martes, 5 de junio de 2012

LIBERALISMO ECONÓMICO POLÍTICO Y SOCIAL

 

 Estas son las dimensiones del liberalismo. Nació al principio, con la existencia de la propiedad privada absoluta, la acumulación capitalista, dando lugar al libre comercio y a la libre circulación de capitales financieros, y todo ello en el seno del Antiguo Régimen, hasta que la burguesía capitalista decidió pegarle el puntapié a aquel modelo semifeudal que había desarrollado un modelo mercantilista en el XVII y un modelo fisiocrata en el XVIII.

Una vez asentados los "derechos básicos y fundamentales" de la plutocracia burguesa capitalista con la Revolución Liberal Burguesa: ¿"libertad de expresión"?, propiedad privada absoluta, libertad de comercio. Caerían todos los regimenes autoritarios y monarquías feudales. También caerían las estructuras campesinas y comunales que venían existiendo desde el medievo.

Los regimes absolutistas de la restauración, promovida por la Santa Alianza, en toda la Cristiandad Europea, durante el XIX, restablecieron el boato y las tradiciones monárquicas de Antiguo Régimen, aceptando el nuevo modelo económico que era el sistema capitalista, ajeno al pensamiento tradicionalista. Así el liberalismo económico se infiltró en las instituciones de Antiguo Régimen con el poder del dinero. Aquellas instituciones cayeron finalmente ante el yugo capitalista de la plutocracia burguesa.

El golpe mortal vendría dado por el desequilibrio presupuestario y la crisis económica del sistema de antiguo régimen no se hizo esperar. La plutocracia burguesa reclamaba, no sólo el poder económico que detentaba, sino que exigía participación plena en la vida política del país. Con la entrada de la casta burguesa en la política se impondría finalmente el liberalismo político, que en realidad era un modelo de falsa democracia porque los parlamentarios tenían acceso por sufragio censitario, y estaban al servicio de los intereses privados y capitalistas, cuando cinicamente decían hablar en nombre del pueblo.

El modelo del liberalismo exige por un lado la competitividad extrema, heredera de la esclavitud, y por otro apoya sus ganacias especulativas en un modelo de fuerte incertidumbre. Ahí tenemos los mercados y su sistema finaciero completamente desregulado. El liberalismo y su plutocracia burguesa claman por la NO intervención de los poderes públicos en la economía. Y ya en el pasado se enfrentaron contra la monarquía para obligar a los reyes y al reino a aceptar el funcionamiento capitalista.

Así el liberalismo económico y político se dan la mano, porque los banqueros y la casta plutócrata son al mismo tiempo políticos que estan al servicio de los intereses privados y capitalistas, y no son defensores de los derechos del pueblo.

La fuerte competitividad que introduce el modelo capitalista a través del liberalismo económico da lugar a que impongan sus reglas y leyes los tramposos, los piratas y los usureros, que cinicamente se amparan en una justicia que tiene una venda en la cara y que por tanto no ve los desafueros que comete la casta capitalista y su sálvese quien pueda.

Sobretodo el liberalismo crea un fuerte desarraigo social en las personas que lo sufren diariamente, porque el liberalismo crea una sensación de incertidumbre permanente, ya que no hay nada seguro. Se trata de un sistema de elección permanente donde hay una competencia feroz, y todos los que intentan participar en esas reglas del sistema tienen que estar a la altura, de lo contrario quedan excluidos y eliminados. La socialdemocracia se contentó con exigir algunas garantías para aquellos agentes económicos que no pudieran estar a la altura, sin embargo ello no ha servido de nada. Lo estamos viendo, porque al final, la ley de la selva es la ley del más fuerte, pero no es la ley del más justo.

Del liberalismo económico pasamos al liberalismo político y por tanto irremediablemente pasamos al liberalismo social, donde queda reflejada en la sociedad los "valores" del mercado y desterrados para siempre los verdaderos valores cristianos. Las personas se tratan como mercancía, somos productos, no personas, porque el sistema capitalista con su liberalismo económico influyó sobre la sociedad imponiendo sus reglas y su visión economicista del mundo, imponiendo la mercantilización de la vida. Por muy libres que se digan mis compatriotas y ciudadanos europeos, en realidad no lo son tanto, porque todo está en función del poder del dinero. Si no tienes dinero no eres libre, y ahí se acaba la libertad que tanto pregona el sistema capitalista y su liberalismo burgués.

Asistimos impasibles a la disolución social. Nuestra sociedad está hecha a imagen y semejanza del capitalismo y como tal así nos tratamos los seres humanos en el mundo occidental. 

