sábado, 7 de abril de 2012

LA MUERTE DE DIOS


Algunos filósofos como Nietzsche nos hablaron sobre la muerte de Dios. Un día como hoy de hace varios siglos la Humanidad, representada por la autoridad del Imperio Romano y por la Jerarquía Eclesiástica Judía decidieron, con la indiferencia de algunos, la hipocresía de otros, la complicidad de muchos y la prepotencia de todos, prender, juzgar y ejecutar a Cristo Jusús nuestro Dios.
Los jerarcas de la Iglesia de entonces querían seguir con el mercadeo dentro y fuera del Templo, era el incipiente capitalismo que ya asomaba. La brutalidad del Imperio Romano chocaba con las reivindicaciones de paz, justicia y amor entre los hombres lideradas por Jesús de Nazaret, profeta para algunos, y Dios para todos nosotros los Cristianos.

El día que se le condenó morir en la Cruz, la Humanidad mató a Dios, mató todo lo que Jesucristo representaba. Los Cristianos intentaron guardar su mensaje y transmitirlo de generación en generación, pero el problema comenzó cuando la capa del Imperio Romano envolvió a la reciente secta cristiana, que convirtió en religión oficial del Imperio para atraerse a los Cristianos que ya venían poniendo en tela de juicio las leyes del Imperio Romano denunciando por ejemplo la existencia de la esclavitud en el mismo.

Había muchas formas de combatir al Imperio Romano y a los hipócritas fariseos; Jesús de Nazaret optó por la obción pacifista, de rebelión cívica rechazando frontalmente la pena de muerte y la rebelión armada que por ejemplo proponía Barrabás, que era un líder nacionalista judio muy radical. Jesús era moderado y creía que se podían conseguir las reivindicaciones de otro modo, mucho más pacífico y sin derramamiento de sangre.

El hecho de que la Humanidad de entonces lo prendiera, juzgara y ejecutara en la Cruz, significaba la muerte de Dios para la humanidad deshumanizada, y por tanto ya dio que hablar pues significaba que aquí en la Tierra tiene más poder las fuerzas del mal, que las del bien, porque, si Jesús no hubiese muerto en la Cruz, quizá con ello hubiera supuesto el comienzo del reinado en la Tierra de las fuerzas del bien, y lo que representa Dios (bondad, perdón, justicia, amor). Pero la muerte de Dios en la Cruz, significa el triunfo de la Humanidad deshumanizada, comenzando por el triunfo del comportamiento hipócrita de los fariseos y de los nuevos fariseos, que instituyendo iglesias oficiales no combaten a las fuerzas del mal, sino que se dejaron también envolver por las capas de los nuevos imperios romanos actuales, que como los EEUU, la Banca, las multinacionales de todo tipo, envolvieron de nuevo a las religiones, elevándolas a las categorías de oficiales, y así la religión quedaría de nuevo sometida al poder político y esta vez al poder económico del sistema neoliberal capitalista.

S.S. Papa Benedicto XVI ha dicho en Cuba que el marxismo es algo obsoleto. Las ideas obsoletas, si son buenas, por muy antiguas y arcaicas que sean siempre serán buenas. Pero en comparación entre el capitalismo y el marxismo invitaría a la reflexión a todos los Cristianos para que me dijeran si antes del socialismo marxista no estaba ya el sistema capitalista impuesto a sangre y fuego por la vil burguesía, la cual esta última destruyó y aniquiló con su capitalismo las Sagradas Tradiciones, y la Monarquía Histórica, y el Feudalismo. ¿No fue la burguesía capitalista la que eliminó las tierras comunales, los Gremios, los antiguos Usos protectores del pueblo? ¿No fue la misma la que dejó a merced del mercado a todos los pueblos del mundo? ¿No estamos además sufriendo estas consecuencias? Entonces en comparación es más obsoleto el capitalismo que el marxismo, aunque en la Iglesia Católica traten de hacer realidad la Unidad Universal de la Iglesia Universal, sabrán que la única únión terrenal posible que se está constituyendo es la del Capitalismo Universal, y no la del Cristianismo Universal, y esto es algo de lo que muchos cristianos todavía no se han enterado.

Existen dos tipos de crítica hacia la religión en general y hacia el Cristianismo en particular, yo estoy con la crítica constructiva, porque me preocupa la supervivencia del Cristianismo, pero sobretodo de la Humanidad en el mismo sin hipocresías.
Parte de la Izquierda Atea prefiere la crítica destructiva, porque quiere hacer desaparecer el cristianismo, porque para ellos todo lo cristiano es malo y negativo, o bien porque lo identifican con el sistema capitalista, que el Cristianismo oficial se niega a condenar, o bien porque pretenden sustituir nuestra religión por una nueva religión, quizá el relativismo moral imperante, que es la consecuencia de las hipocresías en la religión cristiana que se dice defender.

El caso es que el mundo terrenal de hoy está más lejos de Dios y de Jesucristo. La sociedad de consumo capitalista mató a Dios, lo sustituyó por el dios Dinero, pero S.S. Papa sigue con la idea que el marxismo es obsoleto, pero el capitalismo, ¿qué es? ¡moderno no!. Es tan moderno que aniquila de la sociedad las raices cristianas. Es tan moderno que permite el mercadeo y el fariseismo. es tan moderno el capitalismo que permite la doble moral y la hipocresía y después ustedes se quejan del relativismo moral de nuestra sociedad hedonista. Pero S.S. Papa Benedicto XVI ha tenido que ir a Cuba, donde posiblemente encontremos a un pueblo como el Cubano, de los más religiosos, pero claro, ¡curiosamente el problema está en el marxismo!, y no en otras cosas que son los males que han pervertido a toda la sociedad mundial que ya está sometida al sistema capitalista. ¡Y vendrán hablándonos de moral!. ¡Será hipocresía!. Mataron a Dios, cuando se dejaron envolver con el manto imperial, cuando se convirtieron en pesebreros, junto a patronal, sindicatos y partidos políticos, se convirtieron en cómplices de la muerte de Dios. El resto de la sociedad permaneció indiferente. Yo, sólo describo: ¡me han impuesto la muerte de Dios!