jueves, 22 de marzo de 2012

HABLEMOS DE LA DESGLOBALIZACIÓN SOCIALISTA


Los defensores del neoliberalismo económico deberían reflexionar, ya que resulta paradójico que el liberalismo económico naciera en el siglo XVIII para, supuestamente, y según los liberales franceses (fisiócratas: Quesnay y Mirabeau) e ingleses (Adam Smith, David Ricardo) evitar la guerra comercial y política, que tenía lugar con el sistema económico mercantilista (A. Montchrétien y Colbert), en el siglo XVII, ya que estaba caracterizado por el proteccionismo Colbertista, pues como observa actualmente el político del partido socialista francés A. Montebourg: "el libre comercio, la globalización, nos lleva a la guerra de todos contra todos y empobrece a nuestras sociedades, ya que supone el fin de la protección y la seguridad social, y sólo beneficia a las oligarquías locales. Todos salimos perdiendo con la globalización tanto el Norte como el Sur. Aboga por un proteccionismo verde y social frente a la competencia desleal de los países emergentes, cuyos trabajadores, son competitivos porque no tienen garantías ni derechos sociales, además de que dichas sociedades no cumplen el protocolo de Kioto ni ningún tipo de legislación ambiental. Arnaud Montebourg (Clamecy, 1962) es diputado en la Asamblea Nacional francesa y presidente del Consejo General de Saône et Loire por el PSF (Partido Socialista Francés)

Cuenta la historiografía ortodoxa del liberalismo económico que la globalización económica ha existido siempre, incluso desde el siglo XV y XVI hasta nestra era, y lo fundamentan en la existencia de la época del mercantilismo y el monopolio burgués de los imperios ultramarinos de las antiguas metrópolis de la potencias europeas.
Las viejas metrópolis y sus mercados globales monopolizados por ellas, bajo la condescendencia de los poderes feudales y de la monarquía absoluta, pues era el pacto impliicito entre la burguesía capitalista incipiente y la monarquía absoluta, que había doblegado a los estamentos clerical y nobiliar, pero que además le permitía a dicha burguesía hacer y deshacer en función de las contratas y concesiones de la Corona en las antiguas colonias, con tal de que esta clase social burguesa no se metiera con los usos, tradiciones, costumbres, reglamentaciones, fiscalizaciones, y controles locales y municipales de la vida económica y social territorial de los habitantes de los Reinos, pues significaba para aquella incipiente burguesía capitalista una serie de trabas feudales que no estaban en condiciones de discutírselas a la monarquía absoluta que les había ofrecido ultramar por coartada. Las cosas cambiarían cuando aquella burguesía capitalista metropolitana perdiera el control y el dominio de ultramar, y entonces sería cuando plantearían luchar contra el "estado monárquico absolutista".
Pero no son comparables aquellas estructuras de los imperios coloniales del siglo XVII, ni siquiera con los del siglo XIX, y por supuesto con los vigentes actualmente, mucho más sutiles ya que no son imperios territoriales, sino comerciales traducido en lo que podemos denominar como Imperialismo Capitalista hoy reconocido en su fase de Globalización Neoliberal Capitalista, donde la flexibilidad laboral y salarial, la ultracompetitiviad, y la desregulación y el descontrol son absolutos, favoreciendo así el control y la absorción de los recursos y los medios de producción por parte de la plutocracia neoliberal capitalista, en detrimento de los pueblos y ciudadanos de todo el mundo.

