viernes, 3 de agosto de 2012

LA VENGANZA DE LOS PRÍNCIPES: EL SOCIALISMO FEUDAL (II PARTE)


El desmantelamiento del Antiguo Régimen significó la destrucción del socialismo feudal. El sistema económico feudal mercantilista había desarrollado las “empresas públicas” denominadas manufacturas reales. Había destacado el poder de la Corona como garantía de “lo público” y como la defensa del “Estado” frente a las agresiones privadas de la oligarquía económica y aristocrática. Durante el Antiguo Régimen se mantenían las estructuras de instituciones locales y municipales que permitían la intervención del Estado en la economía y los poderes públicos de entonces, como lo era la Corona podían intervenir subsidiariamente administrando justicia y deshaciendo entuertos y agravios perjudicando claramente a los abusos burgueses capitalistas.

La causa de las independencias americanas y la revolución liberal burguesa en las Españas y en Europa tiene que ver con el rechazo de la burguesía económica capitalista al socialismo feudal porque odiaban las trabas feudales. Trabas que no eran más que las garantías sociales que se venían disfrutando del Medievo: Gremios, Concejos, Aranceles Aduaneros, Intervención Local y Municipal en la economía fijando precios, y la amortización de las tierras y bienes sujetos a los municipios, al apellido familiar o a la Iglesia. Ese socialismo feudal, tanto campesino, como aristocrático como clerical fue disuelto cuando los liberales capitalistas y su burguesía plutócrata puso en jaque al poder de la Corona, aprovechando la carencia de los Ingresos del Estado frente a los crecientes gastos. El Déficit presupuestario fue la espoleta de la burguesía capitalista, para someter a la Corona y dar así comienzo a las liberalizaciones, desamortizaciones y privatizaciones de los recursos y medios de producción en manos de la clase capitalista. Ello supuso el empobrecimiento del campesinado, que convertido en jornalero, se vio obligado a trabajar en las fábricas de las ciudades o como asalariado, comenzando un proceso de desarraigo social. El abandono del campo fue a consecuencia, entre otras cosas, de que los impuestos y tasas que el gobierno burgués liberal capitalista imponía a la población eran inflexibles y en metálico, cuando tradicionalmente eran impuestos flexibles, dependía de la producción de las cosechas, parte en metálico y parte en especie.

La Corona en manos de Fernando VII y durante la década absolutista del siglo XIX fue apoyándose en el sector moderado que aceptaba las medidas liberalizadoras. Y hasta la muerte de este rey la burguesía liberal capitalista fue tomando fuerza en las decisiones gubernamentales.

Así desde el siglo XIX y a partir del año 1833 dio comienzo un proceso revolucionario liberal burgués capitalista que a lo largo del siglo XX se profundizó, pero que encontró un fuerte rechazo en el movimiento obrero de socialistas, anarquistas, y comunistas.

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