domingo, 3 de junio de 2012

INDIGNACIÓN FRENTE A RESIGNACIÓN: HETERODOXIA FRENTE A ORTODOXIA

El pensamiento de economía positiva se enfrenta al de economía normativa por la cuestión entre resignarse en cuanto a "lo que es", "es lo que hay", frente a los planteamientos de "lo que debería de ser". De manera dualista, se enfrentan de nuevo las fuerzas del mal a las del bien. Y en este caso la resignación juega un papel positivista que únicamente favorece a la injusticia y a los poderosos, pero no a todos aquellos que sufren la actual crisis económica del sistema capitalista.

En los manuales de política económica se implantó la ortodoxia neoliberal capitalista, con la escuela de Chicago y Milton Friedman a la cabeza. Venían a imponer la flexibilidad del mercado laboral y financiero, los recortes y la precariedad. Pero hemos visto todos, como aun aplicando las teorías neoliberales capitalistas de recorte, flexibilización, reestructuración y precariedad, tenemos como respuesta el ataque de los especuladores e inversores capitalista, de manera que son los mercados y el sistema económico capitalista quienes gobiernan verdaderamente nuestro país. No nos pueden mentir más. Ya no es la soberanía nacional de los liberales, y la democracia está en tela de juicio, porque ha sido secuestrada por el capitalismo.

Así se pone de manifiesto el enfrentamiento dualista que identificaba Platón entre el mundo ideal y el mundo terrenal, que para los cristianos sería pues entre el mundo o reino de los Cielos y el mundo terrenal, enfrentando de nuevo con argumentos Agustinos, e incluso Cátaros, por platónicos y gnósticos, que por un lado está la "resignación de lo que es", que responde a la aceptación positivista del mundo tal cual nos viene impuesto y dominado por el sistema económico capitalista, es decir la ortodoxia; y por otro lado tenemos a la "indignación de lo que debería de ser", que responde a la NO aceptación del positivismo anterior, y muestra claramente una actitud crítica, idealista y vehemente que desprende planteamientos heterodoxos, y que en economía política se la conoce con el nombre de economía normativa, la cual critica y señala los aspectos negativos de la economía positiva.

El positivismo claramente de reminiscencias cristianas protestantes, viene a hablarnos de la resignación y la aceptación de las cosas tal cual son, y plantea además la gratitud imbecil e idiota de "hay que dar gracias y mostrar una actitud positiva ante la vida, aunque esta te monde a palos".

Este planteamiento positivista trata al igual que la propia resignación, que el poder establecido capitalista se mantengan inalterables, y que las personas no tengan pensamiento crítico alguno, y sean invadidos todos por el pensamiento único neoliberal y capitalista.

La idea de resignación es muy medieval, sin embargo ya no sirve para mantener el orden del mundo antiguo, y por tanto frente a esa inexistencia de "lo antigo", los cristianos no podemos consentir que esta idea de la resignación haya sido usurpada por las huestes capitalistas, que tratan de mantenerse en el poder cueste lo que cueste, invitándonos a comulgar con la idea de resignación y ese positivismo, para mantenerse en el poder, mientras nosotros no les cuestionamos.

La Iglesia Medieval no quería ser cuestionada, y por eso nos invitaba a todos a la resignación, o bien nos invitaba, o bien nos la imponía. El economicismo neoliberal capitalista a través del protestantismo ha heredado ese mismo sentido de la resignación, para reconvertirlo en positivismo, mostrando así una falsa sensación de gratitud por todo lo que nos acontece, empezando por "hay que dar gracias a Dios por esta crisis, porque pone a prueba nuestra voluntad" a ¿has perdido tu puesto de trabajo? ¡Que gran oportunidad de cambiar tu trayectoria!. ¿Tienes una grave enfermedad? ¡Quizá a partir de hoy disfrutes de tu vida como nunca!. Estas claras muestras idiotas del pensamiento positivista, tratan de disuadir de la crítica a todos aquellos afectados por la crisis económica, por ejemplo, porque de una forma estúpida trata de mantener la calma y la paz social, para que al fin y al cabo se imponga la ortodoxia neoliberal capitalista.

Los cristianos atenderemos entonces a la trampa de ese falso positivismo y esa falsa resignación puestas al servicio del sistema económico capitalista, para negarlos, negando la ortodoxia del sistema y asumir pues una actitud de indignación propia de la heterodoxia y la rebeldía de los primeros cristianos contra las injusticias, o de aquellos cristianos que en el siglo XIX se negaron a que el Catolicismo estuviese al servicio del sistema económico capitalista.

Entonces, como "lo que es" es una mierda, y una basura, habrá que trasmutarlo, eliminarlo o cambiarlo por aquello de "lo que debería de ser", y entonces entra de nuevo en conflicto dialéctico el mundo de las ideas con el mundo sensible, el Reino de los Cielos con el de la Tierra, el Bien y el Mal, la Heterodoxia y la Ortodoxia.

El positivismo solo sirve para crearnos falsas esperanzas y espectativas inalcanzables. Mientras estemos entretenidos con ello, jamás cambiaremos el sistema. El mal es el sistema capitalista, ahí radican todos los males que padecemos.