La deriva que significa el liberalismo social, causa de los otros dos liberalismos, responde al capitalismo responsable de la destrucción de la estabilidad. Schumpeter hablaba de la destrucción creadora del sistema capitalista, el problema es que su liberalismo fomenta los cambios continuamente y no da lugar a ningún tipo de estabilidad, porque es un sistema antinatural, basado en el dinamismo egoísta de unos pocos y no en un dinamismo colectivo consensuado.

El sistema capitalista y el liberalismo burgués han dado prioridad a las libertades individuales, aplastando con ello las libertades colectivas de los pueblos.

De un sistema dinámico y competitivo, sólo podemos esperar incertidumbre y especulación, y con ello la máxima ganacia privada para unos pocos, mientras la gran mayoría de los ciudadamos caemos en el empobrecimiento económico, social y moral. Todo ello lo tenemos gracias al liberalismo económico, hoy más conocido con el nombre de neoliberalismo.

Antiguamente había unas mínimas garantías, y por eso nos han dicho, a nosotros los jóvenes, que si estudias y te preparas tendrás un puesto de trabajo seguro. Para el liberalismo no existe nada seguro, porque todo hay que ganárselo. El problema es que la mayoría de los jovenes, consideramos que ya nos lo hemos más que ganado, si atendieran al curriculum vitae de la gran mayoría, de todos, aun así siguen parados.

Todos aquellos que pusieron sus esperanzas en el sector privado, ¡porque iban a ganar más, que en el público!. Miran hoy con envidia a los funcionarios que tienen un salario fijo mensual. El liberalismo nos vendió el ganar más, más facilmente, a través de las ventajas especulativas del sistema económico capitalista.

El liberalismo y el capitalismo te vende la idea que tu puedes ser uno de ellos y ganar mucho dinero. Pura falacia, pura mentira, ya lo estan viendo.

Y ahora en el día a día de la gente. Si vamos a los dramas sociales que se estan dando y va dedicado a todos aquellos que responsabilizan a otros de la extinción de la FAMILIA TRADICIONAL.

¿Por qué no hay parejas jóvenes que esten dispuestas a realizar un compromiso bajo las formas y sentido tradicionales? Pues porque existe el liberalismo. Ya lo decían en el pasado: "El liberalismo es pecado". Estamos asistiendo a que es mucho peor que pecado, es incertidumbre, competencia desleal y absoluta. Lo he analizado antes. El liberalismo favorece la "libertad de elección permanente" y ello sólo puede favorecer un dinamismo absoluto y jamás la estabilidad. La estabilidad debe partir de una garantía laboral, y por tanto de un puesto de trabajo fijo. Así como nos trata el empresariado de este país, del mismo modo se trata "en el terreno afectivo" a toda la sociedad. El liberalismo promueve el esfuerzo del "Usar y Tirar". Ahora me interesas, después no. El empresario te contrata, rindes un 200% y luego te despide. Lo mismo ocurre en las relaciones personales. Te despiden también. Se llama liberalismo. Desde el siglo XIX ocurría en el terrerno económico, pero cada vez es más acuciante y más desagradable en el terreno social. El liberalismo social es perverso. Sólo queda sumarse al él, para no ser excluido. Conozco parejas que se han roto, por "monotonía". Suena a excusa. Cada pareja es un mundo, pero la consecuencia del liberalismo económico y político deviene en liberalismo social, y este último es responsable junto a los otros dos de todas las calamidades sociales por las incertidumbres, las especulaciones, la fuerte competitividad, la propiedad privada,...

Así, ¿de qué sirve darlo todo si luego te pegarán la patada? Y esta pregunta vale para toda la sociedad. Caemos en el desaliento, en el desarraigo social, en la banalización del amor y las relaciones personales. El trasfondo de todo esto se llama capitalismo. No entiende de sentimientos, es frio y calculador y sólo va en beneficio propio. Por tanto, ¿cómo vamos a trabajar por un sistema que nos niega estabilidad y garantías profesionales para poder constituir una familia tradicional?. ¿Cómo vamos a trabajar por el empresario que te contrata, o por la pareja que tenemos al lado si te va a pegar la patada, porque no estas a la altura de lo que te exige el sistema capitalista?

Al fallar la economía, el sustento familiar, el dinero que hay en casa, se cae todo. Y esta es la verdad, por muchos valores que nos quieran vender unos y otros. Si no tienes recursos, en este mundo no eres nadie. Se impusieron las "libertades individuales del capitalismo" prostituyendo toda nuestra sociedad.