domingo, 18 de marzo de 2012

CONSTITUCIÓN DE CADIZ DE 1812 "LA PEPA"

La proclamación de la Constitución de 1812 en Cadiz vulneró los derechos Forales de los habitantes del Reyno de Navarra y de los Señoríos Vascos, así como el poder soberano y jurisdiccional de la monarquía española. La monarquía a través de la figura del monarca representaba los límites de actuación de la burguesía capitalista. El endeudamiento progresivo de la monarquía absolutista de Fernándo VII supuso que esta institución se echara finalmente en manos de la burguesía capitalista y el partido liberal heredero de los ilustrados. Puso el poder político en manos del poder económico, ya que abrió las puertas del Estado monárquico a la burguesía de los negocios, posibilitando la articulación de un mercado nacional, que negó los derechos Forales a los habitantes de los distintos reinos, señoríos y principados de las Españas, y supuso la postración de la monarquía española a las decisiones y designios arbitrarios de la plutocracia capitalista que decía actuar en nombre de la libertad del pueblo español, cuando en realidad conculcaba sus libertades, privatizaba en pocas manos sus recursos, los desahuciaba de sus casas y viviendas ancestrales, les arrebataba la posibilidad de articularse en Gremios, y les imponía una sociedad y unas formas de vida ajenas a las costumbres históricas, y ello suponía la aceptación por la fuerza de un modelo económico capitalista anglosajón basado en la oferta la demanda, el dejar hacer y el dejar pasar, contribuyendo al desmantelamiento de las estructuras del estado monárquico que equivale a un proceso paralelo de lo que hoy estamos viviendo con el proceso de desmantelamiento de lo público, en favor de la banca y las multincionales. No hay poder que ponga orden y coto a las burguesías nacionales, internacionales y transnacionales. Ellas y sólo ellas copan las estructuras de los estados nacionales y esgrimen políticas tecnócratas favorables a los ajustes, la flexiblilidad, el egoísmo y la privatización. Sólo un sistema económico socialista liderado por una monarquía como la carlista y todo el movimiento legitimista monárquico europeo será capaz de plantarle cara de nuevo a la burguesía capitalista que nos ha llevado a esta situación de crisis económica, y más teniendo en cuenta la dejación de la izquierda tradicional, que como el PSOE ha preferido jugar a la Europa Capitalista Burguesa y bailar con el sistema económico que le ha venido a escupir en la cara.


El Constitucionalismo de Cadiz de 1812 y las siguientes constituciones liberales españolas, tienen su origen en la revolución liberal burguesa, tanto en la Inglesa de 1688 como en la Francesa de 1789, y por consiguiente en la guerra de Independencia Americana de los EEUU. Imprime una clara orientación del pensamiento economicista anglosajón basado en el liberalismo económico capitalista, que hoy es su representante la globalización neoliberal capitalista. Su plutocracia lideró la revolución burguesa, porque las oligarquías económicas, concretamente la burguesía capitalista buscaba la eliminación de las limitaciones feudales a su poder económico y político, y la monarquía absoluta era una de las instituciones que querían eliminar, porque la misma institución monárquica era la garantía de los derechos de quienes no tenían voz, ni voto en las Españas.

La oligarquía burguesa buscaba la libertad y la defendía en nombre del pueblo, sin embargo, esa supuesta liberatad que defendía era la escusa económica y política, para a través del liberalismo económico, permitir la concentración de recursos, tierra y riqueza en pocas manos, en sus manos, en manos de la burguesía capitalista. La misma hablaba de libertad, para a través del constitucionalismo español, permitir la venta de los bienes amortizados, que eran garantía social de amplios sectores y capas de labriegos, y campesinos, que tenían su sustento económico en las formas de vida comunitarias, como las tierras comunales de los municipios, o por otra parte, la Iglesia, no recibía dineros alguno de los presupuestos generales del Estado, porque la misma se automantenía mediante sus propiedades históricas, ya que los curas, monjes ... trabajaban la tierra, y tenían formas de vida comunales, comunitarias, que por cierto en el catolicismo de aquella época estaban bien vistas, ya que se atacaba al individualismo económico, y al sistema económico capitalista, modelo defendido por el mundo anglosajón, sobretodo por Gran Bretaña, que intentaba imponer a sangre y fuego la internacional burguesa capitalista en marcha, y lo consiguen las burguesías con la ayuda del nacionalismo y las ideas de la revolución Francesa.

