sábado, 14 de julio de 2012

‘Escúchame un poquito’ Carta a Andrea Fabra.




Me llamo Ana, tengo 27 años, soy de izquierdas, ahora convencida, antes por descarte; y soy tan española como tú. Por suerte hasta hace muy poco tiempo la vida me ha sido fácil, sencilla, sólo he tenido que dejarme llevar, siempre valorando que la oportunidad de ser yo, me la brindaban, generosamente, mis padres.
Mis padres, como muchos otros de su generación, sacrificaron sus ansias de saber por el trabajo. Una labor constante y esforzada, desde muy temprana edad,  que permitió que, tanto mis hermanos como yo,  hayamos podido aprender a elegir y,  en consecuencia, a esforzarnos para tratar de conseguir nuestros objetivos en la vida con alta tolerancia a la frustración, pero sobre todo a tener una actitud crítica desde el respeto hacia los demás.
Pertenezco a esa generación perdida, esa generación que todo lo ha tenido fácil. Esa generación tan útil, por otro lado, para algunos Gobiernos que con nosotros, como conejillos de Indias, han trasteado sistemas tan importantes como el educativo, arriesgándose a errar gravemente y a convertir al futuro potencial en ‘nuevos analfabetos’. Pero ni con esas lo han conseguido.
Somos lo que nos esforzamos en ser, pero somos también lo que los Gobiernos nos dejan ser. En este sentido, generaciones como la mía y las inmediatamente anteriores y posteriores hemos tenido la oportunidad de formarnos, de elegir un campo de estudio, de interactuar con otras culturas cursando estudios en el extranjero, hemos tenido la oportunidad de crecer culturalmente desde la diferencia. Aprendiendo a que ‘lo normal’ para nosotros es una cosa, pero que hay muchas maneras de vivir ‘normales’ e incluso mejores a la nuestra y no nos hemos quejado.
No nos hemos quejado porque, a Dios gracias, no hemos tenido que deslomarnos en conseguir lo que tenemos gracias al sudor de nuestras familias. Abuelos, abuelas, madres, padres que saben muy bien lo que es NO TENER NADA y tener que darlo todo a su gente para prosperar, con todo lo que eso conlleva.
En este punto, yo me pregunto ¿QUÉ SE NOS PIDE A ESTA GENERACIÓN ‘PERDIDA’ SINO TRATAR DE PROSPERAR APROVECHANDO LA OPORTUNIDAD QUE TENEMOS DE PROYECTAR LO QUE HEMOS ELEGIDO PARA PROGRESAR COMO PERSONAS AUTÓNOMAS, INDEPENDIENTES, LIBRES Y CON VISTAS AL FUTURO? Se nos debería pedir esfuerzo, como debe ser. Esfuerzo en nuestros trabajos para seguir creciendo como personas y como profesionales. Pero es que, querida Fabra, NO HAY TRABAJO. Y no sólo no hay trabajo, si no que hemos trabajado GRATIS durante mucho tiempo y NO NOS SIRVE DE NADA. Y si nos sirve, nos reemplazan en seguida haciendo uso de contratos basura que nos tiran a la puta calle sin derecho a prestación, y si la hay, nos la rebajan. Y claro, estamos en el paro y nos tenemos que joder, porque no está en nuestra mano cambiar las cosas, así uno a uno. Pero de ahí a que NOS JODAMOS, como deseo de una persona de dudosa dignidad y cuestionable valía personal y profesional, va un tramo contundente. Como la vida misma.
Y, ¿sabes lo que pasa con estos comportamientos irrespetuosos, barriobajeros y lamentables? Pues que, ‘señora’ Fabra… nos hacen pensar. A otra cosa no nos han enseñado, pero a pensar sí. Y se nos da de rechupete.
Pensamos que esto se parece mucho a esa etapa en la que vivían nuestros abuelos en la que no había oportunidades para nadie. Ni para el que trabaja porque no hay trabajo, ni para el que quiere estudiar, porque sin trabajo no hay quien lo pague. Pero con una diferencia abismal. Nos han hecho creer que podíamos comprar nuestro estilo de vida, y ahora lo tenemos enfrente de nuestras narices y no lo podemos catar. Como perros con collar, Andrea, por eso estamos que mordemos!!!
 Y sí, estamos en el paro, tratando de conseguir tener vida propia y aspirando tan sólo, con toda la formación que tenemos, a tener un sitio donde dormir, pagarlo religiosamente y poder llegar a fin de mes sin depender de nadie. Yo creo que no son grandes expectativas. Es lo mínimo imprescindible. Y sobre todo, es un pensamiento GLOBAL y REAL; no me lo he inventado yo.
Por todo esto Andrea, que no te conocía, pero ahora sí, y mira que lo lamento, te recomiendo, en nombre de mucha gente, que no hables desde un escaño del Congreso como representante de los ciudadanos de esa manera. Porque quizá antes NADA te quitara el sueño, ya que vivirás como querrás y mejor, pero ahora vas a tener que buscar la manera de dormir cada noche tranquila, si tienes algo de dignidad, pensando que con tu comentario no sólo has herido muchísimo a la mayor parte de la Sociedad, sino que ¡NOS HAS DESPERTADO! Y nuestro malestar por tus palabras se está convirtiendo en un efecto rebote que hará que TÚ, TU GOBIERNO Y LOS BAILADORES de VUESTRO MAMBO agachéis la cabeza y os vayáis a esa isla desierta que yo tengo diseñada para impresentables, por la puerta de delante, o por la de atrás.
Qué desafortunada tu reacción, maja. Si la misma rabia la canalizaras para trabajar… ¡menos te reluciría el tinte que llevas puesto!
Hasta siempre!
PD: Nunca olvides que a ti te hemos puesto nosotros ahí… Quizá podamos mover ficha.

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