Uno de los efectos perniciosos de esta globalización neoliberal capitalista es la liquidación de los derechos laborales y sociales a nivel local, territorial y regional en aquellas zonas donde la clase obrera consiguió defender sus derechos frente a los capitalistas, pues el sistema económico capitalista potencia con su globalización que todos los países y regiones compitan entre si desaforadamente, y en lugar de que ello signifique una mejora en las condiciones de vida de las gentes trabajadoras, campesinas y proletarias, implica la destrucción de la legislación económico social, es decir de las conquistas sociales en los campos laboral y económico.
Por ejemplo, los bienes producidos en unas zonas, donde hay más recursos, y donde escasea la legislación ética y moral suficiente, donde los trabajadores no tienen derechos laborales y por tanto los costes salariales y laborales son prácticamente inexistentes porque la mano de obra es esclava a ojos de los ciudadanos de occidente, implica que esos bienes producidos en esas condiciones sean considerados más competitivos por las burguesías capitalistas y "gangas" por los ciudadanos occidentales que los demandan. La doble moral de los consumidores, y su insensatez, junto a la ocasión que ha encontrado la plutocracia burguesa capitalista ha provocado el hundimiento de las economías locales y regionales sujetas a una legislación ética y moral coherente con la dignidad del ser humano, que protegía la obtención de un salario digno por parte del trabajador, favoreciendo la socialización de las pérdidas, y la aniquilación de las garantías sociales, y privatizando los beneficios descomunales para la plutocracia burguesa neoliberal capitalista.
Esta globalización neoliberal capitalista favorece la aniquilación de toda legislación económica socialista que venga a proteger al obrero local, y por ello tenemos que hablar de hacer la DESGLOBALIZACIÓN, favoreciendo la autogestión a nivel local.

Desglobalizar sería por ejemplo poner trabas a ese comercio injusto e insolidario de competencia desleal que favorece el conflicto laboral y social y la merma de las garantías sociales en aquellas zonas territoriales que como ya indiqué anteriormente habían sido capaces de alcanzar las suficientes garantías sociales económicas laborales, sanitarias, prestaciones, etc. La Globalización capitalista está permitiendo que la patronal, la banca y los empresarios capitalistas se froten las manos al convertir de nuevo en esclavos al conjunto de toda nuestra sociedad al llevarlos al borde de la precarización, ya que la misma es cómplice de la aniquilación de las legislaciones sociales que permitían las conquistas económicas, sociales, culturales y laborales, porque con la globalización capitalista se nos está diciendo: "miren ustedes, señores trabajadores, hay que trabajar más horas y cobrar menos, pero es que además todos los esclavos del oriente y de África son mucho más competitivos que ustedes así que no queda más remedio que eliminar las legislaciones sociales y económicas que permitían el salario digno, y las condiciones de vida digna de las que ustedes gozaban". Como ven la globalización neoliberal capitalista sólo produce y favorece empobrecimiento en el medio y el largo plazo, porque en el corto todo son "gangas baratas" para los consumidores occidentales, pero es que esta globalización capitalista nos ha estallado en la cara a todos, y sobretodo al occidente europeo y a sus ciudadanos, que han visto como la desprotección laboral, la inexistencia de garantías sociales en los países orientales y en general del resto del mundo, se han puesto a competir dentro del orden neoliberal capitalista, y como esclavos esos habitantes de esos países lo han asumido por la fuerza del capital, y a nosotros nos ha estallado en la cara, digo, porque la patronal y la plutocracia burguesa capitalista nos dice que para ser competitivos tenemos que ser igual de esclavos que el resto de la humanidad. Así, un sistema económico que se nos ha vendido como progresista, y favorecedor del desarrollo, es en realidad un sistema perverso, que favorece una economía cancerosa sobre el Planeta Tierra con la aniquilación de los recursos del mismo.

La paradoja de todo esto es que en el pasado, cuando eramos vasallos o subditos y no ciudadanos, fijense ustedes, debido a la existencia de los Gremios y a las trabas feudales, debido a los aranceles y aduanas internas, o la intervenvención pública del municipio y la comarca sobre la economía regulando y acordando designaciones de precios y tasas bajo el arbol de una aldea, los habitantes de un reino ponían coto y límites a ese supuesto "comercio internacional" reglado de alguna manera por monopolios estatales y concesiones de explotación cedidas o dirigidas por la Corona, a través de las compañías orientales y occidentales, pero nada que ver con el despropósito del comercio internacional actual que es totalmente injusto e insolidario, porque favorece a los especuladores y a los intermediarios y por otro concentra los recursos y los medios de producción en pocas manos, a parte de ser un comercio contaminante al contribuir con las emisiones de efecto invernadero.

