sábado, 26 de mayo de 2012

VOLUNTARIADO, SOLIDARIDAD Y ALTRUISMO

 ¿Así que es venta y no castillo? ¿Es capitalismo y no socialismo? ¿es injusticia y no solidaridad? ¿es egoismo y no altruismo?

En estos tiempos de crisis muchos explotadores autodenominados empresarios se están aprovechando del trabajo gratuito de muchas personas, que tienen que hacer frente al sostenimiento de sus familias, hipoteca y demás. Sin embargo, en realidad dan más tiempo del debido en el trabajo, incluso hasta el punto de ser voluntarios solidarios y altruistas por miedo a perder el empleo, se rebajan a condiciones desconocidas. Porque una cosa es ser voluntario, solidario y altruísta en una ONGD cuando te sobra el dinero y vives sin preocupaciones ya que el aire es gratis y no se paga. Pero, ¿y cuando en esta vida tenemos que pagarlo todo?. Entonces, se reduce la solidariad y el altruísmo mientras siga existiendo el sistema económico capitalista, y los años dedicados al voluntariado habrán sido de experiencias humanas formidables, pero dentro del sistema, sin dinero no vas a ningún sitio, ni eres nadie. ¡A menos que!:

"Donde se prosiguen los innumerables trabajos que el bravo Don Quijote y su buen escudero Sancho Panza pasaron en la venta que, por su mal, pensó que era castillo"

... Ya que estuvieron los dos a ccaballo, puesto a la puerta de la venta, llamó al Ventero, y con voz muy reposada y grave, le dijo:
-Muchas y muy graves son las mercedes, señor alcaide, que en este vuestro castillo he recibido, y quedo obligadísimo a agradecéroslas todos los días de mi vida.
Si os las puedo pagar en haceros vengado de algún soberbio que os haya fecho algún agravio, sabed que mi oficio no es otro sino valer a los que poco pueden, y vengar a los que reciben tuertos, y castigar alevosías.
Recorred vuestra memoria, y si halláis alguna cosa deste jaez que encomendarme, no hay sino decilla; que yo os prometo por la orden de caballero que recibí de faceros satisfecho y pagado a toda vuestra voluntad.

El Ventero le respondió con el mesmo sosiego:
-Señor caballero, yo no tengo necesidad de que vuestra merced me vengue ningún agravio, porque yo sé tomar la venganza que me parece, cuando se me hacen.
Sólo he menester que vuestra merced me pague el gasto que esta noche ha hecho en la venta, así de paja y cebada de sus dos bestias como de la cena y camas.

-Luego ¿venta es esta? -replicó Don Quijote.
-Y muy honrada -respondió el Ventero.
-Engañado he vivido hasta aquí -respondió Don Quijote-; que en verdad que pensé que era castillo, y no malo, pero pues es ansí que no es castillo, sino venta, lo que se podrá hacer por agora es que perdonéis por la paga; que yo no puedo contravenir a la orden de los caballeros andantes, de los cuales sé cierto (sin que hasta ahora haya leído cosa en contrario) que jamás pagaron posada ni otra cosa en venta donde estuviesen, porque se les debe de fuero y de derecho cualquier buen acogimiento que se les hiciere, en pago del insufrible trabajo que padecen buscando las aventuras de noche y de día, en invierno y en verano, a pie y a caballo, con sed y con hambre, con calor y con frío, sujetos a todas las inclemencias del cielo y a todos los incómodos de la tierra.

-Poco tengo yo que ver con eso- respondió el Ventero-; págueseme lo que se me debe, y dejémonos de cuentos ni de caballerías; que yo no tengo cuenta con otra cosa que con cobrar mi hacienda.
-Vos sois un sandio y mal hostelero- respondió Don Quijote.
Y poniendo piernas a Rocinante y terciando su lanzón, se salió de la venta sin que nadie le detuviese, y él, sin mirar si le seguía su escudero, se alongó un buen trecho...