El constitucionalismo gaditano y todas las experiencias cosntitucionales españolas, parten para empezar por una falsa premisa, y es la de articular artificialmente una única constitución, cuando en las Españas ya veían articulandose de forma cosnsuetudinaria las constituciones FORALES, es decir los Fueros, que por el absolutismo afrancesado habáin sido conculcados en la Corona de Aragón pero que en el Reyno de Navarra y en los Señoríos de Guipuzcoa, Vizcaya y Álava seguían vigentes por aquellas fechas de 1812.
La burguesía capitalista y laoligarquía comercial, lo que trataba, era articular un mercado nacional, ya que habían perdido o estaban perdiendo el negocio del mercado colonial. La burguesía comercial había sido aliada, por interés de la monarquía absoluta, y pasará a ser enemiga de la misma, porque se terminarían por independizar los países hispanoamericanos, y entonces la burguesía de los negocios, los empresarios, los capitalistas, los finacieros, los banqueros, viendo que no tenían donde invertir, proyectan la articulación de un mercado nacional, y para ello, deberán eliminar lo que ellos consideraban trabas feudales, con la eliminación de: los Gremios, las Amortizaciones de los "Bienes Nacionales", de los Fueros de los Señoríos Vascos, y el rebajamiento de los Navarros, la aniquilación de la institución monárquica que pasará a ser una institución títere y compinche de la clase burguesa capitalista, sometida a la misma, en contra, por supuesto, y esto es lo más grave del pueblo español, de los pueblos de las Españas. La monarquía, el monarca era un símbolo real del límite del poder de la buguesía capitalista, y la misma casta burguesa se veía obligada a someterse al poder político de la monarquía. Las arbitrariedades del absolutismo afrancesado, y la política de los gobiernos ilustrados hicieron creer a los monarcas que no necesitaban de las limitaciones históricas que existían a su poder. La monarquía española había sido en épocas pasadas, una monarquía compuesta, polisinoidal, donde se respetaban los Consejos, las Cortes de cada Reyno, ya que era una monarquía para entendernos, confederal. Pero también por el poder que tenía el monarca, limitaba los intereses de la burguesía capitalista, que poco a poco acrecentaba su poder a base del factor capital financiero, y la monarquía únicamente podía contraponer un poder político sustentado en los factores económicos tierra y trabajo. El factor tierra por las propiedades del "Estado monárquico" que era en realidad la defensa de "lo público", y el factor trabajo lo aportaban los habitantes de los reinos, señoríos y principados de las Españas. En la lucha final, destacó el poder del dinero de la burguesía capitalista, y fue el factor capital financiero el que se impuso en todo el orbe. Así mediante el cosntitucionalismo burgués se imponía en nuestra sociedad el pensamiento anglosajón y por tanto el sistema económico capitalista, el cual se destaca por la mercantilización de la vida.

Por ello debemos al Constitucionalismo Burgués las siguientes cuestiones:

1.-La posibilidad de comprarlo y venderlo todo, la mercantilización de la vida, pues se impone la filosofía de las fuerzas del mercado a través de la oferta y la demanda. Así los que dicen amar y defender la patria, los liberales capitalistas y su burguesía financiera no son más que unos vendepatrias, porque al contribuir con el proceso desamortizador, no sólo fomentan la privatización de los bienes hispánicos en manos capitalistas y extrajeras, sino que además, paradójicamente, fomentan los desahucios de los hogares españoles. Si en el pasado el suelo, la tierra, y los bienes inmuebles estaban amortizados y no se podían comprar y vender, porque no estaban sujetos a las fuerzas del mercado capitalista, las viviendas estaban vinculadas a las familias y por lo tanto, significaba una garantía social del derecho de la vivienda de los españoles, sin nisiquiera figurar en ningun lado como derecho a la vivienda. Sin embargo los liberales y su burguesía capitalista nos hablan con palabras grandilocuentes, y nos dicen que el derecho a la vivienda es un derecho que debe quedar escrito y reflejado sobre el papel constitucional, y sin embargo encontramos en la práctica diaria de nuestras vidas, en el día a día, que estos traidores, no sólo incumplen lo que escribieron sobre el papel, sino que actúan, paradojicamente mucho peor que como lo habrían hecho los gobernantes absolutistas del antiguo régimen, ya que sobre ellos se han escrito muchas verdades, pero también muchas mentiras y falacias, con el objetivo de desacreditarlos. Uno de los objetivos de los políticos liberales capitalistas, vamos de la burguesía capitalista usurpadora, era precisamente desacreditar a los realistas, es decir a los partidarios de la Corona y de la institución de la monarquía absoluta. Y en ese intento de desprestigio, lo que se escondía, eran los intereses económicos y políticos de la burguesía capitalista que ellos mismos representaban, como posteriormente se vio durante todo el siglo XIX y el siglo XX. Los intereses económicos de la burguesía capitalista y financiera se veían representados por los partidos que se sentarían en el parlamento español: el partido liberal conservador y el partido liberal progresista, unos actuaban en favor de unas burguesías, y adoptaban unas políticas ya fueran librecambistas, ya fueran proteccionistas, pero el caso eradefender a ultranza la monarquía capitalista que representaba la rama de Isabel "II" de España. La Corona española y sus reyes legítimos encarnados por la Dinastía Carlista, llamados así por los liberales, defendían junto a sus partidarios los carlistas, una monarquía que estuviera libre de tutelas, y no sometida a las arbitrariedades de la burguesía capitalista y los dictadores de turno, y el siglo XIX y XX español nos dieron mucho de todo ello. La monarquía que defendían los carlistas era una monarquía que ante todo defendiera el principio de Justicia, y el Rey debía ser el mantenedor de la Justicia, y por tanto debía combatir las injusticias que los grupos poderosos ejercieran y acometieran contra los grupos oprimidos, y para ello, si ello fuera necesario la monarquía en el carlismo debía con el rey legítimo a la cabeza sujetar a los ricos, a la plutocracia burguesa y capitalista, en interés de todos, de "lo público", de la "rex-pública", y más al ver los efectos que causaba la aplicación de las medidas liberales de la burguesía capitalista: concentración de la propiedad en pocas manos, aparición de gran masa trabajadora desarraigada que provenía del campo a trabajar en la ciudad, las terribles condiciones de miseria, que podemos observar cuando miramos imagenes del siglo XIX y XX en las Españas. Porque hay que decirlo, no hubo un reparto de la tierra entre el campesinado español, no hubo intento de crear una clase media vinculada a la tierra y por tanto a la economía real, sino que se fomentó la privatización de los recursos en pocas manos y eso se llama privatización.