Deberíamos hablar si, de desglobalización de la economía internacional, potenciando el uso del "prevelement" (tasa que iguala el precio de los bienes producidos en el exterior y que compiten con los bienes producidos en el interior a nivel local, regional o territorial, para impedir ese comercio internacional injusto e insolidario, para impedir el hundimiento de las economías y estructuras locales, en nuestro caso de pequeñas y medianas empresas familiares. Deberiamos si, desglobalizar la economía y el comercio internacional, para favorecer la diversificación productiva y el desarrollo local y regional, basado en el crecimiento y el kilometro cero, conceptos que únicamente desarrollan la economía bajo las formas de autogestión y autoabastecimiento.
Deberíamos desglobalizar la economía para potenciar la diversificación productiva y no atender como se ha hecho, al monocultivo productivo como pretenden la plutocracia burguesa neoliberal capitalista, al basar sus doctrinas en Adam Smith y el libre intercambio de las teoria del comercio internacional de David Ricardo, donde según ellos todos los agentes económicos salen ganando en el comercio internacional, cuando Platón nos dice que la economía y el comercio internacional es un juego de suma cero, porque cuando uno gana de más es porque otro lo ha perdido, y esto tiene que quedar claro porque el Planeta y sus recursos no se estiran como chicle, ya que son limitados sus recursos y limitado y lento el crecimiento de los mismos.

Deberiamos desglobalizar para no contaminar y atender a los nuevos criterios económico-ecológicos de crecimiento cero y kilometro cero, favoreciendo el desarrollo local y permitir la vigencia de las legislaciones sociales económicas que garanticen la dignidad laboral, ya que la globalización neoliberal capitalista pretende aniquilar con sus teorias neoliberales del comercio internacional injusto e insolidario y con su capitalismo salvaje todas las estructuras productivas y legislaciones económicas sociales locales y regionales, consideradas como "traba social" para ser más competitivo frente a otros países que carecen de legislación social y ecológica. La plutocracia neoliberal burguesa capitalista busca la flexibilidad laboral y salarial, busca la competitividad productiva, por tanto la productividad y para ello nos exige que eliminemos lo que consideran una "traba social", lo que ellos llaman inflexibilidades, regulaciones, reglamentaciones, capacidad de intervención de los poderes públicos sobre la economía. Exigen la desregularización de la economía universal y por tanto trabajan por el desgobierno de la economía internacional, por un mayor desorden de la economía y el comercio internacional, y los que quieren esto son los liberales de ayer y los neoliberales de hoy, al amparo de la Escuela de Chicago (Milton Friedman) y políticos neoconservadores como Reagan y Margareth Thacher.
Así hemos visto como la globalización en lugar de extender la legislación de la dignidad humanas, extiende la precaridad, bajo el señuelo de "gangas baratas" ante los consumidores occidentales en el corto plazo, el hecho de no pagar el "justiprecio" o el precio justo que debería ser de comercio justo y solidario, que garantizase un salario justo y solidario y por tanto unas condiciones de vida dignas para el trabajador en todo el mundo, se ha vuelto en nuestra contra, ya que consumir "gangas baratas", productos y bienes baratos de la economía internacional y su comercio, que seguramente han sido producidos en condiciones de semiesclavitud, se ha traducido en el medio y largo plazoen la precarización de nuestras garantías económicas y sociales. El hecho de no pagar el precio de un bien como es debido se convierte en la réplica o respuesta negativa de tener que aceptar la precarización y la mercantilización de la vida. La precarización de nuestros derechos económico sociales laborales, y la mercantilización de nuestras vidas tanto por la alienación en el sistema económico capitalista, como porque al final viviremos para trabajar como esclavos y en condiciones indignas y no trabajaremos dignamente para vivir.

Bajo la batuta capitalista, la burguesía y sus constituciones permite la desreguración y el desgobierno de la economía mundial, ello favorece la aniquilación de las garantías sociales y con ello la precarización del empleo, favoreciendo el despido laboral, la denigración salarial y la imposibilidad de disponer de una vivienda digna para vivir, y luego esa misma derecha burguesa capitalista pretende que tengamos descendencia!!!!!.

¡¡¡ABAJO LA CONSTITUCIÓN BURGUESA!!!
¡¡¡VIVAN LOS FUEROS Y EL REY LEGÍTIMO DON CARLOS JAVIER DE BORBÓN!!!