No nos alargamos más, porque ya sabemos que a Sancho lo mantearon por no haber pagado ni él ni su amo los gastos de estancias, dietas y manutención. El hecho entonces, de ser voluntario, un altruista, una persona solidaria, e invertir en ello, significa además y muchas veces que todos las demás personas, conciudadanos, compatriotas, ... no son conscientes de la realidad de la existencia de todas esas personas que son voluntarios, quienes realizan horas extra, e incluso donan e invierten dinero propio en ONGD o en otras entidades sociales que repercuten favorablemente a la sociedad. Pero la realidad del yugo capitalista nos recuerda: ¡Que es Venta y no Castillo! Y que por tanto hay que pagar, aunque no te paguen ni un duro, aunque seas un prácticante no remunerado, aunque hagas muestras meritorias quedando como un idiota, aunque des un rendimiento del 100% o más, cuya implicación en el curro es claramente demostrable y perceptible. Al final en el orden capitalista es Venta y no Castillo. Se vuelven a desvanecer todas las esperanzas y los principios honorables, los eternos valores de la Caballería y de la Cristiandad caen de nuevo en saco roto, porque la burguesía capitalista nos recuerda que es ¡Venta y no Castillo!. Nos recuerdan los defensores del orden capitalista que todos y todo tiene un precio: la mercantilización de la vida. Ahora eso si, ellos asumiendo esto, por el interés lucrativo que les importa su sistema capitalista, no estan dispuestos a pagar absolutamente nada, y quedan muy lejos en la distancia del impago de Don Quijote, porque Don Quijote, como los miles de voluntarios en ONGD y otras entidades como la Iglesia Católica en realidad pagan, pagan con solidaridad, con cariño y aprecio humano, por su labor y trabajo, pagan con su tiempo, con las inclemencias del tiempo, del cielo y de la tierra de las que habla Don Quijote. Don Quijote como los Voluntarios y practicantes pagan, claro que pagan en especie, como en el banco del tiempo donde se intercambian servicios y saberes y donde el dinero no existe ni tiene reflejo alguno. Recordad el asco que siempre tuvo la antigua aristocracia y la realeza del mundo de los principes por el poder del dinero. ¡Ellos no se manchaban las manos con eso, y tampoco nuestros voluntarios solidarios y altruistas!. Pero la realidad del orden capitalista es que vuelven a sus casas y tienen que ganarse la vida, para sostener sus familias, para pagar la hipoteca, para hacer frente a todas esas cosas y necesitan dinero: ¡Y no lo tienen! Tienen la sensación de estar perdiendo el tiempo mientras otros roban a manos llenas!

Muchas personas en nuestro país y en Europa han perdido su puesto de trabajo, su casa, y siguen pagando hipoteca, tienen a cargo familia, niños que alimentar, ¡no es el siglo XIX!. ¡Es el XXI, para los que luego dicen por ahí. Y es que tiene mucho mérito, ser voluntario, hacer horas extra, invertir dinero y tiempo, dar más del 100%, para que luego te pidan que tienes que pagar, mientras que los que más tienen todavía más se llenan las manos.

Y es que al final, en nuestra revolución legitimista los carlistas tendremos que recordar a Don Qujote y a todos esos voluntarios solidarios y altruistas: 


"yo no puedo contravenir a la orden de los caballeros andantes, de los cuales sé cierto (sin que hasta ahora haya leído cosa en contrario) que jamás pagaron posada ni otra cosa en venta donde estuviesen, porque se les debe de fuero y de derecho cualquier buen acogimiento que se les hiciere, en pago del insufrible trabajo que padecen buscando las aventuras de noche y de día, en invierno y en verano, a pie y a caballo, con sed y con hambre, con calor y con frío, sujetos a todas las inclemencias del cielo y a todos los incómodos de la tierra."

Así cuando vayamos a comprar, a pagar la hipoteca, a realizar cualquier obligación tributaria, entonces diremos:  

Te pago por poner un ejemplo estos 185 € en solidaridad, al Banco le indico que los 500 € de hipoteca los considere en solidaridad, y a la Agencia Tributaria lo mismo ya que los Caballeros no estamos en condiciones de pagar "posada alguna" porque nos cubre el derecho foral. El sistema capitalista no entiende de esto y habrá que combatirlo en el ideal de todo lo dicho. El problema es que el capitalismo responde con el manteamiento a Sancho Panza y se lleva por delante a los débiles.

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