jueves, 9 de agosto de 2012

EL MARXISMO Y LA CONTRARREVOLUCIÓN

La ejecución de Luís XVI de Francia, no significaría el triunfo del pueblo y las libertades públicas y concretas, sino el triunfo de la burguesía capitalista de los negocios. La República francesa se convirtió en la forma de gobierno de la plutocracia capitalista, dando comienzo a la mercantilización de la vida. Condenando a muerte a Luís de Borbón creyeron alcanzar la libertad. Se hizo patente entonces y ahora, que la libertad por la que luchaban era por la libertad del que tiene frente al que no tiene. Siendo que ¡Quien tiene dinero hace las reglas!. Por ello se unieron realistas y jacobinos para enfrentarse a los capitalistas burgueses aupados con el terror blanco de los muscadans, gentes sin criterio ni convicciones políticas, que actuaban pragmáticamente por interés propio y frivolidad.

 

En el manifiesto comunista Marx y Engels critican la actitud de la burguesía capitalista para con los obreros y proletarios. Al mismo tiempo aplauden la obra de "destrucción creadora" de la burguesía capitalista y su empresariado que desarrolla la industrialización en cuanto a lo que significa la destrucción y aniquilación del mundo antiguo, del viejo orden feudal cristiano y monárquico tradicional.

Los textos de Marx ejemplifican y destacan curiosamente y por ejemplo que en épocas pasadas, en el medievo, icluso posteriormente en la edad moderna de los siglos XVI al XVIII, muchos campesinos y artesanos eran al menos, dueños de los medios de producción, y podían utilizar los recursos y bienes comunitarios para prosperar o autoabastecerse.

La llegada de la revolución liberal burguesa y su idustrialización capitalista, pone en evidencia el papel de la burguesía plutócrata, ya que su incentivo al "desarrollo progresista" viene determinado por la ganacia en el capital y la invitación interesada a la participación en beneficios. Hasta el punto que a las empresas capitalistas, no les importa mas que acumular dinero, ganar dinero, y a los asalariados, dentro de la dinámica capitalista también.

Marx y Engels se burlan en el Manifiesto Comunista de los socialistas feudales, porque en la mayoría de los casos son personas que pertenecen a los grupos sociales del antiguo régimen y que desde el primer momento que sospechan lo que significaría la entrada del sistema capitalista en nuestras vidas, se sublevarían contra la revolución, contra esa revolución capitalista burguesa.

Ya hemos hablado de lo que significó para la gran mayoría de la población el desmantelamiento del sistema de antiguo régimen, la privatización de todos los recursos y medios de producción en manos de la oligarquía burguesa capitalista y plutócrata. Y a este sistema lo llamarían descaradamente con el nombre de democracia constitucional.

Éste sistema capitalista originado por la revolución burguesa ha perdurado hasta nuestros días y se ha enmascarado tras una supuesta forma democrática, primero constitucional, y después parlamentaria, para al final, demostrar lo que se ha demostrado ya: ¡Que la democracia no existe, es una falacia y una quimera obtenerla y conseguirla dentro del sistema capitalista!. ¿Y por qué? Porque el dinero ha comprado a todas las instituciones, y estas están al servicio del capital y de la plutocracia.

Durante los siglos XVIII-XIX y XX se desarrollaron unos movimientos políticos poco conocidos para la gran mayoría de historiadores y aggiotistas, partidarios de la "democracia formal del sistema capitalista". Estos historiadores, junto con los políticos y todo el stablishmen conocido se volcaron en señalar a los "enemigos del progreso, de la libertad, de la ciencia, y la industrialización" a los Jacobitas ingreses, escoceses e irlandeses, a los legitimistas monárquicos franceses, a los miguelistas portugueses, a los brigantes napolitanos y sicilianos; y a los carlistas de las Españas. Les pusieron el nombre de "contrarrevolucionarios", porque según ellos, según la historiografía oficial eran y somos partidarios del absolutismo, de la dictadura, enemigos de la democracia. Desde luego deberían de preguntarse ¿qué democracia es la que han pretendido que nos traguemos? ¡La democracia del capital!. Es aquella que prima el poder plutócrata por encima de los derechos de los pueblos, de cualquier tipo de soberanía popular, política y hasta territorial o individual. Ellos, son los responsables ideológicos de esta crisis actual y son los paladines de la globalización neoliberal capitalista. 

