domingo, 8 de abril de 2012

LA RESURRECCIÓN DE JESÚS

Puede que Dios haya muerto a los ojos de los seres humanos debido a la influencia y funcionamiento del sistema económico capitalista, aquí en el mundo sensible, sin embargo en el mundo celestial o ideal Dios vive eternamente, ya que Jesucristo ha resucitado.

Al tercer día resucitó, nos dice la Biblia. Jesucristo ascendió al Reino de los Cielos. Vive resucitado, pero en el cielo, y en la mente de los Cristianos, pero ello no tiene un verdadero reflejo en la Tierra, ni en el mundo sensible, porque a Jesucristo como Dios-hijo, la humanidad deshumanizada lo proceso, lo juzgó y lo ejecutó, era pues el juicio que la humanidad deshumanizada le hizo a Dios, a través de las instituciones del Imperio Romano y la Iglesia Farisea representada en aquella época por la religión Hebrea. Hoy en día sería otro Imperio, el capitalista liderado por los EEUU-Gran Bretaña y otra Iglesia Oficial, la que lo volvería a procesar, juzgar y ejecutar, confirmándose así la vigencia de la doble moral y la hipocresía de la humanidad deshumanizada.

Así pues parece que la salvación del mundo está en la ascensión al reino de los Cielos tal y como le ocurrió a Cristo-Jesús, y parece que el mundo sensible y terrenal se queda al margen del poder Divino, al estar vinculado este poder a las fuerzas del bien, (bondad y perfección), ya que en la Tierra se está muy lejos, al parecer, de la aplicación del bien frente al mal. El esquema dualista agustino vuelve a tomar auge, al poner en duda que todo lo que existe en este mundo sensible sea bueno, cuando vemos las consecuencias del sistema económico capitalista, por ejemplo. Este sistema económico se arroga la forma y el fondo de la ley natural, para justificar sus imperfecciones, y legitimarse en el tiempo, por muy injusto que éste sea. Pero este sistema económico en realidad niega a Dios porque lo sustituye por el dios dinero, por tanto, si en la tierra o en el mundo sensible podemos hablar de la muerte de Dios a los ojos del comportamiento del ser humano; en el cielo o el mundo de las ideas podemos hablar de la resurrección de Jesucristo y la existencia eterna de Dios, la lástima es que ello no se vea reflejado en el mundo terrenal, y desde luego no lo veremos con el sistema económico capitalista imperante. Por ello debemos tomarnos muy en serio, si realmente todas las manifestaciones religiosas que a nuestros ojos son espectaculares, bonitas, turísticas y redundantes; si realmente los Cristianos que nos decimos que somos, si somos conscientes de todo lo que implica esta hipocresía a la que las Iglesias Oficiales dan covertura, al consentir la pervivencia del sistema económico capitalista.