialismo de los artesanos y de los diferentes gremios, el socialismo frailuno y clerical del catolicismo medieval, y también reúne el socialismo de los príncipes preocupados por las transformaciones que implicaba la llegada del sistema económico de explotación capitalista. Así este socialismo feudal no era ni más ni menos que una defensa de aquellos componentes sociales y comunitario del Antiguo Régimen.

Al estudiar ese socialismo feudal comprobamos como la propiedad de la tierra, el suelo y los bienes inmuebles no están sujetos al libre mercado, no se pueden comprar ni vender, porque están amortizados y sujetos al apellido y linaje familiar. Las tierras comunales de los municipios no son de nadie, ni pertenecen exclusivamente a nadie, allí se labra o pasta el ganado. Los campesinos tienen donde dormir, donde trabajar y qué comer. Tampoco están a merced y desamparo del libre mercado, sino protegidos por un gremio o un concejo. Podían reunirse bajo “El Árbol de Guernica” y así todos los campesinos peninsulares en el resto de reinos señoríos y principados de las Españas, y hasta en la misma Europa ocurría algo similar. En cuanto a la Iglesia Católica su forma y funcionamiento tenían características propias de un sistema socialista y comunitario, los curas y frailes trabajaban la tierra y en comunidad, vivían de su trabajo agrícola.

LA VENGANZA DE LOS PRÍNCIPES: EL SOCIALISMO FEUDAL (II PARTE)


El desmantelamiento del Antiguo Régimen significó la destrucción del socialismo feudal. El sistema económico feudal mercantilista había desarrollado las “empresas públicas” denominadas manufacturas reales. Había destacado el poder de la Corona como garantía de “lo público” y como la defensa del “Estado” frente a las agresiones privadas de la oligarquía económica y aristocrática. Durante el Antiguo Régimen se mantenían las estructuras de instituciones locales y municipales que permitían la intervención del Estado en la economía y los poderes públicos de entonces, como lo era la Corona podían intervenir subsidiariamente administrando justicia y deshaciendo entuertos y agravios perjudicando claramente a los abusos burgueses capitalistas.

La causa de las independencias americanas y la revolución liberal burguesa en las Españas y en Europa tiene que ver con el rechazo de la burguesía económica capitalista al socialismo feudal porque odiaban las trabas feudales. Trabas que no eran más que las garantías sociales que se venían disfrutando del Medievo: Gremios, Concejos, Aranceles Aduaneros, Intervención Local y Municipal en la economía fijando precios, y la amortización de las tierras y bienes sujetos a los municipios, al apellido familiar o a la Iglesia. Ese socialismo feudal, tanto campesino, como aristocrático como clerical fue disuelto cuando los liberales capitalistas y su burguesía plutócrata puso en jaque al poder de la Corona, aprovechando la carencia de los Ingresos del Estado frente a los crecientes gastos. El Déficit presupuestario fue la espoleta de la burguesía capitalista, para someter a la Corona y dar así comienzo a las liberalizaciones, desamortizaciones y privatizaciones de los recursos y medios de producción en manos de la clase capitalista. Ello supuso el empobrecimiento del campesinado, que convertido en jornalero, se vio obligado a trabajar en las fábricas de las ciudades o como asalariado, comenzando un proceso de desarraigo social. El abandono del campo fue a consecuencia, entre otras cosas, de que los impuestos y tasas que el gobierno burgués liberal capitalista imponía a la población eran inflexibles y en metálico, cuando tradicionalmente eran impuestos flexibles, dependía de la producción de las cosechas, parte en metálico y parte en especie.

La Corona en manos de Fernando VII y durante la década absolutista del siglo XIX fue apoyándose en el sector moderado que aceptaba las medidas liberalizadoras. Y hasta la muerte de este rey la burguesía liberal capitalista fue tomando fuerza en las decisiones gubernamentales.

Así desde el siglo XIX y a partir del año 1833 dio comienzo un proceso revolucionario liberal burgués capitalista que a lo largo del siglo XX se profundizó, pero que encontró un fuerte rechazo en el movimiento obrero de socialistas, anarquistas, y comunistas.

LA VENGANZA DE LOS PRÍNCIPES: EL SOCIALISMO FEUDAL (III PARTE)


El desarrollo del movimiento obrero durante los siglos XIX y XX expone un rechazo frontal al capitalismo liberal burgués de origen anglosajón. Los obreros y campesinos tratan de rescatar una sociedad socialista y comunitaria. Marx y Engels escriben el manifiesto comunista y aunque en él aplauden los logros de la burguesía capitalista al destruir las instituciones de Antiguo Régimen al entender que aquel sistema era el enemigo común de burgueses y obreros, ataca el papel inmisericorde de la burguesía capitalista y llama a los trabajadores del mundo a la unión para luchar contra el nuevo amo soberano del mundo: la burguesía capitalista y el poder del dinero.

Sin embargo las escuelas marxistas serán mucho más críticas que los propios Marx y Engels respecto al papel de la burguesía capitalista, y simpatizarán con aquellos movimientos históricos que demostraron resistencias frente a la instauración del sistema económico capitalista. Estos movimientos como el jacobita en las islas británicas, el legitimista francés, el miguelista en Portugal y el carlista en las Españas, incluso en el bando realista contrario a la independencia de los países americanos respecto de la Corona española, demostraron su rechazo al sistema capitalista de los criollos burgueses, ya que los pueblos indígenas se pusieron de parte de la Corona española al ver en esta institución unas garantías sociales frente a las transformaciones liberales de la plutocracia burguesa.