A nosotros nos señalan como los contrarrevolucionarios. Y la contrarrevolución consiste en hacerle la revolución a la revolución. Es decir, hacer la revolución socialista-tradicionalista a la revolución capitalista burguesa.

Mayor cuidado e interés puso la escuela marxista a la hora de estudiar los movimientos contrarrevolucionarios, que van desde 1688 con la protesta social jacobita en las islas Británicas, hasta el actual carlismo en las Españas, pasando, desde luego y en cada país por su idiosincrasia particular, como fue el brigantagio italiano, el legitimismo francés y el miguelismo portugués.

Estos movimientos son sociales populares y anticapitalistas. Rechazan a la burguesía y su poder plutócrata y usurero negando la deuda nacional y la banca creada para asumir dicha deuda, y pagarla a los especuladores. ¿No les suena de algo? ¡¡Dirían los liberales tal es el comunismo, el de los socialistas o bolcheviques blancos es peor que el de los rojos!!

El marxismo y la contrarrevolución tienen características similares pese al desconocimiento de aquellos que se consideran marxistas y hablan igual que Marx o peor aun todavía de los movimientos legitimistas monárquicos considerados contrarrevolucionarios.

En la contrarrevolución a la revolución burguesa y capitalista que estamos sufriendo, cabe la defensa del sentido y valores comunitarios, la defensa de "lo público" frente a las privatizaciones de la oligarquía. ¿Les suena de algo esto también? Y en cuanto a los bienes inmuebles, el suelo y la tierra. Acaso no estaban amortizadas durante el antiguo régimen, y los liberales capitalistas decían que estaban en manos muertas, pues precisamente el hecho de estarlo significaba la garantía de la defensa del comunal de los municipios, la autosubsistencia y autoabastecimiento, garantía social para el campesinado. ¿y en el comunismo?. La amortización no era mas que las propiedades estaban en manos del Estado, mientras que en el feudalismo estaban en manos del linaje aristocrático respaldado por la Corona, y por muy conde o duque que fueras no podían vender al mejor postor los bienes inmuebles, suelo, y tierra patrimonial, porque estaban vinculados al apellido familiar, a la Iglesia Católica, a los Municipios Comunales o a la Corona, y no se podía comprar ni vender. ¡Era el comunismo feudal!.

¿Y qué es lo que pasa cuando las tierras comunitarias y públicas pasan a ser vendidas y caen en manos de unos pocos? ¡Qué poco original fueron los alquimistas, porque decían que obtenían oro de la nada, y claro que lo obtenían estos masones liberales, vendiendo las propiedades públicas, vendiendo el suelo y hasta el subsuelo a compañías privadas nacionales e internacionales!. Pues que numerosos campesinos se quedaron sin tierras que cultivar, sin casa en la que vivir, y se vieron obligados a su proletarización o a convertirse en jornaleros. Así se hizo la revolución burguesa capitalista a espensas de los débiles, pues si los desfavorecidos ya sufrían durante el feudalismo, sufrirían todavía aun más con la presidencia en los gobiernos de los burgueses, liberales, capitalistas, financieros, empresarios, usureros. Hoy la protesta social y pública sigue siendo la misma pese al desconocimiento de la historia por la gran mayoría.

Pero, la actual globalización neoliberal capitalista viene de aquella revolución burguesa de 1688 en Inglaterra, y posteriormente de la francesa de 1789, y de la española de 1833, si, si. La globalización del capitalismo de las finanzas, cuyo ataque sin precedentes se encuentran en las bolsas y en la prima de riesgo de los países de manos de los especuladores. Ellos hicieron la revolución, disfrazaron bajo el nombre de democracia algo que no lo era ni es realmente, y a nosotros nos toca hacer la contrarrevolución: devolver la justicia y la soberanía al pueblo, y acabar con la dictadura del capital.


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