2.- De todo el punto anterior somos víctimas las gentes que vivimos hoy en el siglo XXI, porque de aquellos polvos tenemos estos lodos, y los probelmas siguen siendo los mismos que tenían nuestros antepasados, salvo que más complejos todavía. Que por lo que luchaba el carlismo, seguimos luchando adaptando las propuestas y soluciones a la realidad de nuestros días, pero que para nada es una ilusión romántica la pretensión que existe por mi parte al menos de restaurar la monarquía histórica en la persona de S.M.C. Don Carlos Javier de Borbón, Rey de las Españas, porque él mismo representa el papel continuador de dicha monarquía. Una monarquía socialista y confederal, porque así es la institución que podría enfrentarse a la actual monarquía capitalista reperesentada por Juan Carlos como heredero que es de Isabel "II" y la casta oligárquica capitalista que le aupa y representa. Por un lado está la monarquía socialista y popular que defiende el carlismo y por otro la monarquía capitalista que defiende la plutocracia neoliberal burguesa y que e definitiva han sido complices de la mercantilización de la vida y la introdución miserable del sistema económico capitalista en nuestras vidas. Así que al constitucionalismo burgués español le debemos desgracias, sólo y únicamente desgracias, porque ha sido la formula de narcotizarnos y hacernos tragar la píldora extranjera de modelo anglosajón, para imponernos unas formas de vida ajenas al mundo hispánico, a la auténtica forma y maneras de vida de los habitantes de las Españas. Nos metieron con calzador un modelo egoísta, materialista, consumista, superficial, nacionalista, capitalista y burgués. Un modelo que escupe sobre las tradiciones de las Españas, un modelo que impuso el Castellano como lengua Española, como si las demás lenguas peninsulares no fueran Españoles, un modelo jacobino, que escupió sobre los restos constitucionales forales consuetudinarios, un modelo económico basado en el dejar hacer dejar pasar, que por cierto nos ha traído la crisis económica capitalista neoliberal, porque hay que decirlo, esta vuelve aser una crisis de demanda y los liberales capitalistas herederos de Adam Smith, david Ricardo y Say, no se han dado cuenta que no toda oferta tiene su demanda. Y podemos seguir agradeciéndole al constitucionalismo burgués sin excepción la desreguración económica a la que nos han llevado, podemos agradecerles, claro que si!!! el desmantelamiento del Estado, de las garantías públicas sociales, el desmantelamiento de instituciones que ponían trabas y limitaciones a la burguesía capitalista financiera y que ha servido, la privatización de la Banca, que el poder político esté por debajo del poder económico, claro que si!!!. Vamos que los únicos que pueden estar satisfechos y felices son la plutocracia neoliberal burguesa y capitalista, pero jamás podremos agradecer nada de esto quienes somos carlistas y combatimos el sistema económico capitalista que es el origen de la actual crisis social, política, moral, institucional, que existe hoy en Europa y en particular en las Españas. Por eso: "¡A la mierda la Pepa!"