El rechazo  a la instauración del capitalismo, legitima a los movimientos contrarrevolucionarios para ser el alma mater de todo lo que está ocurriendo actualmente con la crisis del sistema neoliberal capitalista y su globalización internacional. El mérito de los “socialistas feudales” fue que  sin demasiados estudios se apercibieron de lo que significaría la entrada de la revolución en España. El desmantelamiento del sistema de Antiguo Régimen significó también la destrucción de muchas garantías sociales de instituciones políticas que el liberalismo capitalista no toleró, y la falta de garantías sociales del régimen liberal burgués, que con su competitividad, su sobreexplotación, su liberalización, su desamortización, su privatización, llevó a la sociedad a la mercantilización absoluta de la vida y por tanto a su prostitución y lo más triste de todo es que lo hacía en nombre de la libertad, la igualdad y el progreso. Aquello escondía el proceso industrializador capitalista, la concentración de los recursos y los medios de producción en pocas manos, pues era la imposición del yugo capitalista. Los obreros y toda la izquierda comprendieron lo que significaban los desmanes burgueses una vez instaurado el capitalismo.

LA VENGANZA DE LOS PRÍNCIPES: EL SOCIALISMO FEUDAL (IV PARTE)


Marx y Engels acusaron a los feudales de ser los creadores de la burguesía, porque esta clase se gestó durante el Antiguo Régimen. Pero no se gestó un movimiento obrero hasta que el campesinado y el proletariado sufrieron en sus carnes los desafueros burgueses. ¡Tuvieron que esperar hasta ver a la burguesía apoderarse del poder político, cuando los “socialistas feudales” venían denunciando las pretensiones de la burguesía capitalista y sus formas de explotación!

El socialismo feudal, cual socialismo de alpargata campesino, socialismo cristiano, socialismo hidalgo y principesco se amalgamó en una protesta contrarrevolucionaria como rechazo a priori del sistema de explotación capitalista. El movimiento obrero lo hizo aposteriori y no sin menor razón pero como una amalgama proletaria de campesinos y obreros que explotaron contra la injusticia y el egoísmo burgués. Ahí está la postura común entre los tradicionalistas y la izquierda.

Aquellos que han pretendido alejar el marxismo del tradicionalismo lo han hecho tanto con escritos marxianos como tradicionalistas y ello ha significado la división del pueblo tradicionalista y el pueblo de izquierdas. Los izquierdistas jamás entendieron que pudiese haber pueblo entre los partidarios del tradicionalismo y el antiguo régimen, porque confundieron esta postura política, social y económica con el pensamiento de la derecha burguesa capitalista y conservadora. Confundieron a los tradicionalistas por conservadores y a los conservadores por tradicionalistas por la defensa común de la religión cristiana católica.

Si bien durante el proceso desamortizador decimonónico la Iglesia Católica encontró en el liberalismo conservador a un enemigo y a los tradicionalistas en amigos; esto fue sólo en apariencia porque al final la jerarquía de la Iglesia Católica traicionó al tradicionalismo al venderse al sistema capitalista que imponía la burguesía a cambio del presupuesto de culto y clero. Así desde el propio tradicionalismo se adoptó una actitud crítica contra todos aquellos que deseaban apuntalar el nuevo orden liberal burgués de explotación capitalista.

Y es más, demostraría que en el enfrentamiento entre la economía capitalista y la economía marxista ha denunciado el verdadero rostro de la derecha conservadora, ya que con su capitalismo, los tratantes de usura han mecanizado unas formas para hipotecar los ingresos futuros de la sociedad destinándolos al pago de la deuda y los intereses. Los adelantamientos del capital por parte de la banca eran impensables en las sociedades tradicionales que tenían unas rentas derivadas de la tierra y el trabajo. La sociedad tradicional rechaza la deuda soberana y el pago de los intereses de la misma a los usureros.

La economía marxista no hace sino heredar muchas de las tradiciones económicas del pasado colectivo y comunitario rechazando el endeudamiento colectivo, rechazando a la banca y al capitalismo. Los conservadores engañaron a los tradicionalistas para atraerlos a su causa mediante la hipotética defensa de la religión, cuando la verdadera religión de los conservadores, liberales y progresistas es la del poder del dinero y el sistema capitalista.

La excusa fue admitir que el marxismo, incluso por los propios marxistas, es materialista, cuando no hay nada más materialista que el propio sistema económico capitalista que los tradicionalistas ayudaron también apuntalar por miedo a las huestes marxistas, comunistas, separatistas y ateas. Una cantinela que todavía el carlismo está pagando por haberse apuntado al bando nacional durante la guerra incivil.

En la actualidad sufrimos la crisis económica del sistema capitalista, su materialismo y egoísmo, su competitividad, recortes, flexibilizaciones, privatizaciones, despidos, etc.

La izquierda y los tradicionalistas carlistas claman por la justicia social y la solidaridad, rechazan el egoísmo burgués y el sistema neoliberal capitalista. Teniendo la perspectiva del pasado y viendo el desarrollo de los acontecimientos políticos, sociales y económicos podemos redescubrir la venganza de los príncipes, de los “feudales” en su lucha contra el capitalismo por haber mercantilizado y prostituido la vida del ser humano hipotecando a todo el planeta bajo los intereses de los mercaderes. La justicia de los príncipes se convierte entonces en la venganza de los príncipes, de aquellos que son legitimistas y son portaestandartes y paladines de la contrarrevolución, porque luchan contra la revolución neoliberal capitalista y su globalización.